Si hablamos de biología marina, es importante señalar que sólo en dos ocasiones se han podido capturar imágenes de un calamar gigante dentro de su hábitat natural. Como comprenderán, los océanos de nuestro planeta son como un mundo aparte, así que captar a estas criaturas no es precisamente una tarea fácil.

La segunda ocasión, que fue documentada recientemente, ocurrió gracias a la expedición realizada por un equipo de investigadores. Esta se llevó a cabo en el Golfo de México y fue organizada por la Oficina de Exploración e Investigación Oceánica de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica.

Cuando se encontraban aproximadamente a 160 kilómetros del suroeste de Nueva Orleans, sumergidos 759 metros en el océano, los investigadores decidieron encender un dispositivo especial diseñado para imitar a una medusa brillante. Fue justo en ese momento que apareció el calamar.

Tras conseguir las imágenes, los científicos publicaron sus notas en un blog para NOAA, donde los doctores Sönke Johnsen y Edith Widder describieron que el animal medía entre tres y cuatro metros de largo y fue atraído al pensar que podría obtener un poco de alimento.

“Los mapas antiguos a menudo mostraban serpientes en el borde, con la advertencia ‘aquí hay monstruos’”, decía parte de su informe. “Sin embargo, los ‘monstruo’ están aquí, en nuestro propio patio trasero. Lo más importante es que no hemos encontrado un monstruo. El calamar gigante es grande y ciertamente inusual desde nuestra perspectiva humana, pero si el video muestra algo del carácter del animal, es que se trata de una criatura sorprendida por su error, retrocediendo después de golpear algo que al principio debe haber parecido atractivo, pero que obviamente no era comida”.

Como dijimos antes, esta es la segunda ocasión en toda la historia en que alguien logra grabar a un calamar gigante. La primera se dio en 2012, cuando un equipo de científicos japoneses descubrió un ejemplar a tan sólo 14 kilómetros del oeste de la Isla Chichi-jima, en el Océano Pacífico Norte.