Una de las actividades físicas más populares del mundo fitness y wellness surgió en un contexto de guerra. Suena dramático, y lo es: que algo tan aspiracional como los pilates naciera a partir de la experiencia de un hombre que pasó varios años como prisionero durante la Primera Guerra Mundial.
Pero antes de contar esa historia, primero hay que responder una pregunta básica: ¿qué es el método pilates?
Los pilates son un método de acondicionamiento físico que también tiene aplicaciones terapéuticas y de rehabilitación. Combina elementos de gimnasia y otras disciplinas corporales con el objetivo de mejorar la flexibilidad, la fuerza, la postura y la conciencia corporal.
En sus inicios, este sistema era conocido como Contrología y se basaba en la idea de establecer una conexión profunda entre la mente y el cuerpo. Todo ello surgió de la filosofía de un hombre llamado Joseph Hubertus Pilates, reconocido como el creador del método.
Y lo más interesante es que la historia de Joseph Pilates está estrechamente relacionada con su paso por un campo de prisioneros durante la Primera Guerra Mundial.
Joseph Pilates, un prisionero durante la guerra
Joseph H. Pilates nació el 9 de diciembre de 1883 en Mönchengladbach, entonces parte del Imperio alemán. Su madre practicaba medicina alternativa, mientras que su padre, de origen griego, era gimnasta.
De alguna manera, ambos influyeron en el camino que terminaría recorriendo Joseph, quien trabajó como artista de circo, boxeador y, eventualmente, como creador de uno de los métodos de ejercicio más populares del mundo.
Antes del inicio de la Primera Guerra Mundial, Pilates vivió durante un tiempo en Inglaterra. Sin embargo, cuando estalló el conflicto, el gobierno británico aprobó la Ley de Restricción de Extranjeros de 1914, una medida que consideraba a los ciudadanos alemanes y austrohúngaros como “enemigos extranjeros”.
Como consecuencia, miles de hombres en edad militar fueron enviados a campos de internamiento ubicados en distintas regiones del Reino Unido. Los más importantes para la población civil estaban en la Isla de Man.
Joseph Pilates fue enviado a Knockaloe, un campo que llegó a albergar a más de 20 mil prisioneros e internos.
El cautiverio y el inicio de los pilates
De acuerdo con testimonios atribuidos al propio Pilates, la rutina dentro del campo era tan monótona que terminó convirtiéndolo en un observador constante de su entorno. Ahí vio cómo muchos de sus compañeros comenzaban a deteriorarse física y mentalmente debido al encierro.
Existe incluso un concepto conocido como “enfermedad del alambre de púas”, descrito por el médico Adolf Lukas Vischer para explicar los efectos psicológicos que sufrían las personas sometidas a largos periodos de cautiverio o confinamiento, como los prisioneros de guerra.
Para combatir ese deterioro, se promovieron distintas actividades físicas y artísticas. Entre ellas se encontraba el deporte. ¿Recuerdan que Joseph Pilates había sido boxeador? Existen registros que indican que participó como árbitro en competencias de boxeo organizadas dentro del campo.
Pilates vió cómo sus compañeros perdían movilidad y energía, en contraste con los gatos que rondaban el lugar, los cuales se movían, y sobre todo, se estiraban.
Inspirado por esos movimientos, comenzó a desarrollar una serie de ejercicios de estiramiento y control corporal pensados para mejorar la condición física de los internos.
Joseph Pilates y su trabajo en el hospital
Mientras colaboraba en el hospital del campo, empezó a realizar sesiones de ejercicio con otros prisioneros, buscando mejorar tanto su estado físico como su bienestar mental.
Desarrolló ejercicios enfocados en la fuerza, la movilidad y la resistencia. También se dice que utilizó resortes de camas hospitalarias para crear mecanismos rudimentarios que ofrecieran resistencia al movimiento.
Con el tiempo, esas ideas terminarían evolucionando hasta convertirse en algunas de las máquinas asociadas al método Pilates moderno.
La llegada de Pilates a Estados Unidos
En 1919, tras el final de la guerra, los prisioneros e internos de los campos británicos recuperaron la libertad. Joseph Pilates regresó a Alemania, donde incluso colaboró con algunas instituciones interesadas en promover programas de acondicionamiento físico.
Para 1926 decidió mudarse a Estados Unidos. Fue ahí donde perfeccionó su método, transformando aquellas ideas nacidas durante el cautiverio en un sistema de ejercicio que, más de un siglo después, sigue practicándose en todo el mundo.
