Cada cuatro años México se detiene para ver el torneo más importante de fútbol. Se conoce el ritual: los jerseys, los altares con imágenes de jugadores, las oficinas que de repente tienen menos gente a la hora del partido, las pantallas en los salones de clases. México es un país de aficionados apasionados, de esos que viven el torneo con una intensidad que pocos pueden igualar.
Pero 2026 es diferente. Esta vez no solo lo vamos a ver, lo vamos a recibir. México es coanfitrión junto a Estados Unidos y Canadá del Mundial más grande de la historia, y eso cambia todo. 13 partidos en territorio mexicano, tres ciudades sede, personas de diferentes países llegando a tus calles, a tus restaurantes, a tu tráfico. La última vez que México vivió algo así fue en 1986. Cuarenta años después, el fútbol regresa.
Este año el Mundial no se ve desde afuera, se vive desde adentro
Imagina salir un día normal de junio y cruzarte con aficionados de Sudáfrica, Corea del Sur o Chequia moviéndose hacia el mismo estadio que tú. Eso es lo que va a pasar en CDMX, Guadalajara y Monterrey. No en una zona turística delimitada: en las calles, en el mercado, en la taquería de la esquina.
El mexicano como anfitrión tiene una ventaja que ningún visitante puede comprar: conoce el terreno. Sabe dónde comer, cómo moverse, qué calles evitar el día del partido y en donde se arman los mejores afters. Ese conocimiento local es el activo más valioso del Mundial 2026 en México, y compartirlo con el mundo es parte de lo que hace única esta edición.
Gastronomía, cultura y energía urbana: el otro espectáculo del Mundial
Ser coanfitrión no es solo logística. Es una oportunidad de mostrar lo que México tiene: su gastronomía, su cultura, su energía urbana, su hospitalidad. El visitante que llega a ver un partido y se va con un taco de canasta grabado en la memoria, con una noche en la Colonia Roma que no tenía planeada, con la sensación de que este país tiene algo difícil de describir, ese visitante es el mejor embajador que el Mundial puede generar.
Y para que eso pase, México tiene que estar en movimiento. Moviéndose entre sedes, entre colonias, entre partidos y experiencias. Hyundai lleva 12 años moviéndose en nuestro país, está en el top 10 de marcas automotrices y como socio oficial de FIFA desde 1999 entiende mejor que nadie que para vivir el Mundial, primero hay que llegar. El Camino Del Mundial este año también es nuestro.
La opción para el anfitrión que se mueve
El mexicano que vive en una ciudad sede tiene por delante 39 días de partidos, visitantes y trayectos que van a valer la pena. Para moverse por la ciudad con eficiencia y sin fatiga, Hyundai Tucson HEV: silenciosa, conectada, con Hyundai SmartSense trabajando en segundo plano. Una SUV para ser un gran anfitrión. Porque recibir al mundo también se hace desde el volante.
El Mundial 2026 es nuestro. Hay que vivirlo completo.
México no va a recordar este Mundial solo por los resultados de la Selección. Lo va a recordar por lo que pasó fuera de la cancha: las personas que llegaron, los momentos que se compartieron, los caminos que se recorrieron. Eso es lo que hace único ser coanfitrión. Y eso es exactamente lo que Hyundai entiende: que el camino también es parte de la historia.
