Bendita infancia, bendita inocencia, benditos juguetes de la infancia. Muy probablemente los niños de hoy nunca sepan lo que fue jugar en la calle con tus amigos, haciendo una portería con dos piedras que encontraste por ahí tiradas, cuidando no darle en todita a la ventana de la vecina y gritando como si te estuvieran degollando ‘¡VIENE COCHEEEEEE!’ para que todos se hicieran a un lado y dejaran pasar al vehículo. Posiblemente tampoco recuerden lo que era estar un fin de semana en tu casa, a medio día, viendo la única tele con toda tu familia y escuchar la cancioncita del camión de las paletas o helados.

Y muy probablemente, tampoco conozcan lo que para nosotros eran los juguetes más fabulosos del mundo -y muchos de ellos, la punta tecnológica de aquellos días, porque ciertamente el entretenimiento infantil ha cambiado. Y mucho. Think and Learn de Fisher-Price es muestra de ello, esta gama que desarrolla juguetes precisamente para ayudar al desarrollo cognitivo desde pequeños es la nueva opción para que desde bebés, tengan las habilidades necesarias que más tarde desarrollarán con sus amiguitos.

En honor a los años que hemos recorrido, le invito querido Sopilector a echar la lágrima de nostalgia por los ayeres, donde si a caso se trataba de jugar un videojuego con los amigos, no era en internet; era presencial y en varias ocasiones, rompía amistades y se derramaba sangre a costa del perdedor que cedía su lugar (no’más había entrada para dos controles). Lloremos pues, por estos 9 juguetes que formaron nuestra infancia:

1. Muñecos de acción y Barbies

Esto es de lo primerito que te dan, al momento que dejas el biberón. Pero lo más entretenido no es que te den un Max Steel o la Barbie, ¡sino todo lo que les podías comprar! El carrito, la casita, el yate, motocicletas, pistolas. Y lo mejor era cuando te juntabas con tus amigos o amigas y todos llevaban sus muñecos y los accesorios.

2. Bloques para construcción

Inicialmente, los bloques estaban pensados para el desarrollo de los más pequeños, pero poco a poco fue abriéndose a un mercado más grande, de mayor edad y con más expertisse, hasta llegar a los más específicos para aficionados coleccionistas y dejar de ser juguetes. 

3. Carritos (¡y sus pistas!)

La pesadilla mortal de cualquier padre, si los dejabas tirados por ahí ¡ahhh pero qué divertido era armarlo todo! Y es que lo más emocionante de tener unos Hot Wheels no eran los carritos, sino las pistas que te armabas con tus hermanos o tus primos, donde las almohadas hacían las veces de inmensas montañas y se alargaban tomando dos o tres cuartos de la casa.

4. Game Boy

Nintendo y el nacimiento de las consolas individuales. Oh sí, antes de esto solo existían las ‘maquinitas’, esos enormes vegestorios que te enganchaban con el cambio de las tortillas; después llegó el Atari y por fin, masificándose la primera consola de Nintendo. Esta consola, artículo un tanto caro para la clase media mexicana, pronto formó parte de más y más hogares mexicanos, hasta que de verdad Nintendo inició con la pandemia del entretenimiento individual portatil: el Game Boy. Por fin esas idas al Súper con tu mamá, y esperar en las filas de los bancos y en general, en todos los mandados, ya no serían tan tediosas.

5. Bicicletas

Hoy podría ser tu medio de transporte para el trabajo o para esos trayectos cortos, pero cuando el recuerdo de cuando te dieron tu primera bicicleta es algo que nunca, a nadie, se nos va a olvidar. Desde el color de la bici hasta las extenuantes clases con tu papá donde los zopetones nunca faltaron, todo recuerdo de tu primera bici es tal cual como aprender a andar en ella: nunca se olvida.

6. Turista

Sí, ese juego de mesa que volvía a tus primos en tus peores enemigos, donde tu mamá la hacía de ONU cada vez que estaba por desatarse la tercera guerra mundial. Turista te hizo paciente y, si te gustaba este juego, aprendiste mucho sobre economía y negociación desde chico. Ciertamente no era para cualquiera, pero vaya que disfrutabas esas cincuenta horas pegado al tablero.

7. Tamagotchi

Levante la mano a quien se le murió al menos una vez. Bueno, la neta era raro que sobreviviera en dado caso. Este juego que posiblemente pretendía iniciarte en el camino de la responsabilidad, la neta, lo que tenía de atractivo es que era de los pocos juegos o juguetes electrónicos de bolsillo. Admítelo, te sentías cool solo con hacerle al cuento de alimentar a tu huevito ese.

8. Carros de batería

Sabías que eras el millonetas de la cuadra si tenías un Power Wheels de estos. Además, al ser el único en tener uno de esos, parecía que estabas en el negocio del coyote llevando a todos los niños de la calle encimados en la cajuelita diminuta, forzando la triste batería del carrito, haciendo que casi se volcara. Ay kermozo.

9. Rompecabezas

Uno viejito, pero bonito. Si tienes de esos papás que te mandaban a Gymboree y te compraban puros juguetes para desarrollar tus habilidades cognitivas y casi casi hacerte un niño oriental, pasaste más de una tarde dominical armando un rompecabezas de la Alameda Central o algún otro monumento histórico.

Sí, mucho ha pasado desde que estos juguetes dejaron de formar parte de la sagrada infancia de nuestros niños, pero si bien muchos de estos ya no existen o no son tan comunes, fueron los precursores a dar paso a los sofisticados juguetes que conocemos hoy y que ayudan al rápido desarrollo creativo de los pequeños, como esos que se basan en música, colores y texturas para que los pequeños aprendan. Una línea que justo ayuda a ello, es la de Think and Learn de Fisher-Price: Frogger, Spinner, Mixer y Movi Dice son solo algunos ejemplos de lo nuevo que puedes comprarle hoy tu hijo, primito o sobrinito ayudándoles a desarrollar habilidades relevantes para hoy en día.

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¿Qué otros juguetes clásicos nos faltaron? ¿Cuáles fueron sus favoritos y cuáles extrañan más?