¿Por qué me interesa?

Los lobos grises mexicanos son un milagro de la conservación que todos debemos de cuidar.

Hace unos días, el presidente de Estados Unidos mandó una orden ejecutiva que podría poner en riesgo al magnífico lobo gris mexicano. Se trata de una iniciativa que pretende retirarlos de la lista de animales en peligro de extinción, para darle luz verde a los granjeros de dispararles sin que haya consecuencias. La medida ha sido calificada por los expertos como injusta, violenta y sobre todo ignorante, ya que se ha tomado sin considerar el valor, el legado y la importancia que tiene esta especie protegida.

Los lobos grises mexicanos son solitarios, bellos, inasequibles y guardianes de los bosques. Son algo más que depredadores inteligentes; son una parte fundamental de los ecosistemas del norte de México y del sur de Estados Unidos y son el representante vivo más característico de la fauna prehistórica del norte de América.

Hay más de 300 ejemplares en México/Imagen Wikipedia

En lo que se refiere a sus atributos biológicos, su existencia es un milagro en sí mismo, entre otras cosas porque inexplicablemente pueden adaptarse tanto a los bosques fríos con pinos como a los territorios semiáridos que rodean los desiertos del norte. Además, a lo largo del tiempo han desarrollado una vida comunitaria y en pareja que asombra a cualquier antropólogo.

Por si todo lo anterior fuera poco, los lobos grises mexicanos sobrevivieron milagrosamente a la caza furtiva y al envenenamiento durante la mayor parte del siglo XX. Esta masacre llegó al punto de dejar sobre la faz de la Tierra tan solo siete ejemplares viviendo en libertad, una cifra tristísima que representa la mezquindad y la falta de empatía de cientos de miles de hombres.

 Los primeros lobos grises mexicanos

El lobo gris mexicano es dueño de una herencia asombrosa. Sus ancestros

Emprendieron una travesía casi imposible que consistió en caminar la tundra helada de Siberia para cruzar el estrecho de Bering y establecerse en América. Esta proeza, sin brújula, pudo ser posible gracias a que las glaciaciones hicieron que los niveles del mar bajaran y que se tendiera un puente natural entre Asia y América.

El clima templado y la gran variedad de alimentos de América hicieronhizo que hace miles de años naciera, entre Estados Unidos y México, una primera generación de lobos grises endémicos. Su particularidad es que, al estar aislados geográficamente de sus familiares siberianos, conservaron sus características genéticas primitivas, convirtiéndose en el linaje de canino más antiguo y puro del continente.

Estos animales son parte de nuestra fauna prehistórica./imagen Wikipedia

Gracias a esto, el lobo gris mexicano es dueño de un grupo de rasgos que lo hacen único. Por ejemplo, su aullido emite un sonido agudo y prolongado que se distingue a kilómetros; no importa en qué lugar del bosque estén, podemos escuchar su grito desde casi cualquier lugar.

Asimismo, son los reyes de la monogamia, ya que forman vínculos con una sola pareja toda la vida, atraviesan complejos procesos de duelo y crían a los bebés de manera comunitaria, es decir, cuando hay un cachorro, toda la manada se encarga.

La extraña fisionomía de los lobos grises mexicanos

Además de su belleza, caminata elegante y ojos tan profundos que casi que nos invitan a nadar en ellos, los lobos grises mexicanos son más esbeltos que otras razas. Miden poco más de un metro y pesan entre 20 y 43 kilogramos, casi la mitad de algunas especies de Alaska. Aunque su cuerpo es más delgado, eso no significa que no sea sólido y fuerte; de hecho, gracias a él pueden sobrevivir en distintos ecosistemas y climas.

Vale la pena también destacar sus poderosas orejas grandes, anchas y de puntas redondeadas. Estos apéndices auditivos les dan la oportunidad de detectar presas a grandes distancias y sobrevivir a casi cualquier eventualidad.

Algunos los confunden con perros./imagen Wikipedia

En lo que se refiere a su pelaje, podemos decir que los tonos negros, grises y marrones de su lomo son una verdadera obra de arte de la naturaleza, que les permite caminar entre los árboles sin que nadie los mire y perderse entre las sombras y las luces del día.

Los esfuerzos de conservación

La población de lobos grises mexicanos en el territorio nacional ronda entre los 300 y los 350 ejemplares en libertad. Aunque parezcan pocos, la reintegración de estos mamíferos al ecosistema silvestre es una de las historias de conservación y supervivencia más asombrosas de la historia.

A finales de la década de los setenta, el lobo gris mexicano estuvo a punto de desaparecer de la faz de la tierradebido a la caza desmedida. Antes de que esto sucediera, un valiente grupo de científicos capturó los últimos siete ejemplares que quedaban en libertad y los sometió a un experimento llamado “crianza cruzada”, que consistió en meter cachorros a las madrigueras de las lobas para que estas los criaran sin importar que fueran sus hijos.

Los lobos grises mexicanos son un milagro de la conservación./imagen Wikipedia

El experimento tuvo éxito, y tras varios años empezó a dar resultado. Gracias al esfuerzo compartido de México y Estados Unidos, los bosques vieron regresar a su guardián, al punto que este año se liberó a toda una manada en Durango, un estado donde ya estaban extintos.

Tristemente, a pesar de los avances, esta iniciativa de Trump ha puesto una vez más esta poética en peligro. Por eso, hoy más que nunca blindarla es responsabilidad de todos. 

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