Si ya viste las fotos de los jugadores de la Selección de la República Democrática del Congo llegando al Mundial 2026 y pensaste que se ven fabulosos, no eres el único. De hecho, detrás de esos trajes hay una historia que conecta política, identidad nacional y futbol.
Y también ayuda a entender por qué su participación en la Copa del Mundo de este año resulta tan especial.
Mobutu y el único Mundial del Congo
La primera y única vez que la República Democrática del Congo disputó un Mundial fue hace 52 años. Participó en la Copa Mundial de la FIFA de 1974, celebrada en Alemania Occidental, cuando aún faltaban 15 años para la caída del Muro de Berlín.
De hecho, ni siquiera compitió bajo el nombre de República Democrática del Congo, sino como Zaire, nombre adoptado por el país en 1971 tras la llegada al poder de Mobutu Sese Seko, considerado uno de los líderes más brutales y corruptos del siglo XX.
El ejercicio desmedido de poder por parte de Mobutu fue clave para que Zaire llegara a su primer Mundial. A los jugadores les prometió casas y automóviles si conseguían buenos resultados. Pero las cosas no salieron como esperaba.
Empataron 0-0 contra Escocia en su debut. Después llegó una dolorosa derrota por 9-0 frente a Yugoslavia. Y finalmente cayeron 3-0 ante Brasil en un contexto marcado también por tensiones raciales y políticas propias de la época.
El equipo terminó el torneo con 12 goles recibidos y ninguno anotado.
Cuando regresaron a casa, los futbolistas descubrieron que las promesas se habían transformado en amenazas. Diversos testimonios y reportes históricos han señalado castigos, cárcel, intimidaciones e incluso represalias por parte del régimen.
Zaire no volvió a disputar una Copa del Mundo.
Su regreso al Mundial 2026
En 1997, las fuerzas de la Alianza de Fuerzas Democráticas para la Liberación del Congo derrocaron al régimen de Mobutu. Con ello terminó una etapa clave de la historia moderna del país y se restauró el nombre de República Democrática del Congo bajo el gobierno de Laurent-Désiré Kabila.
Casi tres décadas después, la selección vuelve al Mundial. Como parte del Grupo K, su primer encuentro será frente a Portugal, uno de los favoritos para conquistar el torneo. Después se medirá a Colombia y cerrará la fase de grupos contra Uzbekistán.
Independientemente de los resultados, su clasificación ya representa uno de los momentos más importantes en la historia del futbol congoleño.
La llegada de los Leopardos a Houston
Lo que más ha llamado la atención en las últimas horas no ha sido únicamente la historia política detrás del equipo, sino la forma en que decidió presentarse.
La selección, conocida como los Leopardos, llegó este viernes 12 de junio al Aeropuerto Intercontinental George Bush de Houston luciendo elegantes trajes negros adornados con detalles inspirados en el pelaje de leopardo.
Más allá de la conocida afición de Mobutu por los sombreros de piel de leopardo, el animal tiene un significado mucho más profundo dentro de la identidad nacional congoleña.
El leopardo es uno de los símbolos más reconocibles del país y habita distintas regiones del África subsahariana. Durante décadas ha representado fuerza, resistencia y orgullo nacional.
Por eso, más que una declaración de moda, la llegada de los jugadores vestidos de esta manera funciona como una declaración de historia e identidad.
Imágenes: Confederation of African Football (CAF)
