Bien decían en los Simpson: la introducción de una especie desconocida a un medioambiente extraño, potencialmente es un riesgo ecológico.

Este temor, acosa el día de hoy a los neozelandeses, ya que después de que un inmenso pedazo de madera arribará a sus playas con unos extraños crustáceos, todos están chocándose las cabezas los unos a los otros.

Llamado como el Monstruo de Muriwai, este objeto se encuentra cubierto de percebes, crustáceos que se adhieren a cualquier objeto flotante. Mientras que en Nueva Zelanda les andan temblando las rodillas, en España, esto sería aceptado como un regalo de Poseidón, ya que el percebe se considera como todo un manjar.

Sin embargo, según la Sociedad de Ciencias Marinas de Nueva Zelanda, los percebes que llegaron a sus costas, pertenecen a la variedad, Lepas anatifera, la cual se considera como no comestible, siendo la variedad Pollicipes pollocipes, la que es consumida con singular alegría por los españoles.

Desafortunadamente, el periodo de tiempo que permanecieron en tierra, acabo con la vida de los pequeños crustáceos. Día triste para Bob Esponja y sobre todo, para Sirenoman.

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