Con la noticia del nuevo brote del virus de Bundibugyo (que provoca la enfermedad del ébola) y el brote de sarampión en México, decidimos ponernos dramáticos y ver 12 Monkeys de Terry Gilliam. ¿Por qué nos hicimos eso? No tenemos certeza, pero nos llevó a pensar en las enfermedades como armas.

Es aterrador pensar que a las enfermedades, tan devastadoras en distintas épocas de la humanidad, se les puede agregar un factor todavía más perverso cuando distintas comunidades las utilizan para someter a sus “enemigos”, sin medir las consecuencias de un acto tan atroz.

Así que, para echarle limón a la herida sin dejar de conversar sobre algo tan interesante y relacionado con la historia de la humanidad, hagamos un repaso sobre el uso de enfermedades como armas.

Imagen ilustrativa sobre virus // Foto: Pexels

Ántrax: la campaña bacteriológica contra Estados Unidos

En 2001, días después de los ataques terroristas del 11 de septiembre, Estados Unidos fue objeto del que se considera el peor ataque biológico en su historia.

Una serie de cartas infectadas con esporas de la bacteria Bacillus anthracis —agente infeccioso de todas las formas de ántrax— fueron enviadas por correo a distintos objetivos junto con mensajes que proclamaban la muerte de América e Israel, además de referencias religiosas vinculadas a Alá.

Entre el 4 de octubre y el 20 de noviembre de 2001, cinco personas fallecieron y más de una decena contrajo ántrax.

A más de 25 años de este horrible ataque, con una “estabilidad mundial” cada vez más en jaque, vale la pena preguntarnos si realmente estamos preparados para enfrentar un ataque bioterrorista o cuáles son las probabilidades de que algo similar vuelva a suceder.

Imagen de una de las cartas infectadas con ántrax en 2001 / Foto: FBI

Armas biológicas = historia de la humanidad

Para siquiera intentar responder esas preguntas, debemos repasar la historia de la humanidad y entender cómo las enfermedades y el estudio de los agentes biológicos se convirtieron en una de las amenazas más grandes para la vida de las personas.

Pero primero lo primero. Un ataque biológico es la liberación intencional de agentes biológicos que podrían infectar, enfermar o matar a personas, ganado o cultivos. Obviamente, el objetivo es hacer daño.

Imagen ilustrativa sobre virus // Foto: Pexels

Los agentes biológicos incluyen microorganismos como bacterias, virus, hongos y otros que pueden presentarse en forma de polvos, gases o vapores, y contagiarse a través de membranas mucosas, inhalación, inyecciones, picaduras o incluso por contacto con la piel.

A eso hay que sumarle su enorme capacidad de adaptación. Como quien dice: está peligroso por todos lados. Y la sola idea de un ataque biológico o bioterrorista resulta bastante preocupante por lo devastador que puede llegar a ser.

Todo lo que ocurrió, por ejemplo, en 2001 con los ataques de ántrax, nos dio una muestra de las formas tan cotidianas que pueden servir como vehículo: cartas, animales, vino e incluso las propias personas.

Imagen ilustrativa de contagio de virus // Foto: Pixabay

Animales infectados y contaminación de manantiales

Entre las prácticas del pasado, existen registros de ataques biológicos a través de animales. Por ejemplo, se sabe que entre los siglos IV y III antes de Cristo se llevaba ganado infectado de tularemia a territorio enemigo.

Durante el Imperio romano, en el siglo XII, también contaminaban los manantiales de algunas ciudades con cadáveres humanos. ¿Cómo funcionaba? Los cuerpos se pudrían e imposibilitaban el uso del agua.

Pero fue hasta el siglo XIV cuando la historia cambió por completo con lo que muchos historiadores y científicos consideran el primer ataque biológico documentado. No sólo se utilizó la enfermedad como arma, sino que se implementó un ataque directamente con ella.

Foto: Pexels

Genghis Khan, el conquistador

Gengis Kan —cuyo nombre puede traducirse como “Rey Océano”— fue el conquistador mongol que forjó uno de los imperios más grandes en la historia de la humanidad, sino es que el más grande. Su dominio ocupó gran parte de Asia, desde las costas chinas hasta lo que ahora es Polonia.

Una vez que unificó Mongolia y a todas las tribus bajo su mando, comenzó su campaña para conquistar el resto del mundo, empezando por China.

Gengis Kan avanzó por territorio chino hasta que los mongoles, conformados principalmente por tribus nómadas, se enfrentaron a algo con lo que no sabían lidiar: las ciudades amuralladas.

La estrategia fue reunirse con prisioneros chinos para aprender los pros y contras de las murallas. Una vez que entendieron cómo funcionaban, entrenaron a sus tropas y conquistaron el territorio.

Después de tomar una parte considerable de China, el imperio mongol se abrió paso hacia Siria y Europa.

Y aun con la muerte de su líder, Mongolia siguió avanzando hacia Rusia, tomando Kiev, y después moviéndose hacia Polonia y Hungría. El plan era conquistar Austria y Croacia, pero tras la muerte del descendiente de Gengis Kan, las tropas regresaron a casa.

Estatua ecuestre de Gengis Kan en Mongolia / Foto: Shutterstock

El primer ataque biológico de la historia

Cien años después, ya en el siglo XIV, el poderío mongol seguía presente en algunas partes de Europa. Un ejemplo es la ciudad comercial de Caffa, ubicada en lo que ahora conocemos como la península de Crimea.

Para que se den una idea, en 1307 Caffa fue sitiada por los mongoles en un primer intento de conquista. Cuarenta años después, los mongoles regresaron para sitiarla de nuevo bajo el liderazgo de Jani Beg.

Las tropas permanecieron afuera de esta ciudad amurallada cuando, de repente, comenzaron a enfermar y morir. ¿Qué era? La peste negra, considerada la epidemia más mortífera en la historia de la humanidad.

La gente no sabía de dónde venía ni cómo tratarla. Era una enfermedad devastadora y extremadamente dolorosa. En esa época nadie sabía que la peste negra o bubónica se originaba con la bacteria Yersinia pestis, la cual afectaba a las ratas negras y, por ende, a las pulgas. Cuando las pulgas picaban a los humanos, los contagiaban.

La peste negra estaba acabando con las tropas mongolas. Y lo que hizo Jani Beg fue ordenar que los cadáveres de quienes murieron infectados fueran lanzados con catapultas al interior de Caffa.

Para 1347, la ciudad se rindió.

*Si bien se ha notado que esta no fue la razón de la propagación de la peste negra en Europa, se entiende que fue el primer ataque de guerra biológica registrado.

Foto: Pexels

Guerra, control y terror

Actualmente existe la Convención sobre las Armas Químicas, la cual entró en vigor en 1997 como un tratado internacional mediante el que “se prohíbe el desarrollo, la producción, el almacenamiento, la transferencia y el empleo de armas químicas, y se dispone además la destrucción de estas armas en un plazo de tiempo específico”.

Pensar en las enfermedades como armas suena a película apocalíptica como 12 Monkeys. Pero la realidad es que forman parte de la historia de la humanidad desde hace siglos.

Lo que nos resulta más aterrador no es la existencia de virus, bacterias o epidemias devastadoras, sino la capacidad humana de convertirlas en herramientas de guerra, control y terror.

Con información del FBI, la National Library of Medicine, National Geographic y la OPAQ.

En 2017 entré a Sopitas.com donde soy Coordinadora de SopitasFM. Escribo de música y me toca ir a conciertos y festivales. Pero lo que más me gusta es hablar y recomendar series y películas de todos...

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