Lo que necesitas saber:
Hasta ahora no existen evaluaciones independientes que permitan afirmar que la disminución sea consecuencia directa de los operativos, detenciones o decomisos realizados por las autoridades.
Durante la mañanera de este 14 de julio, la titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Marcela Figueroa, informó que el promedio diario de homicidios dolosos registró un descenso entre septiembre de 2024 y junio de 2026.
De acuerdo con las cifras presentadas por el Gabinete de Seguridad, la reducción fue de aproximadamente un 48% a nivel nacional.
Mientras que en septiembre de 2024 se registró un promedio de 86.9 homicidios diarios, para junio de 2026 la cifra bajó a 45.4, prácticamente la mitad.
Pero más allá del dato, hubo una pregunta que comenzó a surgir casi de inmediato ¿qué hay detrás de esta reducción?
¿Realmente tiene que ver con el Gobierno?
Pues bueno, de acuerdo con un análisis del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana (IBERO), esta disminución sí representa un fenómeno histórico, pero también poco común, por lo que todavía es muy pronto para sacar conclusiones.
De hecho, el documento explica que muchas personas podrían interpretar estas cifras de dos formas completamente distintas, por un lado, como un éxito rotundo de la estrategia de seguridad y, por otro, como una posible manipulación de los datos.
Sin embargo, los especialistas aclaran que ninguna de esas posturas puede sostenerse, por ahora, con evidencia suficiente.
En lugar de llegar a una conclusión definitiva, el estudio plantea distintas hipótesis que podrían explicar por qué los homicidios disminuyeron en tan poco tiempo.
Entonces… ¿qué podría estar pasando?
Una de las posibilidades es que la reducción esté relacionada con cambios sociales que llevan años desarrollándose, como un mayor acceso a la educación, el crecimiento económico o el fortalecimiento de las instituciones.
Sin embargo, el propio análisis considera poco probable que estos factores expliquen por sí solos una caída tan marcada en menos de dos años.
Otra hipótesis señala que, cuando un grupo criminal logra consolidar el control de un territorio, los homicidios pueden disminuir porque dejan de existir disputas entre organizaciones.
Pero ojito, eso no significa necesariamente que la violencia desaparezca, pues podría transformarse en otros delitos como extorsiones, desapariciones o distintas formas de control sobre la población.
El documento también contempla que la estrategia de seguridad implementada por el Gobierno haya influido en la reducción de los homicidios.
Y es que hay que dejar claro también que hasta ahora no existen evaluaciones independientes que permitan afirmar que la disminución sea consecuencia directa de los operativos, detenciones o decomisos realizados por las autoridades.
Y es que eso no es todo. Los especialistas también recuerdan que fenómenos como cambios regionales, conflictos entre grupos criminales o incluso factores temporales pueden influir en las cifras, por lo que todavía es necesario observar cómo evolucionan los homicidios durante un periodo más largo antes de hablar de una tendencia definitiva.
Así que sí, la reducción en los homicidios puede ser una buena noticia. Sin embargo, el análisis de la IBERO insiste en que aún falta evidencia para saber exactamente qué la provocó y advierte que, en temas de seguridad, rara vez existe una sola explicación.
Y es que, al final, vale la pena ir más allá de las cifras y tomarnos el tiempo de entender qué hay detrás de ellas, en lugar de quedarnos solo con la idea de si están bien o mal.
