¿Quién no se ha estirado más de una vez en la vida? No hay nada como el placer de hacerlo y sentir cómo tu cuerpo se relaja, más cuando hay tensión en el cuello. Sin embargo, a veces esto puede salirse de las manos y volverse algo más grave; este es el caso de Josh Hader, quien al intentar estirar su cuello terminó con un derrame cerebral. WHAT?!

Todo empezó cuando el joven de 28 años sintió un leve dolor en el cuello y como cualquier persona, empezó a moverlo y estirarlo para quitarse el malestar, ¿qué podría salir mal con unos simples movimientos? Peeeero, con lo que no contaba este pobre sujeto, es que accidentalmente se rompería una arteria vertebral gracias a la fuerza bruta que utilizó.

De inmediato fue a la cocina a buscar una bolsa de hielo o algo congelado con lo que pudiera desinflamar su cuello pero se dio cuenta de que ya no podía caminar derecho, en ese momento fue donde perdimos a nuestro protagonista, pero tranquilos, solo por un momento…

El suegro del buen Josh se lo llevó volando a urgencias del hospital Mercy, en Oklahoma, para que fuera atendido. Al llegar y ver al paciente, el doctor Vance McCollom descubrió que “pudo haber muerto” debido a que estaba dañada una de las arterias principales en el cuello que sube hacia el cerebro.

El derrame cerebral de Hader le causó algunos daños. Durante los primeros días no pudo caminar sin una andadera, su ojo derecho quedó más débil, sufría de visión doble y todavía tiene dificultades para caminar con su pierna izquierda. Afortunadamente para Josh, podrá llevar su vida de manera normal con tratamientos, y esta historia terminará como una curiosa anécdota, nada más.

Así que ya lo sabes, la próxima vez que te estires con todas tus fuerzas intentado sentir alivio (especialmente el cuello), ten más cuidado; ya sabes lo que puede pasar…