Lo que necesitas saber:
El Parque Nacional Los Dinamos es otro bosque de los que podemos encontrar en la CDMX. Además de árboles, cañadas y montañas, ahí también existen restos del pasado histórico de la zona.
En los alrededores de la CDMX podemos encontrar diferentes reservas naturales con hermosos bosques que parecen interminables que resultan ideales para tener una aventura. El Parque Nacional Los Dinamos está al suroeste de la ciudad, en la alcaldía Magdalena Contreras, y es un espacio inmerso en la naturaleza, plagado de construcciones antiguas y haciendas abandonadas cubiertas por los años y el paisaje boscoso.

Además de sus hermosos paisajes, senderos, cañadas y miradores, este lugar aloja los restos de un pasado no muy lejano. Durante el porfiriato, el lugar sirvió para la instalación de cuatro plantas hidroeléctricas a lo largo del Río Magdalena con el fin de generar energía eléctrica a partir del impulso de la corriente de las aguas.

Estas hidroeléctricas llamadas dinamos le dieron su nombre al lugar, que hasta entonces se conocía como los montes o ejidos de La Magdalena Atlitic. Junto con los dinamos se crearon fábricas dedicadas principalmente a la industria textil. Las plantas generadoras de energía funcionaron desde los últimos años del siglo XIX hasta finales de la década de 1960, entonces la zona industrial quedó abandonada, ofreciendo vestigios de ese pasado a sus visitantes.
Un bosque con restos de una época anterior
Actualmente, el Parque Nacional Los Dinamos resulta ideal para dar un paseo de fin de semana o de ida y vuelta en un solo día. Ahí se puede acampar o pasar la noche en alguna cabaña, recorrer sus senderos y contemplar la magnífica vista que ofrecen sus miradores. Además de poder adentrarnos en la naturaleza entre pinos, ocotes y oyameles, podemos dar un recorrido entre sus viejas construcciones.

El parque se divide en cinco zonas: la Cañada, en la parte más baja, y cuatro secciones asociadas a los antiguos dinamos. El Primer Dinamo está también en la zona más baja del bosque, ahí se concentra la vida comercial del lugar y las siguientes secciones se van alejando de la civilización y ofrecen senderos y parajes más silvestres a una mayor altitud.
De las antiguas fábricas e hidroeléctricas solo quedan algunas estructuras y muros de piedra que le dan al bosque una atmósfera cargada de misterio. Asimismo, aún permanecen los restos de lugares emblemáticos como la Hacienda La Cañada, que recientemente fue demolida en gran parte, lo que causó gran indignación entre los vecinos.

No podemos dejar de mencionar las famosas cuevas que abundan en la zona, lugares llenos de leyendas locales que siguen impactando a la gente. En los alrededores también hay antiguas esculturas y grabados en piedra e incluso supuestos altares de sacrificio.
El pasado de Los Dinamos
El pasado prehispánico de esta zona se remonta al año 500 de nuestra era, con los primeros asentamientos de tribus nahuatlacas y tepanecas que le dieron el nombre de Atlitic, que significa “lugar donde abunda el agua” o “la piedra que bebe el agua”. Estos antiguos pobladores consideraban el lugar como sagrado y establecieron altares dedicados al dios Tlaloc.

La Hacienda La Cañada, antes conocida como La Dolorosa, se construyó durante el XVIII a la entrada del bosque y desde 1789 aprovechaba las aguas del río y proveía a la Ciudad de México con artículos de primera necesidad. Los arcos y muros que se conservan de su estructura se consideran como un monumento histórico por parte del INAH, pero en los últimos años el lugar ha sufrido demoliciones parciales debido a la construcción de otros proyectos en los límites de la zona.
Un bosque industrial de la capital mexicana
Durante el siglo XIX, el extenso bosque de la Magdalena Contreras se convirtió en una importante zona industrial ante los avances técnicos de la época. Las aguas del Río Magdalena (hoy el único río vivo de la CDMX) se aprovecharon para la producción de energía eléctrica y varias fábricas textiles se instalaron en la zona. La Fama, El Águila y San Fernando eran algunas de ellas.

Las hidroeléctricas también surtían de energía a lugares más apartados como la fábrica de papel de Loreto y Peña Pobre, ubicada en Tizapán y San Ángel. Los dinamos dejaron de funcionar al final de los años 60, ante el cierre gradual de las fábricas textiles y el uso de nuevas tecnologías energéticas.

Hoy podemos admirar los restos de algunas de las viejas estructuras e instalaciones de las fábricas y las plantas hidroeléctricas durante nuestros paseos. La estructura de la antigua fábrica El Águila, una de las más grandes de la zona, es hoy el Foro Cultural de la Magdalena Contreras, tiene un anfiteatro, auditorio, galería de arte y además conserva partes de su equipo industrial original y sus salas de máquina.
El bosque y sus leyendas
Y si hablamos del bosque de Los Dinamos, también hay que mencionar sus cuevas y leyendas. La Cueva del Ermitaño, conocida también como Cueva de los Deseos, es la más famosa. Está ubicada entre el segundo y el tercer dinamo, y según cuentan, durante el siglo XVI fue usada como sitio de oración y meditación por frailes franciscanos.

En el interior y el exterior de esta caverna hay grabados de crucifijos, así como relieves y representaciones de distintos animales y rostros. En la zona del mirador de La Coconetla de la zona del cuarto dinamo hay petrograbados prehispánicos, así como una representación del dios Tlaloc.
Por la zona montañosa existen otras cavidades rocosas a las que visitantes y lugareños atribuyen leyendas de presencias inexplicables, pactos oscuros y antiguos rituales nocturnos. También hay el mito de que por la noche, las brujas pasean por los cerros convertidas en bolas de fuego y de vez en cuando se escuchan sus risas.

Otro de sus lugares interesantes es la antigua Ermita de San Miguel, construida en el siglo XVIII y ubicada en la parte más alta de Los Dinamos, cerca del área del Parque Nacional Desierto de los Leones. Si quieres tener una aventura entre construcciones antiguas, naturaleza y lugares legendarios, date una vuelta por este bosque de La Magdalena Contreras, que además es relajante y ofrece muchas otras actividades emocionantes.

