Lo que necesitas saber:
Te dejamos 5 claves sobre el French Touch, un movimiento que cambió para para siempre la música a nivel global y suena hasta el día de hoy.
Hay movimientos musicales que marcan para siempre la historia de la música, que van más allá de apegarse a un sonido particular y ya, e integran técnica, ideología y una meta en común. Tal es el caso del French Touch, un toque francés sobre el house que cambió al género para siempre, con microsampling, elegancia y la meta de ponernos a bailar, mucho o poco, sobre música impresionante.
No es una exageración decir que el French Touch transformó la electrónica global: el house parecía haber entrado en un estancamiento creativo, y un grupo de productores franceses tomó influencias de décadas anteriores, las reinterpretó con una obsesión nerd y lanzó algo que se sentiría a la vez retro y futurista. Y hoy, el French Touch está presente en todas partes.
El French Touch no fue solo un género, sino un movimiento sonoro, una manera de poner a Francia en el centro del mapa de la música de baile mundial. Aquí van 5 claves para entender ese fenómeno desde su origen hasta hoy.
Ulalá: las raíces de un sonido híbrido con memoria
El French Touch, (también French house), nació en Francia a principios de los años 90 como una versión del house que tomaba mucho más del disco y funk de los 70 y 80, aplicando más efectos de filtro y phaser. La relevancia internacional de icónico Homework (1997) de Daft Punk fue el primer breakthrough del French Touch.
Antes de que los nombres más famosos explotaran internacionalmente, ya había DJs como Laurent Garnier o Ludovic Navarre (St Germain) experimentando con estas texturas en clubes parisinos, mezclando influencias del house de Chicago, Detroit y el house europeo clásico.
Aunque después darían el salto al EDM global, pioneros como David Guetta o Bob Sinclair dejaron claro en sus primeros discos que había una visión del house distinto, con cuerdas orquestales como base de loops houseros:
El término French Touch se usó incluso antes de que el sonido fuese global: la expresión apareció por primera vez en París en 1987 en fiestas house locales y fue popularizada por periodistas británicos en los 90, convirtiéndose en una etiqueta para una música que combinaba identidad geográfica con innovación sonora.
Por acá nos clavamos más en los orígenes históricos del French Touch.
La técnica de sampleo: tomar del pasado para construir el futuro
Una de las características más importantes del French Touch es la producción obsesiva de samples tomados de discos funk y disco clásicos, con muchísima finura en el detalle. A diferencia de otros estilos que simplemente reciclan o interpolan grooves (como covers o sound-alikes), los productores franceses usaban filtros y efectos para reconstruir el sonido, creando capas y texturas que sonaban tanto nostálgicas como refrescantes. Chequen nada más esta explicación de la técnica de los robots:
Este microsampling es crucial en los inicios del French Touch, y se convirtió en un sello del movimiento. Esto construyó un puente entre generaciones: mientras que las nuevas audiencias descubrían ritmos bailables, los más viejos podían reconocer fragmentos familiares transformados en algo completamente distinto. Es ese equilibrio entre respeto por el pasado y ambición por el futuro lo que le dio al French Touch su sello único.
El sampleo no solo se quedó en eso, sino que bandas posteriores a los pioneros construyeron producciones originales con las mismas ideas cortas pero pegajosas. Hoy, los sonidos breves pero con muchas capas de bajo pegajoso con guitarras brillantes y percusiones de autor suenan indudablemente a French Touch:
Además, el sidechain francés fue icónico para lograr ponernos a bailar. El compresor de un instrumento, como el kick, influye en el bajo de la rola, por lo que el kick define el mute del bajo. Algo brutal y muy efectivo, tanto, que se le conoce como sidechain francés.
El reconocimiento global del French Touch
Francia tenía géneros, cantantes y sonidos propios, pero quizás el French Touch fue el que más se popularizó en el siglo pasado. Posterior al Homework, se mostraron algunas variantes del movimiento sonoro francés, con discos clave como el orgánico Moon Safari (1998) de Air, o el durísimo 1999 de Cassius.
Los robots estaban en la mira, pero vaya que el final de los noventas e inicio de los dosmiles pusieron a Francia en el centro de las pistas de baile, con lanzamientos como Music Sounds Better With You (1998) de Stardust, el homonimo de Modjo, y hasta 2005, el The Upper Cuts de Alan Braxe, entre otros.
La globalización del French Touch era lógica, ya que ofrecía una mezcla irresistible de groove, sofisticación y producción impecable que encajaba perfectamente en cualquier pista y para diversas audiencias. Esa internacionalización fue también el momento en que muchos DJs franceses se convirtieron en estrellas globales de la música dance: como Guetta, Martin Solveig y hasta DJ Snake. Aunque alejados del French Touch, tenían bases directamente influenciadas por el movimiento, como a los dos minutos de “Invincible”:
Apenas en diciembre de 2025, Francia declaró la música electrónica del país como patrimonio cultural inmaterial ante la UNESCO, en gran medida, por la influencia y legado inmenso del French Touch.
Los nombres clave en la historia del French Touch
Ninguna historia del French Touch estaría completa sin mencionar a los artistas que lo han definido a través de los años. Daft Punk abrió el movimiento con Homework (1997), pioneros gracias a su habilidad para combinar sonido electrónico con sensibilidad pop y groove disco. Air, con una aproximación más orgánica, atmosférica y melódica, mostró que el French Touch podía ser introspectivo y elegante. Los acabamos de ver y lo presenciamos en vivo, pueden checar la reseña por acá.
En el lado dance, Cassius aportó un enfoque funky que replanteó el house francés al mainstream. El siguiente paso fue indudablemente Justice, que a base de una discografía sólida, se ha hecho un acto imprescindible de la electrónica global.
Más allá de estos nombres gigante, proyectos como St Germain, Modjo o Étienne de Crécy, aunque más underground, ampliaron el espectro sonoro del género y demostraron su versatilidad. Finalmente, el superdúo consistente en Philipe Zdar (Cassius) y Étienne de Crécy, conocido como Motorbass, es clave para el French Touch.
La presencia actual del French Touch: evolución y legado
El French Touch no murió en los 90 y principios de este siglo. Décadas después se transformó y evolucionó. Un punto clave en esa historia fue el surgimiento de Ed Banger Records en 2003, fundado por Pedro Winter (Busy P, ex-manager de Daft Punk). Este sello fue la casa del French Touch, entre otros géneros, y comenzó con una segunda ola de puro talento inmenso: Justice, DJ Mehdi, Breakbot y demás.
El French Touch se diversificó, desde electro intenso con el Cross de Justice (2007) hasta pop dance vocal con el lanzamiento del sencillo Baby I’m Yours (2011) de Breakbot. Ed Banger preservó el legado y lo modificó para diferentes gustos, siempre enérgico y con mucho groove.
Hoy, Justice es uno de los actos electrónicos más importantes a nivel mundial, y tenemos exponentes de elementos del fínisimo French Touch en L’Imperatrice, Casablanca Drivers (a quienes les hicimos un perfil por acá) y Oklou.
Lo que comenzó como una reinterpretación local del house se convirtió en un fenómeno histórico: el French Touchn consolidó una identidad sonora que sigue inspirando a productores y DJs hoy en día, redefiniendo la música electrónica para siempre.
