Lo que necesitas saber:
Algunos eran espacios para bandas emergentes y otros para artistas internacionales. Pero tenían en común el ser venues en el que se sentía una cercanía o intimidad que no se ha podido replicar.
Mucho de lo que pasa en un concierto depende del lugar en el que se realiza. Hablamos de la experiencia que implica asistir a un show: saber que estás en un lugar emblemático, con buen (o mal sonido), donde se mueve una escena, un movimiento. Algo que, quizás con los años, se considere histórico. Eso se siente…
Y en la ciudad de México tuvimos grandes venues por los que pasaron sinfín de bandas y donde muchos tienen grandes historias. Casi relatos épicos de lo que implicó ver a tal o cual grupo. Y decimos “tuvimos”, porque esa época ya pasó. Por una u otra razón, algunos de esos espacios donde se realizaron grandes presentaciones hoy ya no existen… y se les extraña, cómo no.
Pasagüero
Ubicado en el mero corazón del centro histórico, el Pasagüero fue el lugar en el que se podían dar cita los fans de bandas independientes de inicios de los 2000: Maria Daniela y su sonido Lasser, Veo Muertos, Los Dynamite, fueron algunos de los shows de tan legendario lugar en el que también se llegaron a dar “Noches de iPod”, donde uno ponía la música (llevándose el abucheo o el gran aplauso de los asistentes).
El sitio sigue en pie y por ahí han vuelto a programarse conciertos (recientemente, uno de Nortec). Esperemos que reviva.
Pata Negra
Icónico. Un sitio donde se reunían los que querían escuchar lo que pocos habían escuchado en su momento. Es decir, casi puras bandas emergentes se subían al escenario… aunque también había una buena selección de grupos ya bien consolidados. Un espacio que se convirtió en referencia, si de escuchar todo tipo de música se trataba.
El Plaza Condesa
En este venue hubo grandes shows. No sólo de grupos mexicanos: fue un espacio por el que pasaron figuras y bandas internacionales del calibre de NIN, Morrissey, Blur, The Psychedelic Furs, Nick Cave and the Bad Seeds y un extenso etcétera. Un espacio que hacía un ambiente por demás íntimo. Muy buen sonido, muy buena ubicación… salías y te podías seguir con el after. Pero bueno, eso se terminó con los daños causado por el sismo del 2017 y por el cerrón de actividades que representó la pandemia.
El Bulldog
Ahora está bajo un nuevo nombre… pero en las épocas en las que se ostentaba como “El Bull”, fue el lugar que vio hacer sus pininos a bandas como Zoé, Kinky, Molotov y Jumbo. Un lugar emblemático para los que buscaban música en vivo a finales de los 90. Y les decíamos, sigue en operaciones, pero ahora bajo otro concepto (pero continuando con una oferta de grandes bandas, que es lo importante).
Salón 21
Donde se presentaron por primera vez The Strokes y muchos otros grupos que ahora abarrotan conciertos de gran capacidad. Lago Andrómaco y Moliere fue el sitio en el que muchos fans lograron ver “muy de cerquita” a bandas que, en algún momento, parecían imposibles… Un gran sitio para disfrutar conciertos que cambió de nombre, para ser llamado como conocido tequila y, luego, desapareció.
