2009 fue el año en el que debutaron muchas bandas y artistas dentro del género indie. Algunos de ellos fueron La Roux, Florence + The Machine y The xx. Estos últimos, vinieron para cambiar todo lo establecido con la música —y no es que la hayan revolucionado, lo que sí es que jugaron con los sonidos, imprimieron mucha melancolía y romanticismo a sus canciones para que resultara un disco oscuro y sofisticado.

Este trío londinense conformado por Romy Madley Croft, Jamie xx y Oliver Sim, llegó de la nada para quedarse para siempre en nuestra mente y sobre todo, en nuestros oídos. Su camino data desde que Romy y Oliver comenzaron a hacer música de manera separada. Ellos, que se conocían desde pequeños, llegaron a la conclusión de que podían funcionar bien si fusionaban sus canciones. De ahí es que comenzaron a subir a MySpace —la red social de música por excelencia y escaparate de muchos artistas que hoy son íconos— algunas canciones originales y covers. A partir de entonces decidieron tocar algunos shows y, en ese lapso, llamaron la atención de Caius Pawson, el fundador de la disquera Young Turks, la filial de XL Recordings. Él era joven y realmente estaba comenzando en el negocio, pero vio el potencial de los xx y decidió ayudarlos a lanzar su disco debut. 

A 10 años de ‘xx’, el disco debut The xx y con el que no volvimos a ser los mismos

Originalmente the xx estuvo conformado por Romy, Oliver, Jamie y Baria Qureshi, quien tocaba la guitarra y dejó la banda meses después de que se lanzara xx. Foto: Especial

Desde un principio, vio a Romy y Oliver como personas sumamente tímidas y frágiles, y fue justamente eso lo que hizo que a un ritmo bastante lento, lograran desarrollarse tanto dentro como fuera del estudio. En ese lapso fue cuando llegó Jamie Smith, mejor conocido como Jamie xx, quien agregó a las canciones patrones de batería para darle una estructura más melancólica. Esos golpeteos se pueden escuchar claramente en canciones como “Shelter”, “Crystalised”, “Heart Skip a Beat” y “Basic Space”. 

Durante dos años practicaron y finalmente, cuando se graduaron de la preparatoria, tuvieron que tomar la decisión de continuar su carrera artística o seguir sus vidas comunes y corrientes. Cuando eligieron lo primero, empezaron a planear el lanzamiento de un disco que se convertiría en el álbum ganador de un Mercury Prize en 2010 y el motif de numerosos covers y tributos para una banda que apenas comenzaba, pero que se sentía como si tuviera todo un legado en la música contemporánea.

Para la grabación de xx, el trío se instaló en un garage ubicado a un costado de las oficinas de XL Recordings. Posteriormente, con la ayuda del ingeniero de audio, Rodaidh McDonald, tuvieron la dirección correcta para convertir este disco en un hit. Así, completo, sin pausas ni selecciones, pues su combinación y mezcla de canciones era perfecta y minimalista. Tenía influencias de R&B pero se inclinaba un poco más en el pop que a su vez, mutaba en sonidos de máquina de batería, tonos de bajo, loops, un ligero xilófono —que se percibe claramente en “VCR”— y letras que hablaban de sexo y amor.

Así fue como xx se convirtió en la música perfecta a la hora de hacer el amor, de pensar en esa persona que movía cada fibra de tu ser o bien, aquella que no te correspondía en absoluto. Para darle feeling a toda esta problemática y sensaciones, estuvieron las voces de Romy y Oliver, quienes dan la percepción de ser un complemento al relatar todas estas historias que no se sienten como una discusión, sino una charla introspectiva. Incluso algunas canciones se sienten como murmullos de dos amantes perdidos en la oscuridad. Su oscuridad. 

A pesar de ser una conversación en la que Romy y Oliver tienen mucho que decir, xx nos da poderosas canciones en las cuales podemos rendirnos a los múltiples sentimientos que nos puedan causar. Algunas de ellas, evidentemente, son “Crystalised”, “Islands”, “Shelter” e “Infinity”. No obstante, como comentamos, este material puede escucharse completo y sin pausas porque de hecho, así es como lo percibe la mente y sobre todo, el corazón.

Después de su disco debut, The xx continuó con la fórmula que para su fortuna, tuvo éxito. Sin embargo, para aquellos que los descubrieron 10 años atrás con xx, se encontrarán con que si bien es una fórmula efectiva, jamás podrá superar la primera dosis. La dosis con la que nos llenaron de oscuridad, misticismo, elegancia y sensualidad.