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At The Drive In 17 años después, una entrevista con Omar Rodríguez

Por: Aarón Cortés Una de las mayores sorpresas del 2017 fue el regreso de At The Drive In, con un nuevo álbum, después de una larga espera de 17 años.

Por: Aarón Cortés

Una de las mayores sorpresas del 2017 fue el regreso de At The Drive In, con un nuevo álbum, después de una larga espera de 17 años. Esto sucedió de forma natural luego de estar de gira durante todo el 2016, a pesar de que Jim Ward salió de la banda antes del primer concierto. Sin embargo, esto no fue impedimento para que Cedric Bixler, Omar Rodríguez, Paul Hinojos, Tony Hajjar y Keeley Davis siguieran adelante de la mejor forma posible, al construir este disco que mira atrás tomando lo mejor de sus raíces, combinadas con los problemas sociales a los que se enfrenta el mundo moderno.

Su nombre es in•ter a•li•a –que en latín significa “entre otras cosas”– y la producción fue un trabajo en conjunto con Rich Costey. Previamente hemos escuchado algunos de sus sencillos, que no defraudaron a sus fieles seguidores, y después de tanto tiempo ya podemos escucharlo completo.

Nosotros celebramos esta noticia platicando con Omar Rodriguez Lopez –guitarrista y miembro fundador– quien nos contó sobre las dificultades de regresar juntos al estudio, la partida de Jim Ward y por supuesto, los planes para The Mars Volta.


 

 

El año pasado presentaste una serie de discos que no publicaste en su momento. Algunos de ellos fueron creados durante el tiempo que viviste en México. ¿Cómo te fue en nuestro país? ¿cuántos discos hiciste estando acá?

Todos menos uno, que es una serie con discos viejos que grabé cuando estaba viviendo en Zapopan. Son 24 discos que había grabado, además de los que sí salieron, pero también salieron un buen cuando estaba viviendo en México. Mi experiencia ha sido una mayor influencia en mi vida como ser humano obviamente, pero a través de eso también como artista porque me tocó conocer a Le Bucherettes y mucha gente que hasta la fecha son mis amigos.

Sabemos que eres una persona muy creativa y la clara prueba la tenemos en estos 24 discos. Siempre estás creando nuevas canciones pero ¿fue difícil volver a trabajar con At The Drive In después de 17 años?

No difícil, digamos que fue un reto que me hizo crecer mucho porque en un aspecto yo soy diferente. Es decir, yo jamás en la vida había hecho un disco pensando en el mundo exterior. Siempre cuando estoy creando algo, viene de un mundo interior, pero para ser un disco de una banda que no ha existido por 16 años cambiaron las reglas. Hay que honrar la personalidad de la banda, que es decir, ahora –después de 16/17 años– vamos a hacer un disco de At The Drive In, así que como productor de este disco era super importante para mí poner estos parámetros de honrar esta personalidad. Hay que pensar desde afuera por primera vez, es decir que si yo fuera un fan de esta banda y esperé 17 años para un disco nuevo, no hacerles un disco de salsa de repente. entiendo que tiene que ser dentro de todos los parámetros de eso. Lo que quería desde el principio es que se pusieran todos a pensar dónde estaban ellos como gente en este momento cuando hicimos este disco: dónde vivía la gente, quién era tu pareja, cuáles eran las peleas, cómo era tu relación con tus padres en ese momento, cuáles eran las películas que estabas viendo, los discos que estabas escuchando y los libros que estabas leyendo. Uno tiene que examinar, honrar y agradecer sus raíces para entender cómo es que uno pensaba en ese momento y por qué nuestra tienta en formó esa personalidad de At The Drive In.

Y adentro de eso, la otra mitad sería claro que no; hay que incitar al ser humano o al arista que eres tú ahora. Cuando el artista que eres ahorita y las cosas que quieres expresar en este momento. Ahora hazlo, vive eso pero vívelo dentro de los parámetros de lo que es la personalidad de At The Drive In.

Con eso que mencionas de prestar atención al mundo exterior, hace poco dijeron en una entrevista que “Incurably Innocent” era sobre abuso sexual y por fin poder hablar de ello. ¿Qué tan importante crees que es tocar estos temas en la actualidad?

Es super importante porque yo creo que el abuso sexual es algo que nos toca a cada uno de alguna forma. En algún momento, cuando eres chico o adulto, puede haberle pasado a alguien muy cercano, alguien en la familia, amigo o amiga cercana. Hay un estudio que dice que 8 de 10 mujeres han sido abusadas sexualmente en algún momento en su vida de alguna forma. Es una cosa que compartimos como parte de los horrores de la vida y de la experiencia que hace vida del ser humano, y está difícil hablar de esto pero por eso hicimos la canción. Digamos que es muy importante porque nos ha tocado a cada uno de nosotros de alguna forma u otra.

 

 

Más allá de las letras, tú co-produjiste este disco y fue la primera vez que uno de los integrantes de At The Drive In se dedicaba a este proceso. ¿Cómo fue tu experiencia de producir para una banda con la que llevabas tanto tiempo sin trabajar?

Fue como experimentar algo nuevo para mí. Desde la primera vez que nos presentamos en estudio hasta como llegamos hacia un punto en el cual todo se pueda hacer; ya todo un disco de At The Drive In. Lo puedo sentir como mucho trabajo del bueno; que te llena porque aprendiste mucho, conseguiste mucho e hiciste ejercicio mental, físico, personal. Yo ya había rechazado la idea casi tres veces, pero la banda vino y me pidió que fuera productor porque yo había pasado los últimos 17 años produciendo discos. De todos los de The Mars Volta, Le Bucherrettes, yo sí he andado en esa onda de producción y grabar todo el tiempo; así que la banda me pidió hacer la producción y después les dije que no sólo por la responsabilidad digamos, yo sólo quiero estar en la banda componiendo y apoyando en ese aspecto.

Pero quedó claro que yo era la persona indicada, pues por lo delicado sólo en el aspecto de tener la inteligencia emocional para lidiar con la situación de una manera siempre positiva y siempre constructiva. Los productores van dejando su huella y yo soy lo contrario; no quiero dejar mi huella, sólo quiero apoyar a la banda para que sea la mejor versión de sí misma. Así que tuvimos otra junta y les dije “está bien, hagámoslo, lo único que pido es este primer ejercicio que apunten todo esto y que se acuerden que estoy manejando dos personalidades que es la parte de mí que está en la banda, y la parte de mí que está como co-productor porque es una mecánica diferente”.

Es una producción con Rich Costey pero realmente él no estaba ahí; ni siquiera estuvo en la coproducción porque estuvimos desde las mañanas a la noche dándole. Fue un trabajo que en vez de dejarnos agotados, nos daba mucha energía; era super emocionante cuando lográbamos otro paso enorme e increíble.

¿Cuánto tiempo tardó el proceso de creación de este disco?

Fue un proceso largo porque sucedió de una manera muy natural. Nos juntamos y empezamos a girar –eso empezó el año pasado– pero no hablamos de un disco ni había plan. Qué cabrón que nosotros, después de 16 años, podemos regresar como banda y que a la gente le importe, a nosotros nos llenaba de orgullo. Mucha de esta gente seguro no nos vio en nuestros tiempos. Seguro muchos de ellos ni siquiera habían nacido o eran chamaquitos de 12 años, así que ver tanta gente joven es algo super especial, no por otra cosa que no sea decir que pertenecemos a algún tipo de tradición. Una tradición que va pasando de generación a generación como… mi primo me decía, mira checa este disco, así que no fue sólo algo del momento en lo que existíamos, sino que siguió dando de una generación a la próxima; al grado que había gente super joven en la audiencia y esto nos bastó. Fue impresionante vivir en el momento y darnos cuenta que aún, después de tanto tiempo, estamos llegando a lugares mucho más lejos que cuando éramos banda.

Convivimos mucho y empezar a tocar y decirnos “mira, ¿cómo suena esto?” y empezamos jammeando pero fue dándose de forma natural y orgánica. Y después de hacer eso varias veces en muchas ciudades, descubrimos que queríamos hacer un disco; y comparamos las razones por las cuáles hacerlo y por las que no. Llegamos a la conclusión de que estaría cabrón hacer un disco. Después de eso tuvimos que checar quién tenía que producir el disco y todo este proceso desde que decidimos y nos fuimos a Corea por tres semanas, un break de dos meses y después volvimos a trabajar tres semanas en el disco. Fue un proceso largo pero rápido al mismo tiempo.

 

 

El disco se dio de una forma natural entre ustedes. Por otra parte tenemos a una oleada de bandas que decidieron regresar este año con nuevo disco y a los escenarios ¿por qué crees que está sucediendo esto? 

Yo creo que es por una cosa muy sencilla; porque ya todos estamos en otra época en nuestras vidas. Llegamos al punto donde el cuerpo empieza a irse para abajo, tenemos entre 40/45 y cómo que las cosas cambian porque tanto Cedric, Paul y Tony tienen hijos y, cuando llega ese punto de tu vida, el enfoque cambia a realmente apreciar lo que te queda; la gente que te queda.

Hemos estado rodeados de mucha muerte. Los integrantes de este grupo, literal, salvo por dos amigos –y uno está en la cárcel– todos los demás están muertos. De cosas naturales: cáncer, suicidio, sobredosis, accidentes, asesinato, todos nuestros amigos desde el High School están muertos. Uno empieza a apreciar sus raíces y decir “pues sí yo ahora conozco mucha gente e hice muchas cosas. Pero mis raíces, la gente que realmente me entiende y que seguirán conmigo ante un proceso super importante en nuestras personalidades son esta gente”, hay que apreciar eso muy cabrón porque el tiempo te quita cosas.

Ahora que Cedric y tú están junto de nuevos en este proyecto ha surgido la gira entre los fans sobre el futuro de The Mars Volta, ¿tienen planes de regresar de gira al igual que sucedió con At The Drive In?

Claro, en algún momento haremos eso también. Cedric y yo hemos sido los hermanos de la vida desde que teníamos 12 años, nos conocimos en el 89 y hemos estado toda la vida juntos tocando desde antes de At The Drive In estuvimos en cuatro o cinco bandas. Vivimos juntos y hasta compartíamos la misma ropa. Lo mismo sucedió durante At The Drive In en la gira y con nuestra otra banda llamada De Facto, es una cosa de otro mundo. Es decir que tenemos una conversación super fluida y natural obviamente como gente y a través de eso artísticamente todo sale rápido como parte de nuestro lenguaje al crear si estamos en un cuartito junto grabando intercambiando ideas. Obviamente The Mars Volta es el orgullo de nuestras vidas. At The Drive In son las raíces de todo pero de repente tiempo después en 2001 cuando yo me salí de la banda y esta se deshizo creamos esta cosa de The Mars Volta y fue una cosa que hicimos juntos y queremos que viva para siempre. Más que eso regresar en algún momento y hacer canciones dentro de los parámetros de esa banda que son mucho más amplios.

 

 

¿Sientes que cambió algo en la banda ahora que no está Jim Ward?

Cambió bastante la dinámica. Nadie que cause drama, nadie que se esté quejando o pidiéndote que no seas histérico. Como que no hay nadie deteniendo a la banda o metiendo cizaña. Dentro de cada banda existe esta personalidad, y de alguna forma uno empieza a lidiar con esto y se acostumbra creyendo que es normal, tener una persona que siempre está a la defensiva. Crees que es normal hasta que decides despedirte de ese elemento y uno puede ser más feliz al hacer más cosas de las que solía hacer con esas ganas. A veces ese drama es parte de la dinámica, pero muy rara la vez porque para mí los resultados hablan por sí mismos (el disco).

También has tenido la oportunidad de encontrarte con gente igual de creativa como Teri Suarez, con quien realizaste otros proyectos alternos ¿qué es lo que más has aprendido de estos trabajos’?

Está bueno tener la influencia de colaborar con otros artistas aunque ellos no estén componiendo, sólo el tener a otro artista en el cuarto de ensayo o la sala de grabación te cambia la forma en la que escuchas la música, como que te pone en otro trip. Colaboré en el nuevo disco de René, Residente de Calle 13, y eso no eran mis composiciones eso era algo que yo fui para ayudarlo a crear su visión y decirle lo que me va gustando es también importante estar al pendiente de otros porque es algo que nunca había hecho en la vida y ahora me doy cuenta que es algo que tengo que hacer para inspirarme.

 

 

Con todos los problemas políticos, sociales y los cambios que enfrentamos, ¿por qué importa la música hoy en día?

Pues porque la música siempre ha sido una forma de arte. Siempre ha sido la forma en la que el ser humano puede expresar ideas y comunicar sentimientos (más que nada). Yo puedo componer algo aquí y de alguna manera puede conmover a un cabrón en su cuartito en Japón, o de otro país, aunque no entiendan el lenguaje o lo que estás diciendo. Las notas y el sentimiento pueden penetrar al ser humano de una manera quizás profunda; y la música siempre ha ido más allá del cine, escritura y todas esas artes. La música es una cosa interior que toma su propia imagen en el cerebro y son vibraciones, frecuencias. Las imágenes que está creando son las que va recibiendo. De mi parte es que, si quiero sentirme de esta manera puedo poner algún disco, si quiero sentarme a escribir elijo otro, o cuando me estoy peleando… es una forma de expresarse y algo clave para el ser humano, porque cuando uno no se puede expresar, la cabeza explota.

 

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