El día de hoy, el afamado festival Burning Man, que se lleva a cabo año con año desde 1986 y en el cual se reúnen miles de las personas más estrafalarias de los Estado Unidos y el mundo, llega a su fin, al menos en su edición 2016.

Y como cada año, los organizadores de este evento libre de prejuicio y de las normas sociales, crearon un nuevo espectáculo visual como el del año 2014, Mayan Warrior. Para esto, se dieron a la tarea de convertir la carcaza de un avión Boeing 747 en el principal escenario en donde los sueños son la norma.

Creado por la Fundación Big Imagination, el Proyecto 747, representa el camino por la vida para alcanzar nuestro propio futuro. ¿Adónde queremos ir? ¿Cómo queremos hacer una diferencia? Son las preguntas que podremos contestar dentro de esta nave.

Al entrar por la “Revisión de Inseguridad”, los tripulantes deberán dejar cualquier “equipaje emocional atrás” antes de revelar su destino en su viaje simbólico. El área de “Primera Clase” fue recinto de pláticas diarias con líderes de pensamiento internacionales, mientras que la parte superior ofrece una basta vista del increíble desierto de Nevada.

Gracias al crowfunding fue que se le pudo dar vida a esta visión tan psicodélica junto a un grupo de 100 artistas e ingenieros, quienes reconstruyeron la nave, extendiendo su longitud, renovaron la cabina del piloto, así como la instalación de escaleras para abordar.

Aún quedan horas de gozo para aquellos que pudieron asistir al magno evento, para el cual, se crea literalmente la pequeña ciudad de Black Rock, que se ve libre de cualquier gobierno durante la temporada del 28 de agosto al 5 de septiembre.

En fin, una vez más la atmósfera ecléctica y de total libertad que caracterizan al festival Burning Man, se hicieron presentes. Ya casi es hora de que sus asistentes regresen a la cotidianidad de la vida en sociedad, pero siempre, habrá un próximo año para poder compartir con aquellos que caminan entre sueños y arena.

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