Lo que necesitas saber:
Dropkick Murphys se apoderaron del escenario Vans en el primer día del primer Vans Warped Tour México y te contamos cómo lo vivimos.
Dropkick Murphys regresaron a la CDMX después de 12 largos años desde su show de 2014 en el extinto José Cuervo Salón, y vaya que saldaron una deuda con sus fans mexicanos en el Vans Warped Tour 2026.
Ken Casey y compañía en vivo son uno de esos shows de los que sales más feliz de lo que llegaste, y de alguna forma, hasta revitalizado a pesar de haberte metido a todos los mosh pits posibles. Te contamos todo sobre su presentación en la primera edición del Vans Warped Tour México.
La vigencia del punk celta y la magia de sus instrumentos
La energía de los Dropkick Murphys en el escenario Vans nos hizo vivir momentos increíbles en un show brutal de inicio a fin. Tres décadas de trayectoria se dicen fácil, pero la potencia de la banda sigue intacta. Ver en vivo esa combinación de gaitas, mandolinas y flautas con la base punk es una locura total.
Ese virtuosismo con las flautas y gaitas es el elemento distintivo que nos encanta y que demuestra cómo el folclor celta y el punk más crudo se abrazan para crear algo único.
Es admirable cómo una agrupación con tanta carretera encima no suena a disco rayado ni a nostalgia barata. Su propuesta sigue sintiéndose fresca, viva y con una urgencia de pasar sus mensajes que ya querrían muchas bandas jóvenes que apenas van empezando. Es una lección de vida sobre cómo mantener la llama encendida sin perder el estilo.
La trinchera política: Antifascismo, resistencia anti-Trump y anti-ICE
El set tuvo una carga política clarísima con mensajes contra el I.C.E. y esa dedicatoria directa a Trump previa a “First Class Loser”, con visuales divertidísimos. En un contexto donde la migra (I.C.E.) persigue gente sin piedad y el discurso de Trump busca dividirnos, que una banda gringa use el micrófono para mandarlos al carajo es un acto de romanticismo y resistencia pura.
La banda conectó mucho con el público mexicano, reconociendo que no vienen tanto como deberían a nuestroso país. El ambiente se encendió aún más durante “Rose Tattoo”, cuando Ken pidió armar un pit exclusivo de mujeres y hasta se coló un fan al escenario para cantar juntos abrazados, borrando cualquier distancia en un momento de pura camaradería.
Ese puente que tienden entre la lucha obrera de Boston y la realidad de nuestra gente acá en México es lo que le da un peso distinto al show. Te vas de su presentación con la verdad de que la música nos hermana en la misma trinchera contra la injusticia, el racismo y el autoritarismo.
Himnos atemporales y la euforia masiva en el mosh
La música de esta banda es trancazo tras trancazo, con Ken Casey adueñándose del micrófono en rolotas como “Worker’s Song”, un clásico de la banda Bostoniana que retumbó con todo el orgullo obrero. También sonaron fuerte “The State of Massachusetts”, “Citizen I.C.E.” y “The Boys Are Back”.
El cierre con “I’m Shipping Up to Boston” desató uno de los mosh pits más masivos de todo el festival, convirtiendo la explanada en un mar de sudor y euforia brutal. Nos dejaron con la promesa de volver pronto y con ganas de más punk celta con descendencia irlandesa.
En esta rola, la gente no dejaba de sumarse al pit, y vimos muchos desconocidos abrazarse para brincar juntos al ritmo de la rola que los hizo muy famosos por figurar en The Departed. Un momento comunal imperdible.
