Lo que necesitas saber:

Revisitamos a la genial Sade, una leyenda que combinó soul, jazz y R&B para replantear las fronteras de los géneros.

No podríamos comprender el triunfo de la música actual que tiene una apertura sofisticada a la seducción mediante rolas que combinan varios géneros como el Rhythm and Blues (R&B), Jazz y hasta Pop, sin una artista británica que refrescó el panorama musical desde mediados de los ochentas.

Helen Folasade Adu, mejor conocida simplemente como Sade, la rompió a mediados de los ochentas con su debut Diamond Life, que abría nada más y nada menos que con “Smooth Operator” y “Your Love Is King”. De ahí en adelante, el mundo se rindió ante la voz aterciopelada pero potente de Sade, que sonaba sobre arreglos alucinantes que retaron a los géneros preestablecidos.

Sade fue pionera en baladas sofisticadas con Jazz, R&B y Pop reflexivo y maduro, con una voz excepcional como protagonista

El sonido de Sade es rápidamente identificable y atemporal, lo que logró fusionando varios géneros, se ubica en terrenos del R&B, Jazz y Soul pero también incorpora influencias de otros estilos como el pop y el quiet storm.

Este último es un subgénero del R&B, generalmente identificable por el enfoque en atmósferas relajantes con sonidos suaves, pero que a la vez habla desde una óptica madura sobre el amor, lo que triunfó desde mediados de los setentas en adelante. Encontramos artistas como Marvin Gaye y Natalie Cole, y más recientemente a Beyoncé o Alicia Keys.

Lo que hace que el estilo de Sade sea tan memorable es su capacidad para crear canciones que son suaves y seductoras, pero a la vez sofisticadas y la mayoría de las veces, con un mensaje de aún creer en el amor a pesar de la derrota. Su voz, suave y melódica, se desliza sobre arreglos musicales elegantes y atmosféricos, creando ambientes para reflexionar.

Letras profundísimas que pueden ir más allá del amor, hacia temas polémicos. Esclavitud, inmigración y maternidad

Aunque Sade se dio a conocer globalmente como un proyecto que hablaba de amor, desamor, y todos los sentimientos que derivan de ello, eventualmente sus letras variaron hacia temas polémicos y poco explorados.

“Slave Song” es un golpe crítico a la historia de la esclavitud y lo complejo que es ser una persona afrodescendiente, desde el conflicto de identidad, enterarse de la historia de sus antepasados y el lugar que tienen en la sociedad. En el Lovers Rock (2000), Sade se mofó de su lugar como banda romántica para ampliar los temas que tocaron.

En el mismo sentido, “Immigrant” comparó la situación de un inmigrante no bienvenido, con la situación de San José. Lamentablemente, del 2000 para acá, la situación no ha cambiado mucho, y estas letras profundas de Sade, sobre excepcionales bases que hasta podrían caber en el trip-hop, mostró un lado inesperado de la banda.

Su capacidad poética y conmovedora no solo aplicó al amor, sino a la denuncia desde una elegancia permanente.

Hacia otro tipo de amor, “The Sweetest Gift” habla sobre maternidad, con una ternura particular que deriva de la niñez y de su presencia en la vida de las personas adultas.

Sade como un cuarteto de lovers jazz que replanteó el pop bien hecho, con matices de jazz y compases retadores

Tal pareciera que las estaciones de radio podían poner Sade sin que las letras desgarradoras fueran un obstáculo, ya que la voz suave de Sade Adu era reconfortante, sobre todo cuando el R&B era lento y sensual.

Muchas bandas modernas tomaron inspiración en Sade, pero lo que realmente notamos a décadas de su formación, es que antes de ellos no habían bandas que hubieran irrumpido en el pop con tanta influencia del jazz y soul. La banda que giraba alrededor de Sade Adu dominaba sus instrumentos y géneros, lo que entregó una mezcla única y virtuosa. “Kiss of Life” o “Sweetest Taboo”, demostraron que el éxito en popularidad no estaba peleado con el virtuosismo musical.

A pesar de mantenerse en las baladas, la banda compuesta por Paul Anthony Cooke, Stuart Mathewman y Paul Spencer Denman incorporó muchísimos elementos. Metales, cuerdas y sintetizadores prevalecen en Sade, con la clara intención de que su voz destaque de los instrumentos pero sin opacarlos. En uno de sus discos más progresivos, “Lovers Rock” mezcló dub con smooth jazz y aunque hace referencia al rock lento de amantes, la banda estaba triunfando en otros géneros.

Además, la producción de sus álbumes es meticulosa y cuidadosamente elaborada, la mayoría de las veces hecha por la banda, pero notablemente tuvieron al apodado “The Original Smooth Operator”, Robin Millar, uno de los productores más exitosos de la historia, que produjo los primeros dos discos de estudio de Sade.

La ubicación de Sade en la cultura pop, siendo una artista misteriosa

La importancia de Sade en la cultura pop se ha escuchado en muchísimas películas y series, colocándola en el imaginario colectivo desde su debut. Su música ha aparecido en Los Simpsons, Atlanta, Ted Lasso, Sex and the CIty y Philadelphia, por destacar algunas series y películas.

Ha tenido canciones en las listas de Billboard por más de 25 semanas, con 2 hits ubicados en el top 10. En el Reino Unido, su popularidad fue más notable, ya que tuvo un disco número uno (Promise) y suma casi 70 semanas dentro del top 75 en la isla europea. A pesar de ser una artista de culto, logró irrumpir en los tableros de popularidad desde su debut y hasta finales del dos mil diez.

Aún con ese status, Sade ha dado entrevistas a cuenta gotas, y su vida personal es un misterio. Sin querer volverse una estrella pop, la lideresa de la banda mantuvo un perfil directamente asociado con la música. Esto fue sumamente contrastante con artistas como Dione Warwick o Diana Ross, carismáticas y abiertas. Sade habló a través de su música y con eso, el mundo la ha admirado por décadas.

El legado del estilo, composición y la música de Sade

De manera inmediata, podemos ubicar a Sade junto a proyectos como Simply Red o Jamiroquai, con una generación asombrosa. Rakim ha mecionado que la voz de Sade fue una inspiración directa, además de que el vocalista de Deftones, Chino Moreno, ha mencionado que Love Deluxe es uno de sus discos favoritos.

Podemos afirmar que no tendríamos hoy en día a varios artistas, y destacamos rolitas que trazan su inspiración directamente a Sade. Nombres como Jhene Aiko (“Spotless Mind”), Tinashe (“Bated Breath”), FKA Twigs (Two Weeks) o inclusive Frank Ocean (“Pink + White”) o la enorme Lauryn Hill (“Nothing Even Matters”) destacan como gente de la industria musical que encontró una influencia en Sade.

Sade se mostró como un extraño grupo que orbitaba alrededor de Sade Adu, con un apoyo extraordinario que no solo erea una banda de estudio cualquiera, sino que los músicos lograron hacer más digerible elementos del pop virtuoso de bandas como Toto, e inclusive se adentraron en el terreno poco conocido de incorporar cajas de ritmos y elementos de trip-hop hacia sus últimos discos.

Lamentablemente, Sade dio lo que hasta ahora es su última gira en 2011, y han lanzado únicamente compilaciones de trabajos anteriores.

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Entusiasta y nerd musical desde que tengo consciencia. Lector obsesivo y escritor. Ávido de escuchar y presenciar música en vivo. Músico novato a ratos. Egresado de Derecho y (casi) de Letras Inglesas...

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