Te contamos todo lo que necesitas saber sobre la evolución de los videojuegos musicales

Lo que necesitas saber:

Te contamos todo lo que necesitas saber sobre la evolución de los videojuegos musicales. Foto: Guitar Hero, Stage Tour y Rock Band.

El inminente lanzamiento de Stage Tour, que saldrá a finales de 2026, ha sacudido a la comunidad gamer y te dejamos todos los detalles de este juego por acá. Desarrollado por RedOctane Games —los veteranos detrás de la explosión original del género—, este título se perfila como el sucesor espiritual definitivo de gigantes como Guitar Hero y Rock Band.

Pero para entender por qué la llegada de un nuevo juego con micrófono, y controladores de plástico que simulan guitarra, bajo y baterías está generando tanta expectativa, necesitamos mirar hacia atrás. La historia de los juegos de ritmo es una montaña rusa de innovaciones tecnológicas, modas globales y formas revolucionarias de interactuar con la música.

Los orígenes: botones y ritmos en pantalla

A mediados de los 90, los videojuegos musicales eran un nicho experimental. Títulos como PaRappa the Rapper (1996) le enseñaron al mundo que presionar botones al ritmo de la música podía servir cómo un motivo divertido para un juego. Llevar eso a controladores distintos era el gran reto.

En 1998, Konami lanzó Dance Dance Revolution (DDR). De repente, el control tradicional desapareció y los jugadores usaban sus pies sobre una plataforma de flechas. DDR no solo fue un juego; fue un fenómeno cultural que transformó las salas de arcade en pistas de baile improvisadas y sentó las bases para los periféricos musicales. Todos recordamos haberlo intentado:

Después, algunos otros juegos mostraron ideas bastante diversas sobre lo que era mostrar talento a base de ritmos: Donkey Konga (2003) y Patapon (2007) fueron juegos que ofrecían algo distinto, pero quedaron como joyitas underground que no lograron los objetivos comerciales.

Inclusive hubo un Donkey Konga 2, pero hasta ahí llegó la saga de videojuegos con los que los gamers mostraban su velocidad y precisión para tocar un instrumento atípico y no tan famoso como la guitarra o batería.

Todos estos juegos resultarían en joyitas modernas como Hi-Fi Rush o Rhythm Heaven, sin que hayan buscado emular a músicos en la vida real y mucho menos bandas completas.

La era dorada: plástico, rock y fiestas caseras

En 2005 cambió todo. RedOctane y Harmonix, después de algunos intentos fallidos, unieron fuerzas para lanzar Guitar Hero. La premisa era brillante: convertir a cualquier jugador en una estrella de rock utilizando un controlador con forma de guitarra y cinco botones de colores que simulaban los trastes.

De pronto, millones de gamers tomaron el reto de completar canciones al 100%, elevar el nivel de dificultad y hasta unirse a torneos de la popular franquicia:

Esta fórmula evolucionó en 2007 con la llegada de Rock Band, que expandió la experiencia a una banda completa al incluir batería, bajo y un micrófono para voces. Las bandas dominaron las reuniones sociales y las ventas de consolas. Sin embargo, la saturación del mercado con decenas de secuelas y spin-offs provocó que la burbuja estallara a principios de la década de 2010.

La inmersión digital y algunas pruebas y errores

Con los instrumentos físicos guardados en los armarios, el género tuvo que reinventarse. La llegada de la Realidad Virtual (VR) trajo consigo a Beat Saber (2018), un título que fusionó el ritmo frenético con sables de luz virtuales, exigiendo movimiento físico real sin necesidad de periféricos especializados. Con algunas expansiones, este juego era para los que no querían necesariamente simular usar un instrumento.

Recordamos tambien Rocksmith, que en 2011 era una propuesta distinta pero que requería una guitarra real para aprender rolas de forma directa, aunque la interfaz era complicada y sí requería tener algún conocimiento musical.

El renacer: lo que ofrecerá Stage Tour

Justo cuando parecía que los instrumentos de plástico eran una reliquia del pasado, Stage Tour se prepara para revivir la época dorada con tecnología moderna. RedOctane Games está apostando por una mezcla de nostalgia y mecánicas de nueva generación:

El juego marca el regreso de los periféricos físicos, gracias a una alianza oficial que traerá réplicas de guitarras Gibson, Epiphone y Kramer al mundo real y virtual.

Además de los clásicos modos de Partida Rápida y Práctica, Stage Tour introduce el Modo Gira, una campaña en la que cada partida ofrecerá desafíos, decisiones y poderes diferentes para que ninguna gira sea igual a la anterior.

Anunciaron un catálogo de lanzamiento de más de 90 canciones licenciadas que abarcan seis décadas, incluyendo a bandas como Metallica, The Rolling Stones, Slipknot y Paramore.

La evolución de los juegos de ritmo nos ha llevado de las pistas de baile en los arcades a los escenarios virtuales de la VR. Ahora, Stage Tour busca cerrar el círculo, demostrando que la fantasía de colgarse una guitarra y tocar frente a una multitud virtual sigue siendo tan atractiva hoy como lo fue hace veinte años.

Entusiasta y nerd musical desde que tengo consciencia. Lector obsesivo y escritor. Ávido de escuchar y presenciar música en vivo. Músico novato a ratos. Egresado de Derecho y (casi) de Letras Inglesas...

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