En los 90, en Europa, surgió el segundo verano del amor, el cual surgió gracias a la música electrónica, los clubes underground, raves y el uso de éxtasis para intensificar la experiencia de los conciertos. En ese tiempo surgieron muchas bandas cuyo propósito era muy parecido al del MDMA. De ahí fue que los beats y secuencias eran mucho más seguidos y acelerados. También se comenzó a usar el scratch y nombres alusivos a dicha droga. Una de esas bandas que podríamos decirlo, lo mezcló todo, fue The Prodigy, que si bien no puede ser encasillada en un solo género, sí entra dentro de la electrónica.

En su momento, ellos encabezaron los shows de los raves, mismos que se llevaban a cabo en bodegas o fábricas abandonadas en lugares recónditos de las ciudades —principalmente en Manchester. Y luego, con el auge de los videos y la televisión, decidieron mostrar un poco de lo que ocurría en Europa, del efecto de las drogas, el alcohol pero también, de una salida nocturna común y corriente. 

La canción elegida para todo ello fue “Smack My Bitch Up”, misma que se encuentra en las principales listas de popularidad y que pertenece a The Fat of The Land, el tercer material de estudio de The Prodigy que los catapultó a la cima del éxito. 

El video se ve desde un plano subjetivo, como si tú fueras el protagonista y estuvieras viendo y viviéndolo todo. Sin embargo, lo que resulta realmente interesante es que aquello que comienza como un día normal de baño y cambio de ropa, termina en inhalar varias líneas de cocaína, de beber desesperadamente y meterte en problemas. Pero lo más perturbador es cuando el protagonista, que a lo largo de todo este tiempo pensamos que es hombre, resulta que en su reflejo se percibe como una mujer. 

La historia del video más escandaloso (y prohibido) de The Prodigy

Foto: The Prodigy

Durante cuatro minutos vemos escenas de violencia, drogas, alcohol, vómito y sexo. Esto no es aleatorio. En 1993 Irvine Welsh, uno de los autores británicos más conocidos por ir con la oleada del segundo verano del amor y representar a través de sus libros las situaciones del bajo mundo de Reino Unido —que como consecuencia involucra drogas, alcohol, sexo, violencia y crimen— había lanzado Trainspotting, su obra más representativa que más tarde, en 1996, inspiró a Danny Boyle para el filme homónimo que se convirtió en un hito dentro de la cinematografía pero sobre todo, de la juventud.

Entonces nos encontramos con este video que, a su manera, es grotesco pero que también generó mucha polémica en un mundo en el que los clips musicales tenían un significado distinto y también cierta censura. Actualmente el video de “Smack My Bitch Up” resulta difícil, por no decir imposible, encontrar en YouTube e incluso si se llegase a localizar, tiene ciertos filtros empleados por los usuarios para que la plataforma no los bloquee y baje pero aun así, eventualmente terminan siendo eliminados.

Para aquel entonces, cuando salió el video, la BBC se encargaba de transmitir miles de ejemplares y de videos cuyas bandas se encontraban de moda pero también, daba publicidad a aquellas agrupaciones o artistas no tan conocidos. En el caso de The Prodigy, habían vendido 10 millones de discos y ni con eso pudo hacer que la BBC pasara el clip. 

Pero eso no fue lo único que ocurrió. También la Organización Nacional de Mujeres criticó duramente a The Prodigy argumentando que fomentaban la violencia doméstica y que utilizaba a las mujeres como una forma de entretenimiento. No obstante, para contrarrestar las críticas de asociaciones feministas, la banda argumentó que “‘Smack My Bitch Up’ era posiblemente la canción más inútil que hayan escrito”.

La historia del video más escandaloso (y prohibido) de The Prodigy

Foto: The Prodigy

“Pero en directo funciona muy bien. A veces las cosas pueden ser tan jodidamente simples que las letras no necesitan explicación”, comentó Liam Howlett; “La gente debe encontrar la ironía a esta canción”, añadió Keith Flint a Addicted to Noise.

También, de acuerdo a la investigación de El País, un estudio de la empresa PRS Music declaró en 2010 a “Smach My Bitch Up” de The Prodigy como el video más polémico de la historia de la música. Sin embargo, a pesar de haber causado controversia y haber sido prohibido, recibió un par de premios en los MTV Video Music Awards en 1998 en las categorías a Mejor Video Dance y Mejor Video de Artista Revelación.