Lo que necesitas saber:

Al que muchos le piden que ya pida perdón, en 2004 se aventuró a decir "Yo he perdonado a Jesús" y los argumentos los colocó en una poderosa rolota.

Morrissey, el artista que mayores desilusiones ha provocado en quienes lo siguen, también tuvo en algún tiempo un asunto pendiente con alguien a quien le depositó (en algún momento) responsabilidad de buena parte de su felicidad: Jesús.

morrisssey / Foto: Facebook/Morrissey

Imaginemos a un joven, muy joven Steven Patrick Morrissey creciendo en el seno de un hogar católico en demasía, en una familia de clase obrera que ve en la religión el refugio ante la precariedad de una dura vida del Reino Unidos de los años 70. 

Promesas de una mejor vida, pero sólo después de la muerte; la aseveración de que si uno es bueno, cosas buenas pasarán… pero nada. Según parece, no hubo una respuesta satisfactoria o que medianamente le resultara apropiada al divo de Manchester… y así surgió un rolón en el que, con una arrogancia forjada a base de madrazos de la vida, otorga el perdón al que se supone nos debe perdonar. 

Morrissey, 2026 / Foto: facebook.com/Morrissey (@davidmushegain)

“I Have Forgiven Jesus”, dice el orgulloso Morrissey en el tremendo disco You Are The Quarry? de 2004. “Yo era un buen chico”, asegura al que ahora muchos acusan de ser más mamón que mirrey en plaza comercial… pero es que, como dicen los clásicos, “la burra no era arisca” 

“Perdóname cualquier dolor que te haya causado (…) pero Jesús me lastimó”, se justifica Morrissey en la canción en cuyo video aparece luciendo ropas de curita, las cuales se sacude con desprecio mientras es seguido por un grupo de chavos que representan a aquellos que no corrieron con la misma suerte del muy afortunado exlíder de The Smiths.

Porque de qué se puede puede quejar Morrissey, si mal parece que no le ha ido en la vida. Pero su queja para Jesús no es tan superficial, sino de índole humana: para qué nos hace amar y desear, cuando existe la (muy alta) posibilidad de no ser correspondido y para qué nos pone en un mundo tan cruel.

“Lunes, humillación / Martes, asfixia / Miércoles, condescendencia / Jueves es patético /Para el viernes, la vida me ha matado”, enumera Morrissey, dando a entender un ciclo de sufrimiento que no sea acaba y del que parece no hay salida. Pese a ello, él perdona… lanzando la misma pregunta que muchos de sus fans se hacen cada que el divo cancela: “¿Me odias?”

No hay una respuesta, pero dicen que los hechos dicen más que las palabras. Y ni modo. Aún así, muchos lo siguen amando (y hablamos de Morrissey).

Hola, soy Álvaro. Estoy en sopitas.com desde hace algunos años. Todo ha sido diversión, incluso las críticas de los lectores. La mejor de todas: "Álvaro Cortés, córtate las manos".

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