Lo que necesitas saber:
Motorama se ha convertido en una de las bandas más queridas de México. Algo inexplicablemente mágico se siente en sus shows.
Motorama y México es una relación llena de primeras veces. Y la del 1 de octubre del 2026 queda como una de las más espectaculares, hermosas e históricas: la primera vez que la banda rusa se presenta en el Auditorio Nacional. Increíble.

Un show que quedará como registro de lo grande que es Motorama
Por dos horas, Motorama puso en trance a los fans que no alcanzaron a llenar el Auditorio Nacional, pero lo dejaron cubierto en las zonas principales. Una bella postal que Vladislav Parshin, guitarra y voz de la banda, capturó con su cámara al inicio y al final del show. ¿Cuestión de cábala o para comparar el antes y el después?
Cualquiera de las dos opciones puede ser, porque con Motorama juegan tanto las creencias como los datos comparativos. La creencia, porque parece que hay algo mágico entre el fandom mexicano y la banda; la comparativa, porque sólo así se puede ver cuánto ha crecido este trío ruso, desde aquel primer show en el Caradura, en 2012, hasta este gran primer Auditorio Nacional.

Como siempre, el minimalismo es una de las principales características. Y eso se nota más allá de su potente y aplanador sonido post-punk. Sin nada de parafernalia, sólo ellos tres. Encaramados sobre el escenario de una manera discreta, a veces ocultos entre el humo que se espesaba por las luces rojas. Y nada de palabras. Muy pocas.
Únicamente un saludo inicial y, de ahí, casi 30 canciones de jalón: “Caerus”, “Normandy”, “Corona”, “Winter at Night” y la muy coreada “Wind In Her Hair”, por mencionar algunas. Claro, también sonó “Alps”, aumentando la locura en el Auditorio, que se entregó coreando el riff inconfundible del tema que profundiza en la relación del ser humano con la naturaleza.
Una relación contemplativa, la que se describe en “Alps”, como la que se estableció entre el público y Motorama en el Auditorio Nacional. Sin distracciones visuales (las mínimas): únicamente la música como vía de comunicación, haciendo bailar a algunos desde sus asientos y a otros de pie, sin poder detener el frenético movimiento de cabeza. Porque así es como se baila el post-punk.
Los fans nuevamente se entregaron a la banda rusa
“Hermoso”, “conciertazo”, “show espectacular”, “magia pura”, son algunas de las reacciones de los asistentes a tan especial show, el más grande que ha dado Motorama en México… y quizás en todo lo que abarca su carrera.
¿Emocionados?, cómo saberlo, ninguno de los tres rompió en ningún momento su robótica imagen. Quizás un poco Irene Parshina, quien dibujó en varias ocasiones una leve sonrisa, luego de ser azotada por las abrumadoras ovaciones… y quizás también Vladislav, alocado en los rasgueos a su guitarra.

Pero lo que no expresó la banda lo hizo el público: el oficinista que se prendió sabroso con “Heavy Wave”, la pareja que todas las bailaba como si fuera salsa, el tipo de las primeras filas que ondeaba las manos como si estuviera en una barra futbolera… hasta los que se pasaron de “cucharadas” y terminaron sentados, con la cabeza en medio de las piernas, con el amigo al lado animándolos a ya irse, porque se hacía tarde. Grandes postales.
El Auditorio Nacional de Motorama… ¿el primero de varios que habrá?
Sin palabras. En el sentido figurado, porque así es como dejó a la mayoría el show de Motorama… y en sentido literal. Nadie de la banda dijo más allá de “gracias”. El tiempo entre canción y canción fue aprovechado para afinar las únicas guitarras que usaron durante el show (gemelas: Vladislav e Irene con la misma, estilo Bo Diddley).

Sin ayuda de staff, ellos solos bastándose para todo. Una banda que no ha perdido su esencia independiente. Algo revelado por detalles pequeños, como terminar y sólo dejar en el suelo los instrumentos.
Un encore, en el que dejaron sonar la suite n.º 1 de “Romeo y Julieta”, haciendo creer a una parte del público que el show había terminado. Pero no: la banda regresó para algunas más: “Seagulls”, “Tell Me”, “Ghost” y “Eyes”, con la que le pusieron fin a un gran show. El primer Auditorio… seguro habrá más en el futuro.

