Lo que necesitas saber:
Un disco que muchos ven como el último de Paul McCartney, pero en el que el exBeatle se muestra como un músico que todavía da para más.
Siempre causa expectativa un nuevo disco de Paul McCartney pero, como no había pasado en mucho tiempo, The Boys of Dungeon Lane despertó interés desde el instante en que fue anunciado. Ya se le quería escuchar.
Ahora lo tenemos y sólo se puede decir que está difícil hablar objetivamente de lo que es el nuevo disco del exBeatle. Está bueno, sí… Pero ojalá que no sea el último de su carrera.
La nostalgia a todo lo que da
Un disco en el que McCartney canta sobre todo lo que se ha cruzado en su camino para convertirse en la más grande estrella que sobrevive. Bueno, no a todo: pero sí a aquello que le dio forma a su vida en sus primeros años, los cuales ahora ve muy a la distancia.
“Al mirar atrás en tu vida, piensas: ‘¡Guau, ¿de verdad hicimos eso?!’. Todo vuelve a tu mente de golpe… es como un sueño”, dijo McCartney al presentar este nuevo disco.
¿El último de su carrera?
Por ser quien es y por el momento de su vida en el que se encuentra… y por esta vez remontarse a sus primeros años de vida, se entiende que Paul McCartney está cerrando el círculo y, con ello, su carrera.
Pero bueno, el propio Macca ha dicho que no puede no hablar de otra cosa. Todo lo que hace –y no sólo él– es una evocación del pasado. “Es difícil hablar simplemente del mañana. No sabemos qué sucederá entonces”, explicó McCartney en entrevista para MOJO.
Y sí. Si pensamos un poco sobre lo que dice Macca, pocos son los artistas que se ponen en plan profético. La fuente de inspiración siempre es el presente y el pasado, especialmente lo último: ahí es donde hay mucho material, dice el exBeatle.
“El pasado, incluso hablando del ayer, está lleno de cosas. Es una fuente inagotable de ideas”… entonces, parece que quienes piensan que se trata de lo último que entregará Paul McCartney pueden ir calmándose. Él todavía no piensa en decir adiós. Llegará el momento, pero todavía no.
Varias referencias Beatle
Boys of the Dungeon Lane está repleto de evocaciones al sonido del Cuarteto de Liverpool y, también, de versos en los que de lleno habla sobre su pasado Beatle. Uno más de los trabajos de McCartney que mantendrá ocupados a los fans que les encanta encontrar esos pequeños guiños que deja el artista…
“Fue una buena manera de conocernos antes de aprender a bailar y gritar”, dice en “Down South”, canción en la que McCartney hace mención a uno de los primeros sencillos de John Paul, George y Ringo, “Twist & Shout”… y lo hace no para hablar de John Lennon, como pudiera pensarse a la primera, sino de los recuerdos que tiene de George Harrison. Cosas por el estilo tiene este nuevo disco.
Un disco lleno de detalles al oído que despiertan la imaginación
The Boys of Dungeon Lane llama a la nostalgia pero, afortunadamente, Sir Paul McCartney sólo usó el asunto como tema. Alrededor de las memorias ha construido un disco lleno de sonidos que seguro le sacarán una sonrisa a quien logre descifrarlos: aves, silbatos, motores, cambios inesperados de instrumentos y géneros. Y no por mero acto de atascar los oídos: existe una clara intención de que la imaginación juegue un papel primordial.
Canciones que podrían ser tus favoritas del The Boys of Dungeon Lane
“… As You Lie There”
Canción que abre el disco y en la que Paul McCartney recuerda a una chica que le gustaba de chavo y cómo él se preguntaba si ella llegó a pensar en él, mientras estaba tumbada en su cama.
Una canción que empieza hablada (el spoken word no es algo ajeno a Macca, lo sabemos), para luego ponerse dulce y rápido pasar a un tono más potente. Todo eso en menos de 20 segundos. Así se las sigue gastando el exBeatle.
“Never Know”
Una canción densa en su mayoría y con una flauta que a muchos hará recordar “The Fool of the Hill”. Aquí, ha explicado McCartney, trató de recrear el ambiente la atmósfera de Laurel Canyon, el barrio californiano emblemático para la cultura hippie de finales de los 70… y, en el camino, hablar un poco sobre amor y cómo las relaciones a veces son un poco vulnerables: “Te amo, pero nunca sé…”
