Lo que necesitas saber:
Régine Chassagne es parte fundamental de Arcade Fire, banda que, desde el primer disco, impresionó a millones.
De manera un tanto injusta, Win Butler es la cara de Arcade Fire… para el mundo, porque los fans saben que la banda no sería lo que es sin la presencia de Régine Chassagne, una artista en toda la palabra, que derrama creatividad dentro y fuera del escenario.
Como dicen por ahí: es una “fuerza de la naturaleza”. Una energía desbordante, enfocada en la música: multiinstrumentista, cantante de jazz y activista de varias causas (sobre todo si tienen que ver con el país al que le debe sus raíces, Haití). Por esto y más, es una pieza clave de Arcade Fire, al punto de que se pensó en la disolución del grupo, luego del divorcio con Win Butler, en 2025.
La dupla que necesitaba Win Butler para explotar creativamente
Desde el disco debut de la banda, la presencia de Régine destacó dentro de una orquestal alineación. En casi todo el Funeral (2004), sus coros impulsan la temblorosa voz de Butler y en algunos temas aparece para contrapuntear lo que serían sólo versos bien cantados de parte del vocalista principal. Suficiente para notar lo que luego acaba cautivando, cuando se le deja el micrófono para ella sola.
Primero en “Haiti”, donde con total dulzura habla de la dolorosa situación de una patria que ve como suya y, luego, en “In the Backseat”, haciendo destellar sus agudos timbres. Una potente forma de cerrar un debut, sólo dejando asomar a la que, con el correr de los años, muchos consideran como la verdadera artífice de un grupo que llegó a asombrar al mismísimo David Bowie.
Quizás lo anterior es exagerado, pero no se puede negar que Régine Chassagne es la McCartney de Butler: el complemento que necesitan muchos artistas para explotar creativamente.
Ofrece a Arcade Fire la necesaria versatilidad e intensidad
Régine Chassagne nació en agosto de 1976 en Canadá, hija de una pareja proveniente de Haití que emigró para huir de la dictadura de Duvalier. Estudios en Comunicación y clases de jazz figuran en su formación (incluso, participación en cuestiones tan sui generis como una banda con temática medieval). Pero su imparable creatividad acabó por salir cuando en su camino se cruzó Win Butler.
Aunque inicialmente pensó en convertirse en fotógrafo, Butler lo que más hacía era escribir canciones. Su historia podría ser la de una persona que no sabía bien qué hacer de su vida… hasta que vio a Régine cantando jazz en una exposición de arte y supo que debía formar una banda con ella.
Aunque ella inicialmente se mostró desinteresada, bastaron algunos encuentros y que ambos demostraran sus capacidades de composición, para ver que era inevitable y absurdo que no hacieran algo juntos. Y así nació Arcade Fire… bueno, Butler ya había hecho algunos intentos de formar una banda, pero con Régine comenzó de verdad.
Régine Chassagne, una artista innata
La forma en la que Régine Chassagne hizo suya la música no se puede imaginar de otra manera: así como la leyenda que indica que Herzog conoció el cine y otras cosas del mundo moderno hasta que casi era un adolescente, así Régine, quien en sus primeros años poco conoció de la cultura pop. De hecho, tuvo acceso a un reproductor de CD hasta los 18 años.
“Teníamos discos raros y variados… [pero nada moderno] Bach, Beethoven, ópera… música de abuela”, recuerda. Pero con eso tuvo para desarrollar eso que llaman el olfato musical: de manera autodidacta aprendió a tocar el piano, el acordeón y varios otros de los instrumentos que forman parte de la increíble saturación de sonidos en los discos de Arcade Fire.
Y sí, el resto es historia: Régine Chassagne y Win Butler se conocieron en el año 2000 y cuando por fin decidió unirse a Arcade Fire, la banda ya tenía algunos ensayos encima. Para el 2002 salió el primer EP y, sólo un par de meses después, un aclamado disco debut al que siguieron dos álbumes que hacen una de las mejores trilogías iniciales de una banda: Neon Bible (2007) y The Suburbs (2010).
En estos tres álbumes, así como en el resto de la discografía de Arcade Fire, Régine Chassagne no sólo destaca por su increíble voz, sino por ser el arma secreta del grupo. Sin necesidad de ser la figura principal, dirige el rumbo musical de la banda al ser la responsable de muchos de los arreglos orquestales, así como la versatilidad sonora que luce como una de las principales características de la agrupación.
Y bueno, también a ella se le atribuyen los diversos caminos creativos que Arcade Fire ha mostrado a lo largo de su vida. Pero quizás ella al igual que Butler, no sería lo mismo sin su complemento. Juntos, una fuerza que parece imparable. “Para nosotros, la música no es una afición, es una vocación. Moriríamos por el arte, los dos”, dijo Régine en entrevista para El País.
Pero bueno, aquí hablamos de ella, a quien uno ve en los conciertos y oye en los discos irradiando una energía que hace inevitable pensar que, de verdad, es una fuerza de la naturaleza. Siempre a punto de estallar.
