Música

The Growlers: Encontrar el balance entre la fiesta y el trabajo duro

En noviembre pasado, The Growlers llegaron a la ciudad de México para dar un grandioso concierto en el Lunario del Auditorio Nacional, en donde presentaron su más reciente disco City Club, aunque también dieron un repaso a sus mejores canciones en una noche inolvidable.

En noviembre pasado, The Growlers llegaron a la ciudad de México para dar un grandioso concierto en el Lunario del Auditorio Nacional, en donde presentaron su más reciente disco City Club, aunque también dieron un repaso a sus mejores canciones en una noche inolvidable.

Previo a que deleitaran a todos sus fans mexicanos, nos pusimos a platicar con su carismático vocalista Brooks Nielsen, quien tal y como lo aparenta, es una persona bastante agradable que lo mismo nos platicaba de cómo creció siendo mitad mexicano, hasta cómo fue trabajar junto al gran Julian Casablancas para su nuevo disco. Una muy agradable plática que tuvimos con él, y que les reproducimos a continuación.


Sopitas.com: En Dana Point, California viven muchos mexicanos ¿Cómo fue crecer en ese lugar y de qué forma influenció su música la cultura Mexico-americana?



Brooks Nielsen: Soy mitad mexicano, así que creo que tendré que decir que es grandioso. Mi madre solía escuchar más R&B, Iggy Pop, Prince, Michael Jackson, y mi papá era más un típico tipo rudo blanco (risas). Empecé a una edad temprana a fumar marihuana en la escuela, y a escuchar música por mí mismo, cosas más punk, y a poner más atención a las letras, supongo que eso fue lo que más me influenció a la hora de hacer música.

S: Y todo en la banda parece que se dio de forma muy natural, son un grupo de amigos que tocan juntos, pero ¿en qué momento se convirtió esto en un estilo de vida?

BN: 

Ni siquiera lo decidí yo, sabes. Creo que realmente fue algo que no pensamos mucho. Crecimos haciendo música, estuve trabajando durante cuatro años haciendo de todo, y me empecé a preocupar porque quería vivir sólo de la música. Estaba con mis amigos haciendo lo que nos gusta, comenzamos a pensar que es lo que queríamos hacer y hacia donde queríamos ir, y ahí empezamos a hacer la transición hacia la música y a dejar atrás las cosas “normales”, empezamos a vivir en el paraíso. Fue una transición lenta, y nunca noté exactamente cuando pasó. Simplemente fuimos día a día, creando cosas.



S: Y vimos que la última vez que vinieron a México fueron a la isla de las muñecas en Xochimilco ¿La experiencia fue realmente aterradora o sólo es la fama?



BN: De hecho, no pudimos llegar hasta la isla de las muñecas, estuvimos cerca solamente. Estuvimos caminando por ahí sin saber dónde estábamos, y yo sólo trataba de mantener a mis chicos juntos. Fue divertido, estaba decorado con cualquier tipo de cosas que había por ahí, y dijimos ‘wow, es como en mi casa, adornada con un montón de cosas’ (risas). Aunque nos gustaría ir de nuevo ahí y esta vez sí llegar, para ver que pasa, porque fuimos con un grupo realmente divertido de chicos, muy únicos. Todo mundo estaba agarrado de la mano, teníamos miedo de que saliera un carnicero por ahí y nos dijera que nos fuéramos (risas).

S: Y hasta grabaron una canción en México, tal vez como resultado de esta experiencia…

BN: Sí, aunque creo que nada de eso salió porque justamente estábamos cambiando de disquera, pero sí grabamos algo allá. Y ese staff mexicano era muy chingón, como sabían que estaríamos ahí, nos consiguieron un lugar muy bonito y cómodo para grabar, así que tomamos fotos, grabamos un video y estuvimos en el estudio.

The Growlers y la reseña de su concierto en el Lunario.

S: Justamente para City Club hubo muchos cambios, de disquera, de integrantes ¿De qué forma afectó todo esto a las nuevas canciones?

BN: Creo que nos concentramos mucho más en el proceso de composición de las canciones, más que nunca. Nunca teníamos tiempo en realidad de prepararlo, siempre andábamos a las carreras, haciendo discos, grabando, yendo de giras locas, así que esta vez hubo más tiempo. Tuvimos la experiencia de que Julian nos ayudara y nos guiara en cierto sentido y crecimos porque comenzamos a trabajar con más gente, incluso nos trajimos a varios músicos para que nos ayudaran a tocar, y tomamos ideas que venían de todos.



S: Hablando de colaboraciones, anteriormente intentaron trabajar con Dan Auerbach de The Black Keys y todos sabemos que eso no terminó muy bien ¿Qué cambió para que ahora todo saliera de lujo con Julian Casablancas?

BN: Algunas cosas, es decir, tenemos un gran respeto por ambos, pero creo que la primera vez fue mi culpa, porque presioné demasiado. Quería grabar muchísimas canciones en poco tiempo, y abandonamos eso antes de que termináramos. Fue difícil para mí encontrar a alguien más. Tuve miedo, estuve pensando mucho en ello, así que aprendí y en eso entró Julian. Ayudó mucho que estábamos muy familiarizados con lo que hacía Julian antes de trabajar con él, además de que es un chico bastante agradable, crecimos escuchando sus discos, antes de formar la banda escuchábamos a The Strokes en la radio.

S: Por ahí leímos que para muchos, su anterior disco Chinese Fountain, fue uno de los mejores discos de ese año en cuanto a guitarras se refiere, pero parece que ahora en City Club hay menos ¿A ti te da la misma impresión?

BN: Sí, creo que Matt se concentró más en toda la canción, en el escucha, más que en simplemente tocar sus partes, más en la forma de la canción. Acá también metimos más teclados, creo que es un disco más instrumentalizado, y en ese caso la prioridad era hacernos más maduros, pensando más en los escuchas.

S: Tienen su propio festival el Beach Goth, que este año presentó a grandes bandas y además, hay actividades extra como performances de la película The Rocky Horror Picture Show. Suena enorme, ¿qué tanto se involucran ustedes en la organización?


BN: Estamos ahora en la mitad de una encrucijada, perdí un montón de control sobre eso, y era algo que me tenía preocupado y triste, pero al mismo tiempo tuve que trabajar duro y pelear por lo que quería. Estaba agradecido porque si bien ganábamos mucho dinero, todo era producto de un gran trabajo, traemos a un montón de bandas con las que no necesariamente estoy familiarizado. Pero es una especie de show extraño que de repente se me empezó a salir de las manos, pero ahora estoy más tranquilo con ello, pusimos mucha atención con la curaduría de las bandas y espero que sigamos haciéndolo durante mucho tiempo.


S: Y estuvo una banda mexicana en Beach Goth. Rey Pila que pertenece a su sello también ¿Los has escuchado? ¿Qué opinas de ellos?

BN: 

Los escuché y me gustaron, y lo que queremos en el festival es tener muchas bandas de México, de cualquier parte del mundo de hecho, que sean interesantes. Hemos tenido anteriormente bandas mexicanas, y cada vez queremos tener más, porque al final del día el line up también es una mezcla de cosas que nos gustan y otras que no conocemos tanto, pero que escuchamos y sabemos que puede funcionar y sorprender a la gente.

beachgoth

S: Los tours de The Growlers parece que están rodeados de mucha fiesta ¿Tienen reglas para sobrevivir y que no se salga todo de control?

BN: Estamos fuera de eso ahora. Conforme nuestros shows se fueron haciendo grandes, me fui preocupando más por ello, porque la gente venía de muy lejos a vernos, y teníamos la obligación de estar preparados para la ocasión. Pero antes no, sólo funcionaba, era como reportarte enfermo, pero hay gente con la que tienes que contar porque todo pasa rápido, es como ‘vamos, vamos, vamos’, pero también queremos ir de fiesta, y teníamos que encontrar la manera de balancear ambas cosas (risas).

S: ¿Qué es lo más extraño que te ha pasado estando de gira?

BN: 
Creo que lo más raro es cómo los fans se ponen locos cuando llegamos y todo lo que hacen por nosotros. Una vez alguien se escondió en la parte de atrás de nuestro camión, o incluso ha habido gente que nos ve y se ofrece a llevarnos a la siguiente ciudad, y nunca te acostumbras a eso, sigue siendo extraño. Pero como que al momento no lo reflexionas, es cuando todo termina, llegas a casa y dices: ‘Dios mío cómo fue que todo eso pasó, ya no queremos regresar allá’ (risas).

Por: Abraham Huitrón
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