Lo que necesitas saber:
Te contamos todo sobre el regreso de Yo La Tengo a la CDMX.
Mucho hemos hablado sobre el 2016 estos primeros días del año, como si 2026 hubiera traído una repentina necesidad de echarnos un clavado nostálgico a hace justo una década. Entre trends y fotografías, hasta recordamos los discos que cumplen 10 años en este año. Y en medio de estas memorias, nos visitó para rematar con nostalgia Yo La Tengo, que no nos visitaban precisamente desde hace una década.
El concierto que dió Yo La Tengo en el Foro Indie Rocks! tuvo el mismo efecto sobre nosotros, como si nos hubiéramos transportado a hace una década, que fue justamente la última vez que la banda de Hoboken nos visitó, en esa ocasión, para una proyección que musicalizaron.
Yo La Tengo no tocaba un concierto “normal” en la CDMX desde el 2013, en el extinto Plaza Condesa, y vaya que se respiraba la emoción de verlos tras todos estos años. Desde una hora antes del inicio, sus fans ya llenaban el venue.
Una década después, Yo La Tengo regresó
Yo La Tengo reconoció que su ausencia fue demasiado larga
Después de tantos años sin verlos por acá, teníamos expectativas altísimas de la banda de Hoboken. Era una de esas noches en las que esperábamos que no vinieran “cumplir con la fecha” y ya. Yo La Tengo cumplió con todo, vinieron a darnos un show íntimo, emocional y largo. Regresaron a la CDMX para recordarnos que su magia no es sólo el ruido bonito, sino esa calidez rarísima de sentirse en casa incluso en un venue completamente agotado.
“It’s been way too long since we were here, and we’re very happy”, dijo Ira entre risas, antes de echarse “Black Flower, “Can’t Forget” y “Tears Are In Your Eyes”. La dinámica de la banda al cambiar voces e instrumentos es simplemente genial: se sienten las décadas juntos, el completo entendimiento entre los Yo La Tengo.
El show se sintió muy cercano desde el inicio de “This Stupid World” con Ira aventando y alzando su Telecaster, y de ahí, no le bajaron. Yo La Tengo nos compartió en vivo 22 rolitas que abarcaron de todo.
Un setlist que tenía la misión de dejarnos satisfechos después de una larguísima ausencia
Lo sorprendente de Yo La Tengo es que puede hacerte feliz con una caricia emocional o con un muro de distorsión… y su concierto se sintió como una reconciliación con el tiempo perdido. Porque la última vez que vinieron “en forma concierto” fue hace un buen: El Plaza Condesa, 23 de agosto de 2013, con un repaso a su catálogo y varios covers para celebrar a la música. Esta noche fue distinta, con varios deep cuts y mucha, pero mucha improvisación.
Le gente gritaba nombres de canciones y Ira dijo sarcásticamente: “I hope you’re coming tomorrow, we’ll play different songs, including some you’re yelling now”. “Our Way To Fall!, “Ohm” y “Decora” nos dejaron sin palabras. La improvisación arrancaba gritos y aplausos, aunque no nos quedaba claro cuándo empezaba una rola y comenzaba otra.
Sentimos que el set fue la recompensa al final de la espera. Para decir “sí, tardamos, pero aquí estamos” con canciones que conectan épocas. Su disco más reciente fue de 2023, y nos sorprendieron con “Until It Happens”, que también nos cumplió, con ese bloque de rolas que no habían sido tocadas en México.
Por si es la última visita: no dejamos de cantar las canciones de Yo La Tengo
Si algo tiene la CDMX cuando se trata de bandas de culto, es la fe: la gente llegó sabiendo que esto no se repite cada fin de semana. Y por eso cantamos las rolas, sin opacar a Ira, Georgia o James, ya que ecualizaron con volumen bajo pero sonaba precioso, a pesar de que Ira es un relajo sobre el escenario, tiró micrófonos y se enredo con cables.
Y aquí entró lo conmovedor: Yo La Tengo no necesita “hits” para que el público se vuelva un personaje más. Escuchamos a gente después de las rolas decir: “Es que esa rola me lleva 20 años atrás, había cortado y pues cómo no derrumbarse con eso”, o inclusive cachamos a un par de compañeros: “Esa rola me recuerda mucho a cuándo estábamos en la UAM”.
Sin duda, Yo La Tengo es el soundtrack de muchas vidas, y varios de anoche los presenciamos en vivo por primera vez. El concierto no fue el típico “a ver si me sé el coro”: fue un canto bajito, constante, respetuoso, como cuando no quieres interrumpir algo bonito pero tampoco puedes quedarte callado.
Por todo eso, lo de ayer nos pegó, porque se sintió como una rareza que no tenemos garantizado volver a ver. Yo La Tengo tiene esa manera de aparecer, dejarte una noche asombrosa y luego desaparecer sin prometer nada. Si pueden, háganle caso a Ira y vayan hoy al Foro Indie Rocks!: no sabemos si los volveremos a ver por acá.
