“Pos si a él le hicieron fiestas, por qué a mí no”, es lo que quizás pensó el recién ascendido líder nacional del PRI, Alejando Alito Moreno, al aceptar (¿aceptar?) que “los pueblos indígenas” le pasaran el Bastón de Mando…

Seeeeee, así como AMLO el 1 de diciembre, cuando tomó posesión como presidente de la República.

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Foto de Duilio Rodríguez // @Duiliorodriguez

Por medio de sus redes sociales, Alito compartió las imágenes del momento en que recibe de parte de un representante de algún grupo indígena (no se especificó cuál) el ya muy traspasado Bastón de Mando.

El priista recibió el Bastón de Mando luego de rendir protesta como nuevo presidente nacional de CEN del PRI, esto apenas una semana después de realizarse la elección interna en la que salió ganón… muy por encima de sus contrincantes. Una de ellas, Ivonne Ortega, quien hace unos días renunció a su militancia.

Recordemos que, según Ortega, la llegada de Alito Moreno a la dirigencia del PRI está marcada por el fraude. Denuncia que no es de extrañar: desde que el exrector de la UNAM, José Narro, renunció a su candidatura a la dirigencia del tricolor señalando las irregularidades en el proceso… mmhhhhh como que algo raro había. A final de cuentas la entonces presidenta tricolor, Claudia Ruiz Massieu, no hizo ni madr$%&s y terminó llegando Alito a la dirigencia.

Ahhh, bueno, pero regresando con lo del Bastón de Mando… ni Alito ni AMLO están haciendo nada del otro mundo (cof, nomás hacerle al cuento, cof, porque los pueblos indígenas siguen en la misma situación de rezago, cof). Como bien recordó el escritor Luis Hernández Navarro en un texto publicado en diciembre pasado, el Bastón de Mando ya ha sido entregado a políticos en diversas ocasiones. Por ejemplo, lo recibió en 1957 el entonces candidato del PRI a la presidencia, Adolfo López Mateos, y  también lo recibió José López Portillo, en 1978, ya como mandatario…

A final de cuentas “se trata de un intercambio de favores políticos: los candidatos y mandatarios obtienen legitimidad y las comunidades la posibilidad de obtener obras y recursos”… sí, sólo la “posibilidad”, señala Hernández Navarro.

Lo que cabe remarcar es lo obvio (pero que se les olvida aclarar a los políticos): los que les entregan el Bastón de mando no representan a tooodos los pueblos indígenas de México. Tomando palabras de Navarro Hernández, los que otorgan el bastón “se representan a sí mismos y, en algunos casos, a sus comunidades y organizaciones. No hablan por el conjunto del movimiento”.