-¡Qué, ¿que soy un pervertido?!

-No, que está despedido.

-Ahhh… peor aún. (Jocoso diálogo de Los Simpsons)

Algo así paso ahora que, en su conferencia matutina, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, intentó arreglar la regadera que se aventó ayer al calificar de “neofascistas” y “mezquinos” a quienes manchadamente lo responsabilizan del avionazo en que murió la gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso.

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Un día después de navidad, AMLO se fue con Toño contra los que se pasaron de lanza con doña cabecita de algodón y también titular de la Segob, Olga Sánchez Cordero… bueno, primero justificó que la mandó a ella al funeral de Estado realizado a Martha Érika Alonso, pues para no darle juego a los “provocadores”… ¿¿¿???

Ahhhh, es que fue todo un relajo. Luego de la trágica muerte de la gobernadora de Puebla y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle, no fueron pocos los que en redes sociales le aventaron la bronca al presidente de México y a Miguel Barbosa. El primero por no gustarle la forma en que Alonso ganó la gubernatura de Puebla, el segundo por ser el ardido candidato perdedor. Y bueno, las rechiflas digitales se materializaron en pleno acto solemne en honor a los fallecidos.

“Había un ambiente que crearon exprofeso los conservadores de siempre (…) además de la hipocresía y de ser muy corruptos, también son mezquinos (…) en redes sociales empezaron a hablar de la responsabilidad del gobierno que represento y por eso también hubieron expresiones de protesta en el acto que se hizo en Puebla, en contra de Olga Sánchez Cordero. Así, para no hacerles el juego a estos provocadores, decidí actuar y no caer en ninguna provocación”.

 

Pues bueno, el caso es que, además de “mezquinos”, AMLO llamó “neofascistas” a quienes lo responsabilizan de lo ocurrido en Puebla. Obviamente, tal agresión fue respondida… en redes sociales y el presidente tuvo que salir (otra vez) a corregir sus dichos. Así, al más puro estilo de “se me cayó mi cuba en tu escote, deja te lo seco”, AMLO comentó que igual y se le pasó de lanza al llamar “mezquinos” a sus detractores… ya lo pensó mejor y corrigió. Bueno, eso intentó.

“Yo entiendo que no les haya gustado lo que les dije, a los que promueven el odio. A lo mejor no debí utilizar la palabra mezquino, que es pobreza, miseria de espíritu, según el diccionario, a lo mejor debí decir que son tiempos, desgraciadamente, de canallas”.

 

Quién sabe si salió menos raspado: de míseros de espíritu, AMLO señaló que sus detractores son “gente baja, ruin”… quizás miembros de “una muchedumbre de perros”… o bueno, ya menos gacho, son “personas despreciables y de malos procederes”. Todas acepciones sacadas de la RAE.

Ehmm… bueno, cabe señalar que con tales calificativos nomás se refirió a quienes culpan a los de la Cuarta Transformación de lo pasado en Puebla. Quién sabe cómo llame a los que se oponen a su políticas o decisiones de gobierno. Seguro en el transcurso del sexenio nos enteraremos.