Foto: Especial / El Norte

Autoridades lo dieron por muerto en 2010… ayer fue herido en balacera

Murió Chris Cornell y desgraciadamente nunca más lo volveremos a ver en los escenarios… pues ni que fuera capo mexicano. Esos sí regresan de la muerte. Prueba de ello es Miguel Ábrego Nava, El Sonrics, quien en 2010  fue -dizque- abatido por las fuerzas armadas, pero ayer fue herido en una balacera registrada en Monterrey, Nuevo León.

De acuerdo con Reforma, hace unos años, El Sonrics era identificado como líder de una célula de Los Zetas, la cual operaba al sur de Nuevo León. Sin embargo, el 14 de agosto de 2010, en plena “guerra contra el narco”, murió en un enfrentamiento con las fuerzas militares… al menos eso se creía.

Bueno, hasta formó parte del recuento de narcos caídos en 2010, realizado por El Universal.

Siete años después, el nombre de Ábrego aparece nuevamente en notas sobre el narcotráfico. Esta vez, señalado como líder de los Zetas en la región de San Pedro, El Sonrics fue baleado mientras iba en una camioneta pick up. Invencible como parece ser, el líder criminal sobrevivió a 60 balazos y “sólo” reporta heridas de bala en tórax, piernas y abdomen.

Según los reportes, al momento del ataque Ábrego Nava iba con un acompañante. Éste (exagente de la Policía Judicial de Michoacán) únicamente presentó lesiones en el tórax. En el lugar de los hechos, las autoridades hallaron casquillos calibre 223, así como otros calibre 9 milímetros. Tanto Ábrego como el exagente (odentificado como Eduardo Misael Martínez) fueron trasladados al Hospital Universitario, donde son reportados como estables.

Según reporta Reforma, Ábrego -en su “primera vida”- estuvo relacionado con un caso muy sonado en Monterrey: una ejecución cometida en el restaurante “El Rey del Cabrito”, esto en el ya lejano año de 1998. El ajusticiamiento a balazos habría ocurrido como “pago” por una deuda de un cargamento de cocaína. Así que, de 42 años, El Sonrics ya tiene un amplio historial delictivo.

Por el momento no se ha señalado cuál será el destino del resucitado delincuente, ahora que consiga salir del hospital.