Lo que necesitas saber:
La cantante Parastoo Ahmadi fue condenada a recibir 74 latigazos, por salir con el cabello descubierto sin su hiyab.
En Irán, el quitarse el velo no siempre es una decisión estética ni una expresión artística: puede convertirse en un delito.
Déjame te cuento sobre la cantante iraní Parastoo Ahmadi que fue condenada a recibir 74 latigazos, además de una prohibición de trabajar y salir del país durante dos años, luego de haber ofrecido un concierto transmitido por YouTube… sin usar hiyab.
Pero este caso va mucho más allá de una presentación musical.

Y para esto nos remontamos a un 11 de diciembre de 2024, cuando Ahmadi realizó un concierto sin público desde el histórico caravasar de Deir Gachin, cerca de la ciudad de Qom. La presentación se volvió viral: vestida de negro, sin velo y acompañada por músicos, interpretó canciones y poemas en persa y mazandaraní.
Lo que en muchos países sería visto como una expresión artística, en Irán derivó en una causa penal.
Las autoridades acusaron a Ahmadi y a ocho integrantes de su equipo de difundir “contenido inmoral” y de “ofender la moral pública”. ¿La razón? La cantante apareció sin cubrirse el cabello y además cantó sola frente a una audiencia abierta.
Así mismo, en Irán las mujeres tienen restricciones para cantar en solitario ante públicos mixtos. Bajo la interpretación del régimen instaurado tras la Revolución Islámica, la voz femenina puede considerarse una provocación o una fuente de pecado.

Más que un concierto: una disputa por los derechos de las mujeres
El caso de Parastoo Ahmadi no aparece aislado. Llega después de años de tensión social por el control sobre la vida de las mujeres iraníes.
Desde 2022, tras la muerte de Mahsa Amini —la joven detenida por la llamada policía de la moral por supuestamente llevar mal colocado el velo—, miles de mujeres comenzaron una campaña de desobediencia civil bajo el lema “Mujer, vida, libertad”.
Desde entonces, muchas iraníes han decidido salir a espacios públicos sin hiyab, aun enfrentando multas, detenciones y distintas formas de castigo.
El castigo que preocupa a organizaciones internacionales
Organizaciones defensoras de derechos humanos han señalado que la flagelación constituye una forma de castigo cruel e inhumano.
Mientras en distintas partes del mundo el acceso al arte y la libertad de expresión se consideran derechos fundamentales, para muchas mujeres iraníes cantar, mostrar el cabello o simplemente decidir cómo presentarse en público sigue siendo un acto con consecuencias reales.

