Lo que necesitas saber:
Se busca recordar el origen de esta lucha y mantener vigentes las exigencias de justicia y derechos para todas las personas de la diversidad sexual.
El mes del Orgullo LGBTQ+ ya está aquí y, como sabemos, cada año se realiza la tradicional Marcha del Orgullo. Sin embargo, también existe su contraparte, y estamos hablando de la contramarcha, también conocida como la Marcha de la Rabia.
Pero, ¿alguna vez te has preguntado qué es la contramarcha y de dónde viene esta lucha?
Pues bueno, esta movilización es impulsada por diferentes colectivos y activistas que han denunciado que la marcha, con el paso de los años, se ha convertido en algo más comercial.
Es decir, un espacio donde algunas empresas, instituciones o figuras públicas pueden mostrar su “apoyo” a la comunidad simplemente colocando una bandera arcoíris en su logo o sumándose a campañas durante junio.
Sin embargo, para estos grupos, el origen del movimiento va mucho más allá. Recuerdan que este era un espacio donde, además de celebrar la identidad y la diversidad, también se levantaban consignas por la justicia, la igualdad y la visibilidad de una comunidad que históricamente ha enfrentado discriminación.
Y es que, aunque han existido importantes avances en materia de derechos, aún quedan pendientes temas como los crímenes de odio, los transfeminicidios, la discriminación y la falta de acceso a la justicia para distintos sectores de la comunidad LGBT+.
Ahora bien, esto no significa que quienes participan en la contramarcha se opongan al Pride o a la celebración del Orgullo. Más bien, buscan recordar el origen de esta lucha y mantener vigentes las exigencias de justicia y derechos para todas las personas de la diversidad sexual.
Dentro de estas críticas también aparece un concepto que probablemente has escuchado en los últimos años, el “pinkwashing” o lavado de imagen rosa.
¿Y qué significa exactamente?
Este término se utiliza para describir cuando una empresa, institución, gobierno o incluso una figura pública emplea símbolos, discursos o campañas relacionadas con la comunidad LGBT+ para mejorar su imagen pública, atraer consumidores o proyectar una apariencia de inclusión.
Sin embargo, esto no significa necesariamente que exista un compromiso real con los derechos de las personas de la diversidad sexual o con las causas que respaldan a la comunidad durante el resto del año.
Algunos ejemplos de pinkwashing son:
- Empresas que durante junio cambian sus logotipos a los colores del arcoíris, pero no cuentan con políticas de inclusión para sus empleados LGBT+.
- Marcas que venden productos temáticos del Pride, pero no destinan recursos a organizaciones o causas relacionadas con la diversidad sexual.
- Instituciones que promueven campañas de apoyo a la comunidad mientras son señaladas por prácticas discriminatorias.
- Gobiernos que utilizan una imagen de apertura hacia las personas LGBT+ para mejorar su reputación, pese a que persisten denuncias relacionadas con derechos humanos.
Si planeas asistir, toma nota: esta será la fecha y el recorrido de la contramarcha
De acuerdo con la convocatoria difundida por los organizadores, la contramarcha de este año se realizará el próximo 27 de junio a las 10:00 de la mañana. El punto de encuentro será la Plaza Palestina Libre y el recorrido concluirá en la Plaza de las Tres Culturas.
Al final, tanto la Marcha del Orgullo como la contramarcha parten de una misma historia de resistencia.
Mientras una apuesta por la celebración y la visibilidad, la otra busca poner sobre la mesa las deudas pendientes que aún enfrenta la comunidad.
Dos formas distintas de ocupar las calles, pero que encuentran su origen en una misma lucha por el reconocimiento, la dignidad y los derechos.
