Porque la prioridad es maquillar la realidad, el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, decidió que, no importando los altos índices de delincuencia y los recientes fenómenos naturales que dejaron miles de damnificados en su entidad, no es mal momento para lanzar la campaña publicitaria “Orgullo Guerrero”.

Obviamente, la campaña no fue gratuita ni salió barata. De acuerdo con Proceso, fueron 2 millones 701 mil 984 pesos los que desembolsó la administración guerrerense a tres empresas que se encargarán de ensalzar lo chula que dejaron a la entidad las lluvias torrenciales y los sismos registrados durante este mes. Bueno, seguramente no mostrarán ese lado de Guerrero, pero no estaría mal. Total, hay a quienes les gusta el turismo extremo.

Según se reporta en el semanario, la campaña publicitaria brilla por su elegancia, ya que en ella se vio involucrado el casi desconocido cantante Erasmo Catarino, quien como digno representante de Xalpatláhuac, en la región de la Montaña de la entidad, aparece protagonizando uno de los 15 cortos que se proyectarán en cadenas de cines para mostrar la vida y obra de personajes ligados a la escena política, las artes y la cultura oficial en la entidad.

En la presentación de la campaña hecha hace un mes en la plaza comercial Perisur de la Ciudad de México y luego en el auditorio del Forum Mundo Imperial del puerto de Acapulco, el mandatario señaló que la publicidad servirá para impulsar “los valores, la identidad y la visión que distinguen a los guerrerenses, a fin de reconstruir el tejido social de la entidad”.

Bueno, no hay que ser tan duros con Astudillo. Según la investigación de Proceso, los contratos de producción y puesta en marcha de “Orgullo Guerrero” fueron firmados desde antes de las eventualidades naturales. Sin embargo, la violencia lleva años en la entidad y aun así se aventó a desembolsar los millones para la campaña. Por otro lado, hasta el momento ha hecho ojo de hormiga para ayudar a damnificados, contabilizados por miles, ya que se tiene el registro de más de 6 mil viviendas y más de 500 hectáreas de cultivos afectadas.