Ya lo decía Moe Szyslak: “Los ricos no son felices. Desde el día en que nacen, hasta el día en que mueren, creen que son felices.  Pero créeme… no lo son”.

Como son muchas las personas que al tener dinero en sus manitas ponen una sonrisa en sus rostros y nomás por eso creen estar felices, varios estudios científicos han buscado distinguir esta relación. Y ahora, la Universidad de Michigan y la British Columbia ofrecen resultados al respecto.

“La felicidad y la tristeza son estados emocionales distintos, más que diametralmente opuestos, y pasadas investigaciones apuntan a la posibilidad de que la riqueza puede tener un mayor impacto en la tristeza que directamente en la felicidad”.

dinero en la pareja

Luego de cuestionar a cerca de 12 mil estadounidenses con el llamado “Método de Reconstrucción de un Día, los psicólogos Kostadin Kushlev, Elizabeth W. Dunn y Richard E. Lucas determinaron que las personas con ingresos más altos experimentan menos sentimientos de tristeza, pero sin que esto esté del todo relacionado con la enigmática Felicidad.  La mencionada prueba consistió en pedir a los participantes contar a detalle cómo es un día en su vida, lo cual –señalan los investigadores- es una de las mejores formas de medir la felicidad.

“La felicidad no es simplemente la ausencia de tristeza o viceversa, los ingresos pueden tener una relación diferente para cada una de estas emociones”, señala el artículo publicado en el Journal of Social Psychology & Personality Science.

Lo anterior quiere decir que alguien sin mucho dinero puede no tener dificultades y por ello no sentir tristeza. Es al momento de enfrentar problemas que comienza a sentir lo que es la realidad. Ejemplo: llegas a tu casa y hay una gotera. Alguien con solvencia económica lo resuelve fácilmente… caso contrario de alguien que no tiene muchos pesos, ya que padecería por varios meses.

“Aunque la causalidad no se puede deducir de este conjunto de datos correlacional, los presentes resultados indican la posibilidad de que el dinero puede ser una herramienta más eficaz para reducir la tristeza que la mejora de la felicidad”, determinaron los analistas.

*Vía sinembargo.mx