Febrero es el Mes de la Historia Afroamericana en Estados Unidos —mejor conocido como Black History Month— y, casi irónicamente, en los primeros días de esta conmemoración, el gobernador de Virginia, Ralph Northam, se metió en un escándalo de proporciones bíblicas por la aparición de una fotografía racista de sus épocas de estudiante. Northam, un demócrata que lleva apenas un año como mandatario estatal, se ha negado públicamente a renunciar a pesar de las críticas y la pérdida masiva de apoyo popular.

¿Y qué tan racista es la fotografía? ¿De verdad amerita todo el drama? Pues véanla y ustedes opinen:

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Foto: AP News

La fotografía es de 1984 y aparece en el anuario universitario de nuestro joven personaje. Como podrán imaginarse, nadie ha tenido problemas con la fotografía del sombrero o la del coche… pero la otra es la que ha desatado el escándalo. Northam confirmó que aparece en la fotografía, solamente no ha dicho cuál de los dos es: el del blackface o el disfrazado de Ku Klux Klan.

En uno de estos caso de ‘ni como ayudarte, mano‘, el gobernador metido en problemas afirmó haberse pintado la cara de negro en otras ocasiones. Según él, para parecerse a Michael Jackson.

Muchas veces, la defensa utilizada para este tipo de escándalos es que ejemplifican más la época que se vivía en Estados Unidos que lo que hablan del carácter de la persona fotografiada. Sin embargo, en este caso —como nota Errin Haynes de la Associated Press hace 35 años ya había un candidato afroamericano a la presidencia, Bill Cosby era el comediante estrella y el activista Jesse Jackson acaparaba las portadas.

En pocas palabras, 1984 no era época como para seguir tomándose esas fotos.

Como era de esperarse, Northam ya perdió todo el apoyo popular de la gente de su localidad, de los políticos Demócratas prominentes —nunca tuvo el de los Republicanos porque apoyó el aborto— y de la prensa local. Sin embargo, en una conferencia de prensa, el gobernador de Virginia se negó a renunciar pese a las presiones. 

Mientras tanto, en lo que las investigaciones avanzan para definir si el gobernador es el disfrazado de “negrito” o el de terrorista racial, la controversia tiene a Estados Unidos —otra vez— en un momento clave de introspección sobre sus relaciones internas.