Foto: Pixabay

Lo que pasa en un municipio, no se queda en el municipio

Las medidas de mitigación o de prevención deberían estar pensadas como soluciones multiescalares y no sólo focalizadas en municipios centrales.

Por Tania Romero

Todos los días escuchamos notas relacionadas con el ambiente de nuestra Área Metropolitana de Guadalajara (AMG); aunque el clima y el ambiente no conocen de fronteras, y los impactos y efectos de su deterioro se viven a escala metropolitana o regional, regularmente los orígenes suceden en la escala municipal. Por lo tanto, las medidas de mitigación o de prevención deberían estar pensadas como soluciones multiescalares y no sólo focalizadas en los municipios centrales o desde el Estado.  Por ejemplo, ¿qué tanto sabemos de lo que sucede en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga y el impacto que tiene para toda la ciudad?  ¿Acaso dichos eventos podrían prevenirse desde el punto de vista de la planeación y reglamentación? 

Hablemos de 3 puntos importantes relacionados a eventos recientes en el municipio que por el carácter de metrópoli tienen impactos en toda la ciudad. En primera instancia, nos percatamos que al cierre del año 2020, Tlajomulco ocupó los titulares por la inversión térmica que presentó en algunas de sus colonias. Sabemos que dicho suceso ocurrió debido a las partículas que provienen de la zona industrial y también debido a las emisiones contaminantes de los automóviles; sin embargo, en esta ocasión, el motivo principal, al menos en la zona, fue debido a la quema de fogatas, 103 para ser precisos entre la madrugada del 24 de diciembre y el 25.

Como efecto de estos sucesos, y la continuación de los altos índices de Imecas en enero, la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (SEMADET) del Gobierno del Estado prohibió realizar cualquier tipo de quema, aconsejó reducir el uso de vehículos, evitar actividades al aire libre, comer alimentos ricos en vitamina C y tomar líquidos en abundancia.

Foto: tlajomulco.gob.mx

Por otra parte, en cuanto a gestión de residuos, recientemente se compartió información relacionada con los avances que ha tenido la localidad en la materia. Se estableció que, aunque existen 14 rutas de recolección de desechos para separación diferenciada, en su mayoría, las personas siguen entregando los residuos revueltos y se están contemplando sanciones. La acumulación de deshechos tiene efectos no sólo en el municipio en donde no se separan o se acumulan, sino que generan efectos para toda la ciudad. 

Por último y no menos importante, en días pasados el Gobierno de Jalisco anunció que se prepara para una posible temporada de incendios crítica debido a la adversidad climática.  Sin embargo, aunque la SEMADET ha realizado labores de prevención como rehabilitación de caminos forestales, rehabilitación de campamento y suelos entre otros, también se enfrentó con que el pasado 20 de enero se realizó una tala de 29 árboles en el corredor de López Mateos Sur, misma que se consideró posiblemente ilegal. 

Aunque podría parecer que los 3 eventos no están relacionados entre sí, la realidad es que tienen mucho más en común de lo que se piensa.  En primer lugar, los 3 suponen un riesgo a la salud. Segundo, contar con reglamentos con objetivos claros, evaluables y eficientes en su ejecución podrían ayudar a evitar estas situaciones. Finalmente, para lograr lo anterior es fundamental que se entienda la premisa de que el ambiente no conoce de límites administrativos; es decir, que lo que pasa en un municipio no se queda en un municipio sino que trasciende e impacta el entorno de la ciudad, el estado y la región. Para que las soluciones y las respuestas sean eficaces, se deben entender las verdaderas dimensiones de los efectos, atendiendo entre todxs a sus causas.

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Tania Romero es tapatía, estudiante de maestría, consultora y ex servidora pública. Le interesan el derecho urbano, la calidad legislativa y las políticas públicas con perspectiva de género. Milita en Futuro Jalisco.

Twitter: @TaniaRomeroL




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