Lithofayne Pridgon, la Foxy Lady de Jimi Hendrix

Little Willie John fue el primer hombre que la besó. Sam Cooke la sedujo cuando sólo tenía 16 años. Jimi Hendrix habló de ella como la única mujer que amó pero nunca pudo retener. Su nombre es Lithofayne Pridgon y quedó inmortalizada para siempre en la canción del zurdo guitarrista, “Foxy Lady” y muchas más.

Entre sus múltiples amantes se contaron cantantes como Jackie Wilson, Marvin Gaye, Sly Stone, Ike TurnerJames Brown. Jimi Hendrix la conoció en 1963 en los días previos a que se uniera como guitarrista de los Isley Brothers y Little Richard y cuando escribía su nombre como JimmyAhmet Erthegun, el benefactor de Led Zeppelin, le ofreció un contrato discográfico e los 70 luego de escucharla cantar y describirla como “una voz refrescante”.

Pridgon a sus 70 años, aún es un espíritu libre, tal como en su juventud fue amiga no sólo de músicos, también de policías, timadores y otra fauna que sabía cómo hacer dinero. Ha dado muy pocas entrevistas desde la muerte de Hendrix hace 45 años. Es reticente a ellas porque no confía en que nadie cuente su historia correctamente.

Ella misma no entiende qué le atraía de ella a Cooke, Hendrix o su mejor amiga Etta James pues asegura que había chicas mucho más bonitas. Sin embargo tenía un magnetismo y carisma indescriptible.

El único testimonio que hay de su presencia en video es en el documental sobre Jimi Hendrix de 1973. Es cautivadora, se expresa con soltura. Se le ve sentada junto a la alberca de la mansión de Bel Air que Sly Stone le compraría a John Phillips el líder los Mamas and the Papas.

Lithofayne Pridgon nació en 1940, en un sitio llamado Dirty Spoon, un barrio en la ciudad Moultrie, al sur de Georgia. Un lugar lleno de gente empobrecida, ubicado entre las vías del ferrocarril y un cementerio. Era un callejón con un redondel al final, tal como la forma de una cuchara. La mayoría de las mujeres que vivían ahí no tenían esposos y se la pasaban bebiendo y de fiesta.

En 1955 Little Willie John fue a dar un concierto en Massachusetts, donde ahora vivía gracias a que su madre fue enviara para allá por los misioneros del colegio de Springfield. Willie tenía 17 años apenas y Lithofayne 15. Con él fue su primer beso y se lo presumió a cuantos pudo.

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Willie John fue quien le presentó a James Brown, quien solía llamarla “Little Sister”. “Era completamente deshinibido. Un espíritu super libre. No le tenía miedo a nada y no se sentía amenazado por nada ni nadie. Tenía toda la sabiduría callejera y podía cantar como ninguno”. Fue con Willie que conoció otro paraje similar a Dirty Spoon pero más grande: Harlem. Cuando llegó estuvo con él en el Hotel Cecil, arriba del Minton’s Playhouse, un afamado club de Jazz donde todos los músicos solían ir de fiesta. Fue ahí donce conoció a Sam Cooke.

Willie John siempre la andaba presumiendo con todo el mundo y Sam Cooke pronto notó los encantos de la chica. Por la noche Lithofayne se preparaba para irse y atravesó a oscuras uno de los cuartos de la casa donde estaban de fiesta. Cooke estaba ahí esperandola, haciendo como que miraba por la ventana. Ella no lo vio porque tenía prisa por irse, cuando pasó junto a él, Cooke le tomó la mano rápidamente y la acercó para besarla apasionadamente a la luz de los postes de la calle. Ella desde luego se derritió en sus brazos.

A Willie John no le importó que se fuera con Cooke y éste se convirtiera en su amante protector, mientras que él estuviera al tanto de todo y que entendiera que él era “el bueno”, todo estaba bien. Ella se aseguró de hacerle creer que así era.

Una vez encontró con Jimi Hendrix en 1963, en la puerta al escenario del teatro Apollo. Ella estaba ahí para ver a Cooke, quien daría un concierto. El joven guitarrista aún era un sideman, trabajando para otros, buscando una oportunidad de desplegar su talento. Aunque ella lo podía ubicar del todo, sabía que su nombre era Jimmy entonces.

En una ocasión Fayne se encontró con un famoso vendedor de drogas apodado Fat Jack, quien surtía a todas las estrellas musicales del momento. Le preguntó si el guitarrista que conoció era virgen. Fat le respondió “no, pero te gustará, es tu tipo”.

Hendrix le causó una buena impresión como amante, tanto que en la mencionada ocasión que lo encontró en el Apollo casi se desmaya al reconocerlo. Al terminar el show, ambos se fueron caminando hasta el departamento de la madre de Lithofayne en donde estrecharon lazos escuchando la colección de discos de Blues de su mamá. “Desde ese momento fuimos inseparables” recuerda ella.

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En cierta medida las cualidades de sus amantes resonaban en ella. El espíritu desinhibido de John, el romanticismo de Cooke, la sensibilidad de Hendrix. Aunque también confiesa que había algo que le atraía de que John y Cooke fueran todo lo contrario a la apariencia que daban en el escenario, donde se mostraban caballerosos pero fuera de él eran mujeriegos de lo peor.

Ella comenzó a regodearse en su propia libertad sexual de la misma manera. El hecho de que ellos hicieran cosas atrevidas le permitieron ser ella misma. Ninguno le exigía nada o intentaba someterla. Cuando Hendrix apareció en su vida, todo ello cambió.

Entonces el zurdo de Seattle no era un mujeriego. Se enamoró perdidamente de Fayne. Ella nurtió su talento, lo hizo mantenerse firme en sus ambiciones. Como vivían juntos algunas semanas, en su mente Hendrix pensaba que eran una pareja. Ella en cambio decía que jamás había tenido un novio, que no era la novia de nadie y no iba a comenzar en ese momento. Incluso la madre de Fayne le dijo que no le hiciera caso porque se enamoraba y desenamoraba cada semana. Sin embargo su relación con Hendrix era diferencia. Ella decía que por más loco que sonara, Jimi era como su bebé.

Desafortunadamente Jimi era demasiado joven y por tanto insoportablemente celoso. Fayne conserva una gran colección de cartas de amor que él le escribía, en un estilo fluído y adornado como luego plasmaría en sus letras. La intensidad de su enamoramiento asustaban a Fayne. Ella quería seguir viendo Cooke, Willie o Jackie Wilson, no pensaba que era la esposa o chica de ninguno, los amaba a todos por igual y sin reservas.

Jimi no podía aceptar tal cosa. La adoraba hasta el punto de no prestarle atención a nada más. Siempre se desea lo que no se puede tener. Hendrix de alguna forma la tenía pero no exclusivamente  y eso lo volvía loco.

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Aunque Jimi se fue a Londres en 1966 donde encontraría la fama y fortuna, siempre que regresaba a Nueva York la buscaba y encontraba con facilidad. Fayne siempre estuvo en sus pensamientos. El profundo amor que sentía por ella nunca se desvaneció y se materializó en esa canción que grabó en Londres para su álbum debut: “Foxy Lady”.

En todos estos años, los biógrafos de Hendrix no se habían tomado la molestia en investigar quién habría sido la inspiración del mencionado tema, que además es uno de sus grandes hits. Peor aun es que la canción se considera un tema lascivo y lujurioso. Un análisis más minucioso de su letra nos revela que la canción no habla sobre deseo sexual, sino sobre el deseo de fidelidad ante el constante rechazo de Fayne de comprometerse única y exclusivamente con él.

No había mucha evidencia sobre a quién se llamaba “Foxy Lady” y Jimi nunca aclaró de quién se trataba la canción. Sin embargo en ese momento de su vida la única mujer que figuraba en ella de manera intima y con la que había tenido una historia era Lithofayne Pridgon, quien dice que “Foxy” era una palabra que Jimi usaba mucho para referirse a las chicas guapas o cuando ella usaba alguna ropa en especial, le decía que se veía “foxy” con esa vestimenta.

Faye revela que “Foxy Lady” no fue la única canción que Jimi le escribió. “Él me decía, ‘esta cancion es sobre tí o escribí esto para tí, yo sólo pensaba que era lindo”. La profunda influencia que tuvo en la vida de Hendrix ha sido ignorada por mucho tiempo. Analizando las letras de su álbum debut, Are You Experienced, ahora nos queda más claro que muchas de ellas pudieron ser escritas pensando en Fayne. “Love or Confusion” nos hace notar el amor que claramente sentía por ella y que estaba escrito en las estrellas. “Can You See Me” es un grito desesperado para que su devoción fuera reconocida. Ni que decir de “Fire” en la que literalmente llama perros a todos sus rivales que compiten por el objeto de sus afectos.

Jimi se habría establecido con Fayne y habría hecho lo que ella le hubiera pedido. “Seguro que lo habría hecho…pero habría sido muy tonto” dice ella.

En 1968 ella se había ido de gira con James Brown y Hendrix le había pedido que no se fuera con él. Para compensar a Jimi ella decidió ir a su departamento en el Village y pasar más tiempo con él para que no se enojara. Mientras la esperaba, Jimi decidió plasmar todos sus sentimientos hacia ella en una improvisada canción que duró seguramente todo el trayecto en lo que ella llegaba a su casa, pues al final de la misma se escucha a Hendrix cantar “puedo escuchar sus pasos llegando por el corrredor” y la cinta se detiene abruptamente.

Dicha grabación es una de las más buscadas por los coleccionistas de Hendrix. La llamada “Fayne Tape” fue subastada por la casa de subasta Sotheby’s junto con otras tres cintas. En la descripción se le citaba como “una casi perfecta, fascinante y privada actuación”. Es un documento único, con un Hendrix en crudo, sin defensas, vulnerable, abriendo su corazón para la mujer que amaba.

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Ella y Jimi siguieron en contacto hasta 1970. Una foto de ambos a punto de besarse aparece en los interiores del álbum de 1968, Electric Ladyland. Hendrix le estaba demostrando, a su modo, que quería que el mundo supiera que él seguía siendo de ella. La última vez que se vieron fue en Agosto de 1970, un més después el músico dejaría de existir.

La noche que Jimi murió, Fayne estaba grabando en el estudio de Jimi, Electric Lady en Nueva York. No se enteró de nada hasta el día siguiente en que mientras miraba por la ventana, tratando de escribir, cuando una patrulla de policía se detuvo frente al edificio. Los oficiales conocían a Fayne pues le llevaban las drogas que decomisaban a los traficantes. La hicieron sentarse en la cama y le comunicaron la fatal noticia.

Fayne no pudo reaccionar, estaba en shock, así se mantuvo durante dos semanas hasta que el esposo de una vecina también falleció y dio rienda suelta a su dolor.

Sly Stone la sacó de Harlem y se la llevó con él a finales de 1971, en el punto más alto de su fama. Le prometió que le produciría un disco aunque nunca la había escuchado cantar, por lo cual ella intuyó que tenía otras intenciones. Escribió unas cuantas canciones, entre ellas una llamada “Placidyl Syl” en referencia a su nombre y a las píldoras que solía tomar para dormir. Nada de ello sucedió. Lithofayne tuvo que fungir muchas veces como su madre o cuidadora hasta que una ocasión fue a visitar a su amiga Etta James sin avisarle a Sly, quien se puso como loco y decidió sacar un arma y balear toda la casa. A su regreso lo encontró sentado en la cama en flor de loto y con el arma humeante a un lado. Esa imagen le hizo saber que era momento de partir.

Aunque en los años subsecuentes se involucró con Sly, Eddie Hazel (guitarrista de Funkadelic), James Brown y Ike Turner, irónicamente su relación con Hendrix es la que más pesa sobre ella. Al paso de los años los amigos y conocidos le han dicho que las cosas habrían sido muy distintas si ella hubiera accedido a sus demandas. Pero ella no estaba dispuesta a dejar de ser quien era, por nada ni nadie y además sus rechazos justamente hicieron que Jimi emergiera y tomara el mundo como la fuerza de la naturaleza que era.

Quizás ha sido para bien que Lithofayne Pridgon se haya mantenido a distancia y en silencio todo este tiempo. Y afortunadamente ha sobrevivido todos estos años pues tiene una gran historia qué contar.

@ivannieblas