Como se acostumbra en el querido Tepito de El Cuau (y en casi todo México), ayer en el Palacio de Gobierno de Morelos se armó el festejo a la Virgen de Guadalupe… claro, hubo quienes criticaron el acto por aquello de la separación Iglesia-Estado, pero así están las cosas.

Echándole la bolita del festejo guadalupano a los trabajadores de servicios generales del Poder Ejecutivo, el gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, se dejó ver en la misa ofrecida al interior del edificio donde opera la nueva administración de la entidad… “a fin de cuentas lo más bonito es esto: la convivencia”, comentó el mandatario.

Pese a que el acto olió a violación del Estado laico, el exfutbolista aseguró que durante su administración “todas las religiones serán bienvenidas”… además, ni modo de dejar a los trabajadores sin la posibilidad de celebrar a la principal figura religiosa de la nación. Toda una tradición que al Cuau lo remitió inmediatamente a sus años mozos, en los cuales en lugar de andar echando la reta, ocupaba su tiempo como monaguillo (según el propio mandatario).

Al evento religioso el gobernador acudió en compañía de su jefe de oficina y exagente, José Manuel Sanz… quien nuevamente lo sacó de los apuros en los que se anda metiendo, al prestarle uno de a 100 para dar la tradicional limosna.

Toda persona ‘‘tiene derecho a la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión, y a tener o adoptar, en su caso, la de su agrado. Esta libertad incluye el derecho de participar, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, en las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley”, establece el artículo 24 constitucional, como bien recuerda La Jornada.

Por lo anterior y porque El Cuau no aprovechó la misa para echarse un discurso, pedir votar por tal o cual candidato o grabar un spot de su gobierno, podría decirse que – efectivamente – no violó ninguna ley… además, recordemos que el presidente López Obrador fue parte de un ritual, cuando en pleno Zócalo recibió el bastón de mando de parte de representantes de pueblos indígenas.

Otro que tampoco ha negó la cruz de su parroquia en pleno inicio de su mandato fue Vicente Fox, quien antes de recibir la banda presidencial de manos de Ernesto Zedillo, se fue a pedirle paro a la Virgen, esto en la basílica de Guadalupe.