La historia de Mincho tuvo un desenlace triste. El delfín que inspiró la llamada Ley Mincho, una iniciativa contra el cautiverio de estos animales, murió en Cancún mientras esperaba ser trasladado a un santuario, donde podría vivir en mejores condiciones.
Mincho tenía entre 36 y 37 años y padecía cáncer terminal en la lengua, además de cataratas severas en uno de sus ojos. Su estado de salud se había deteriorado en los últimos meses.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) confirmó que recibió el aviso de su fallecimiento por parte de Dolphin Connection Cancún y lamentó la muerte del ejemplar.

¿De qué murió Mincho y qué pasó antes de su fallecimiento?
De acuerdo con un comunicado de Dolphin Discovery, Mincho murió por complicaciones derivadas de un tumor maligno en la lengua, que afectaba aproximadamente el 70% de su cavidad oral.
La empresa explicó que los primeros signos de la enfermedad aparecieron antes de que asumiera su cuidado. Desde entonces, aseguró que le proporcionó atención veterinaria especializada y tratamientos paliativos para mantener su bienestar.
Sin embargo, durante sus últimas horas, el delfín presentó un deterioro repentino. El equipo veterinario intentó atenderlo, pero no consiguió revertir su condición.
Mincho murió acompañado por sus cuidadores y médicos veterinarios. La empresa también recordó que asumió el cuidado de Mincho y otros ejemplares en 2022, después de adquirir las instalaciones del delfinario.
El conflicto por la posesión del inmueble continuó durante 2025 y 2026, pero Dolphin Discovery aseguró que mantuvo la atención de los animales incluso durante ese periodo.
Por su parte, Profepa ordenó realizar una necropsia y estudios complementarios para conocer con precisión las causas de su muerte. Los resultados se darán a conocer cuando concluyan los dictámenes técnicos.

¿Qué es la Ley Mincho y por qué era importante?
La muerte de Mincho también revive la conversación sobre el cautiverio de delfines en México.
Su historia se convirtió en un símbolo de la lucha contra el uso de estos animales en espectáculos y actividades turísticas, donde suelen permanecer en espacios controlados por los seres humanos.
La llamada Ley Mincho busca poner límites al cautiverio de mamíferos marinos y avanzar hacia un modelo que priorice su bienestar, en lugar de utilizarlos como entretenimiento.
Uno de los puntos más importantes de esta discusión es el traslado de los ejemplares que ya viven en delfinarios a espacios adecuados, como los santuarios marinos.
Y justo ese era el futuro que esperaba Mincho: dejar atrás el delfinario y llegar a un santuario junto con otros ocho delfines.

