Por Susana Ochoa

La semana pasada, en Jalisco se anunció el aumento del transporte público en el área metropolitana de Guadalajara. Esto afecta la movilidad del 54.9% de la población que utiliza el transporte público para sus traslados. Esto naturalmente causó malestar generalizado, movilizaciones, protestas y el encarcelamiento de 5 estudiantes que protestaron en el Tren ligero. Luego el señor Gobernador minimizó esta acción llamándola el “pequeño caso”, pero para hablar de nuestro gobernador autoritario y que no escucha, podríamos dedicar otra columna. 

Vivimos tiempos de tomar medidas drásticas. Porque drásticos son los problemas resultados de gobiernos incapaces de perfilar soluciones de largo plazo y que no cuadraran con sus calendarios electorales

El anuncio del aumento celebra su alianza con el empresariado para “subsidiar” una parte del pasaje. Si bien creemos que el empresariado debe ser parte fundamental de un pacto social para disminuir la desigualdad, no debemos depender de éste para garantizar el apoyo a una porción de las y los trabajadores para que puedan pagar su pasaje.

Sobre todo si tenemos en cuenta que cada día son más personas que trabajan de manera independiente, sin jefes y sin derechos laborales.

En este contexto de rechazo social, de poco poder adquisitivo y de una crisis climática que la sentimos con el aire que respiramos y la destrucción de casas y calles por falta de una correcta planeación urbana, creemos en la creación de una iniciativa popular que pueda contemplar:

  • Gratuidad del transporte para adultos mayores, estudiantes, madres solteras, etcétera.
  • Construir un esquema de cobro dinámico (pago justo para personas que hacen trayectos más largos).
  • Seguridad laboral y mejores condiciones para choferes. Seguimos sin atender la recomendación que hacía la Comisión Estatal de Derechos humanos hace 20 años sobre las condiciones de precarización.
  • Mecanismos de evaluación para las y los usuarios
  • Tomar acciones para la estatización del servicio de transporte.
movilidad y transporte público en Jalisco

FOTO: FERNANDO CARRANZA GARCIA/CUARTOSCURO

Nos toca disputar el concepto de movilidad como derecho (garantizado por las instituciones). Asegurarnos que ésta deje de ser un negocio de unos cuantos. En Jalisco unos cuantos empresarios disfrazados de políticos se hicieron de líneas y rutas de camión por pactos políticos y tienen años diciendo que no es negocio; sin embargo, no son capaces de darnos datos claros de los pasajes y la cantidad de personas que se trasladan en sus rutas. 

Es necesario plantear las ciudades en las que queremos vivir en las próximas décadas.  

Notas para el futuro

Además de movilidad, hablemos luego también de la vivienda en Jalisco. ¿Cuántos edificios vacíos vemos en la ciudad? ¿Cuántas casas “huevitos” a las afueras de la ciudad están deshabitadas? ¿Por qué no hay consecuencias legales frente a quienes lucran con el poder político para construir proyectos inmobiliarios impagables o sin acceso a servicios?

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Susana Ochoa es coordinadora de comunicación y vocera de Futuro.

Twitter: @Susanaochoach