“Ya te echaste la soga al cuello”, o “bienvenido al matadero”, son algunas frases que suele escuchar de sus amigos quien decide casarse. Sin embargo, el contraer matrimonio podría no ser tan malo como muchos piensan.

Como el medio responsable y comprometido que somos, esta semana hemos estado dándoles consejos para que tu vida sea mejor: les compartimos 6 pasos sencillos para alcanzar la felicidad, les dijimos por qué echarse el mañanero mejora la calidad de vida y hasta te enlistamos varios trabajos que de seguro son peores que el tuyo.

Si aún quieres ser más feliz y tener buena salud, te dejamos otro practiconsejo: cásate.

Sí, ya sabemos que eso mismo te aconseja tu abuelita cada Navidad, pero en esta ocasión quien lo dice un estudio realizado por médicos de Harvard, el cual demostró que los hombres casados viven más tiempo que sus amigos solteros.

Esta investigación abordó la correlación general entre salud y matrimonio, a la que se le llamó “marriage protection hypothesis”; como ejemplo de esto tenemos que los pacientes casados tienen más probabilidades de detectar un cáncer en sus primeras etapas, y por lo tanto, menos probabilidades de morir por esta enfermedad que los solteros.

La teoría de la protección del matrimonio no resulta del todo sorprendente, pues tener una familia le da a la gente una razón para vivir, lo cual desalienta ciertas conductas de riesgo como andar en motocicleta de loquillo o fumando. El tener una pareja de vida hace que uno se preocupe por la salud del otro y viceversa, que mutuamente se insten a realizarse chequeos o a ir al médico cuando algo no es normal; de hecho, éste es uno de los argumentos médicos que se utilizan para promover la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo.

Las personas casadas también se encuentran intelectualmente más comprometidas con su entorno, por lo que se tienen menos riesgos de padecer demencia.

Ahora bien, como todo en la vida hay dos caras de la moneda. En el matrimonio no todo es miel sobre hojuelas en cuestiones de salud, pues las personas en dicho estado civil presentan mayores índices de obesidad. Al casarse, una mujer tiene 3.9% más riesgos de sufrir sobrepeso y 1.4% de padecer obesidad; a los hombres les va un poquito peor, pues el matrimonio les da un 6.1% de posibilidades de tener sobrepeso y 3.3% obesidad.

Para muchos, una de las conjeturas entre matrimonio y aumento de peso es que al ya tener una pareja estable, no existe la necesidad de mantenerse delgados y en forma para atraer al sexo opuesto, como lo hacen varios solteros.

Aquí la teoría de la hipótesis de la protección del matrimonio podría entrar en conflicto y plantea una interrogante ¿por qué si en un matrimonio una pareja se cuida mutuamente en otras áreas de la salud, se permiten subir de peso?

La explicación podría dárnosla un estudio realizado en 1992, en donde se les pedía a los participantes que registraran los alimentos que consumían durante una semana. Así se encontró que quienes comían con acompañante ingerían un 41% más alimentos que quienes lo hicieron solos, además, quienes consumían alimentos con grupos de más de 6 personas comían hasta 76% más.

Esta tendencia podría explicarse por medio de la teoría de la evolución, los chimpancés y los monos tití comparten la comida de forma espontanea para estrechar lazos sociales y afectivos, quizá con las parejas y amigos pase lo mismo.

Pues ahí están las posibles ventajas y desventajas que en materia de salud puede traer el matrimonio, ya es cuestión de cada quién si quiere entrarle al toro por los cuernos. Eso sí, si se casan o ya lo hicieron, no le empaquen tanto, sólo eso les pedimos.

*** Vía Slate

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