Después de una consulta pública, las autoridades del Reino Unido confirmaron la promulgación de una nueva ley que prohibirá la venta de cachorros en las tiendas. La nueva —y muy festejada— medida busca detener la explotación y los malos tratos a las mascotas.

Ahora, todas las personas que busquen comprar o adoptar un perrito o gatito de menos de 6 meses, tendrán que tratarlo directamente con un centro de adopción o con un criadero certificado.

De acuerdo al comunicado oficial del Gobierno británico, esta nueva medida ayudará a contrarrestar una serie de efectos negativos en nuestros acompañantes caninos y felinos, como la separación prematura de sus madres, largos viajes, malos cuidados y posibilidad de enfermedades.

La ley se llama coloquialmente Lucy’s Law o la Ley de Lucy, pues se inicio como una campaña ciudadana por una perrita que terminaría con más del 95% de apoyo en las “urnas” de la consulta.

La historia de Lucy es una de tristeza: una Spaniel que murió en 2016 pasó casi toda su vida encerrada en una jaula y había sido muy maltratada por una tienda de mascotas antes de ser adoptada. Tenía las caderas fusionadas, la espalda lesionada, epilepsia y partes de su cuerpo habían perdido el pelo por los daños sufridos.

 

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Aunque murió, su vida y la campaña que inició su cuidadora cobraron tanta fuerza que podrían cambiar el futuro de miles de mascotas en Gran Bretaña.