En ciertas partes del mundo el tema de protección hacia los animales ha dado pasos agigantados, tal es el caso del estado de California, en Estados Unidos. De acuerdo con la ley, a partir del pasado 1 de enero está prohibida la venta minorista de perros, gatos y conejos, a menos que estos hayan sido rescatados de refugios u organizaciones de rescate debidamente registrados y regulados por las autoridades.

El objetivo de esta medida es que desaparezcan los establecimientos de cría de especies en masa, también conocidos como fábricas de cachorros, en los que la mayoría de las veces existen condiciones inhumanas. Dicha ley es conocida como AB 485. 

 ¿De dónde salió esta ley? 

El 13 de octubre de 2017 el gobernador de California, Jerry Brown, firmó el proyecto de ley 485 de la Asamblea de California, por lo que pasó a ser una ley. Básicamente este ley prohibe a las tiendas de mascotas en ese estado que vendan perros, gatos y conejos que hayan sido criados en fábricas de animales ilegales.

La Sociedad de Protección de Animales de Compañía (CAPS, por sus siglas en inglés) refiere que su directora, Deborah Howard, presentó un extenso testimonio escrito y evidencia en una investigación al Senado y al gobernador Brown para apoyar el proyecto de ley.

La organización encontró que por años las tiendas de mascotas estatales vendían cachorros y gatos siguiendo un patrón de prácticas engañosas e ilegales: muy comúnmente solían engañar a los clientes sobre la procedencia de las mascotas e incluso algunas tiendas se negaban a revelar las fuentes, lo cual es una violación a la ley de California.


Ahora que ya entró en vigor, el operador de una tienda de mascotas en California que viola dicha ley, recibirá una multa civil por 500 dólares (más de 9 mil pesos), además de que cada animal ofrecido a la venta violando la ley va a constituir una violación por separado.

Es decir, quien viole la ley será culpable de un delito menor.