Lo que necesitas saber

Marissa Mur habla sobre encontrar su identidad musical y el proceso detrás de “Caso Cerrado”, una canción sobre amar, soltar y cerrar ciclos.

“Encontrar tu voz y tu sonido dentro de una industria con tantas propuestas es complicado”. Así nos lo contó Marissa Mur, cantautora originaria de Hermosillo que ha pasado por escenarios como el Vive Latino y el Festival Cervantino, además de recibir una nominación al Latin Grammy.

Del Latin Grammy a su nuevo disco: la búsqueda de un sonido propio para Marissa Mur

Fue justamente a partir del disco con el que llegó a estos premios que la artista encontró el sello que buscaba, luego de atravesar comparaciones con más artistas y una búsqueda constante por diferenciar su propuesta de pop con influencias de música latina.

Actualmente, la cantautora se encuentra terminando su cuarto disco, un material que, nos adelanta, será muy diferente a lo que ha presentado hasta ahora. Sin embargo, en realidad este sería su quinto trabajo de estudio, ya que antes existió un álbum completo que decidió descartar por completo.

De ese proyecto surge “Caso Cerrado”, una canción que permaneció guardada durante años y que Mur decidió rescatar después de volver a conectar con ella.

“Caso Cerrado” gira alrededor de una historia de amor que termina, pero en la que el deseo de volver aparece constantemente. La canción retrata esas relaciones que no se rompen por falta de amor, sino por cambios de planes, metas o caminos que dejan de coincidir.

Para Marissa, escribirla también fue un aprendizaje personal. “Aprender a soltar”, explica, puede ser una forma de amar profundamente a alguien y despedirse de una etapa importante de la vida.

¿Cómo se volvió más que una confesión, un diálogo?

Cuando volvió a escuchar la canción después de años guardada, solo pensó en un nombre para acompañarla: Jósean Log. Así que decidió escribirle por mensaje directo y proponerle sumarse al tema.

Para Marissa Mur, colaborar siempre implica transformar una canción. Aunque la letra y la melodía ya existan, la llegada de otra voz puede cambiar completamente la narrativa.

“Siempre aviento la bolita deseando que el destino y el artista conecten con la canción y se logre esa colaboración”, explica.

En este caso, la canción dejó de ser una confesión individual para convertirse en un diálogo: en lugar de cantar al unísono, las voces de ambos funcionan como una dinámica de pregunta y respuesta entre dos personas que siguen recordando su historia, lo que añade un giro nostálgico al bolero.

El video musical también refuerza esa idea de un amor que permanece, aunque la distancia exista. En él, Marissa y Jósean aparecen conectados a través de algo tan simple como una llamada telefónica: una conversación que mantiene el vínculo, pero que también deja ver la distancia entre ambos.

En tiempos donde la comunicación suele reducirse a mensajes rápidos, la cantante explica que eligieron la llamada porque transmite una conexión más directa.

“De repente en mensajes se malentienden cosas y estábamos buscando transmitir en el video una cercanía, pero que a la vez se sintiera lejos”, cuenta.

Más allá del aprendizaje de dejar ir cuando un vínculo ya no da para más, la cantante también reflexiona sobre el paso del tiempo. Muchas veces, explica, no dimensionamos cuánto tiempo tenemos con las personas que queremos y terminamos dejando pasar momentos importantes.

Su consejo es simple: vivir el presente, decir lo que sentimos mientras todavía estamos a tiempo y, cuando llegue el momento de soltar a alguien, hacerlo con amor y quedarnos con los buenos recuerdos.

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