Lo que necesitas saber:
Con todo y bailarines mexicanos... FKA Twigs tiene uno de los mejores shows en vivo de los últimos años y esta reseña es la prueba.
El asunto con FKA Twigs en México se convirtió en un tren del mame de esos que ya no se sienten como broma. Nomás no se daba la oportunidad de que se presentara en el país dejando a los fans ––como se dice coloquialmente–– vestidos y alborotados.
Y no dudamos que hasta el mero día (23 de abril), muchos todavía tuvieran sus reservas a pesar de que la artista británica ya había presumido su llegada a la CDMX en redes sociales. Pero sucedió… finalmente sucedió.

FKA Twigs en México: Por fin sucedió
El ambiente, bastante animado y bromista. Y es que la artista ya tiene su apodo ‘de cariño’ entre los fans. La gente coreaba “pelona, pelona, pelona” en el Pepsi Center desde antes de que el concierto comenzara. Algunos se unieron al cotorreo… y a otros, no les agradó tanto.
Dieron las 9 pm, las luces bajaban su brillo para emocionar al público, pero FKA Twigs no daba señales… y no salió sino hasta 15 minutos después de la hora para ponerle suspenso.
Cuando por fin salió, abrió con “Mirrored Heart” y aparecieron los gritos de “sí se pudo” para mostrar que los fans le tenían fe después de todo (al menos los que asistieron, je).
Enseguida vino “Meta Angel” y a partir de aquí, iniciaba el despliegue visual de coreografías donde el cuerpo se convierte en una expresión artística por sí mismo. Un ángel semidesnudo caminaba hacia la plataforma donde estaba FKA Twigs para abrazarla.
Y luego, con “Bluebird”, la británica se echaba una caminada a gatas que nos decía que también el coqueteo corporal es parte fundamental de este performance.
Desde esta canción, Tahliah ––su verdadero nombre–– también nos mostraba que su voz es un arma de doble filo capaz de tirarte un agudo angelical para volarte la cabeza.
Ojito a los artistas detrás de la Twigs
Apenas pasaron cuatro o cinco canciones y de alguna manera, ya se sentía que FKA Twigs enmendaba la larga espera para México. O al menos eso se sentía cuando escuchábamos a algunos fans gritar: “¡vamos, pelona… eso, pelona!”.
Y entonces, el ritmo subía con un interludio fiestero, repleto de vibra techno con sabor latino, para que el equipo de bailarines se robara el show. Bueno, en realidad brillaron durante todo el concierto, pero estos interludios eran su espacio para hacerse notar aún más.
Así venían más canciones como “Papi Bones”, “Tears In The Club” y “Sushi”, esta última donde vemos a FKA Twigs, con peluca roja y toda la onda, tirándose un split digno de gimnasta que le vale el vitoreo del público.
Con esos movimientos, se nota el altísimo nivel de preparación física al que la artista se sometió para esta gira.
Y es que le sigue el ritmo a sus bailarines como si nada, lo cual es mucho decir porque el despliegue físico de cada uno es una locura. Se les debe aplaudir de pie a estos artistas que cargan un enorme peso para llevar al show a otro nivel.
El ‘techno ballet’ y la libertad de ‘Eusexua’
Musical y visualmente, el show de FKA Twigs en México representa todo el concepto de Eusexua como disco: emoción y libertad física y mental que te lleva a un estado de trance continuo.
Es baile desfachatado, pero también reflexión. Es celebración, pero también profundidad… y eso se nota cuando llega otro interludio de techno donde la Twigs se retira un momento para que el equipo de bailarines vuelva a brillar.
Puro voguing vibrante con un host que se desgarraba la garganta gritando “¡Eusexua!”, para recordar que esta es también una celebración queer.
De nuevo, apareció el “sí se pudo” entre la gente. “Te amo, pelona… pelona, hermana, ya eres mexicana”, se escuchó por ahí. Justo el trance del público, entre bromas y emoción, para definir lo que provoca FKA Twigs en México.
Pero esta fiesta también tiene sus momentos más serenos cuando suena “Eusexua”, una canción que podríamos definir como ‘techno-balada’. Y esa serenidad adquiere un poco más de energía cuando suena “Room Of Fools”, que en su versión de estudio se aprecian tintes vocales de Björk.
Pero quizá, “Techno Ballet” es la canción de FKA Twigs que mejor define lo que es el Body High Tour… lo que es curioso porque esta canción no tiene una versión de estudio.
La Twigs y los bailarines convierten el techno y la electrónica en el motor de una serie de coreografías donde el cuerpo es un lienzo. Y ahí, se dibuja erotismo, crudeza, melancolía, gozo, fiesta, dolor… como dijimos antes, arte a través del cuerpo.
El sueño de FKA Twigs (y dos bailarines mexicanos)
Ya hacia el final del concierto de FKA Twigs en México, se le dio la palabra a dos bailarines mexicanos: Maya Luna y Emiliano Jiménez. Así es… hay talento mexicano en el equipo de la artista británica.
Por eso, era especial que hablaran con el público. “Estoy viviendo el sueño y hay tanto que decir… sigan sus sueños”, decía Maya que estaba agitada pero sonriente.
“El arte es lo que me hace moverme, avanzar y seguir haciendo esto. Mi vida es estar en un escenario y voy a compartirlo con todo el mundo. ¡Viva México, cabrones!“, dijo Emiliano que se notaba conmovido.
Qué orgullo debieron sentir por presentarse en su país con un proyecto de este tamaño, ¿no creen? Y entre lo emotivo, apareció un “Twigs, hermana, ya eres mexicana” para que los bailarines mexicanos le explicaran a FKA Twigs el significado de la porra.
“Quiero agradecerles por estar aquí”, dijo la británica. “Sé que ha sido un largo rato para que pudiera venir, y me disculpo desde el fondo de mi corazón. Siempre quise venir”, agregó para hablar después de lo duro que ha sido montar este show y sentirse convencida de que era el mejor espectáculo posible.
“Estoy muy orgullosa de este show y agradezco la diversidad de gente que lo conforma; personas negras, morenas, queer”, remató para continuar con la parte final del concierto.
Lo bueno del concierto de FKA Twigs en México
Qué genial que FKA Twigs es consciente de que se tardó en venir a México, y se disculpó. Además, performance de altísimo nivel no quedó a deber en lo absoluto. Tremendo equilibrio entre lo musical y lo estético; el concepto a través del baile y la música se aprecia.
Lo que pudo mejorar
No hubo algo para mejorar. Show redondo.
Lo malo
Donde nos tocó cubrir, hubo algunos encontronazos entre fans que tensaron el ambiente. Parte del origen de las broncas: algunas personas que estaban hasta adelante y que entraban o salían a cada rato.

