Lo que necesitas saber:
Marina Diamandis tenía una cuenta pendiente con el fandom mexicano... y vaya que la saldó a lo grande.
Marina Diamandis ––para los fans old school, Marina and The Diamonds–– volvió a la CDMX para presentarse en el Pepsi Center. Y es muy curioso porque ella no podía creer el intenso recibimiento de sus fans.
“Esperen, ¿soy famosa en México?”, escribió en una publicación de redes sociales cuando terminó el primero de dos conciertos en la capital mexa, confirmando que seguía asombrada con el reconocimiento de la gente…

Marina y una cuenta pendiente con la CDMX
La gente le puso color y nostalgia al momento con detalles como pintarse un corazoncito negro en el pómulo para recordar la época del disco Electra Heart del 2012, o sacando el outfit colorido para recordar la genialidad de Froot del 2015.
Se veía venir un buen concierto y había expectativa de por medio porque, antes que nada, estos son los primeros shows en solitario de Marina en México.
Y segundo, había una cuenta pendiente tras su comentada presentación en el Corona Capital 2025.

Aquel show fue criticado, pero no porque la artista haya fallado. De hecho, esa presentación en el festival fue maravillosa.
Lo que estuvo fatal es que le hayan dado un escenario tan reducido, siendo que tiene un fandom muy amplio. Bien apretados andábamos esa vez…
Pero Marina prometió en su momento que estos headline shows en CDMX serían “los shows que los fans merecen”… y lo cumplió.
Marina en el Pepsi Center: Puro dance pop de culto
Todo inició poco después de las 9 pm, con “Lay All Your Love On Me” de ABBA adornando el sonido de fondo mientras la audiencia cantaba como si la icónica banda sueca estuviera sobre la tarima.
No es coincidencia que esta canción suene antes de que Marina Diamandis salga al escenario. Después de todo, su disco Princess Of Power tiene una influencia muy marcada del dance pop retro del grupo nórdico.

Justo cuando ABBA deja de sonar, unos sintetizadores de corte ochentero aparecen acompañando la pantalla en el escenario, con una curiosa estética gamer y un mensaje al más puro estilo del texto de apertura de Star Wars.
Así aparecieron canciones como “Princess Of Power” y “Are You Satisfied?” para arrancar la noche.
Y sí, la ‘princesa empoderada’ tiene su lado geek y se nota porque precisamente Marina divide los shows por actos… o mejor dicho, niveles, esto para reforzar el concepto de videojuego que hace tan única su actual gira.

Los conciertos más grandes en su carrera
El segundo nivel del concierto parece tener un enfoque en el lado dulce y trágico del amor y la atracción. Y lo decimos porque la selección de canciones es muy específica.
“CUPID’S GIRL” es esa canción directa y sin rodeos sobre confesarle a alguien que estás intensamente enamorado.
Luego, llega “Hermit the Frog” y te cambia el mood porque es una canción sobre entregarte demasiado a alguien que después te hace sentir menospreciado.

“¡Marina, Marina, Marina!”, gritaba el público en el Pepsi Center, provocando en la artista un sonrisa con gesto de asombro. Y es que, como dijimos antes, la cantante galesa de origen griego parecía no creer el nivel de cariño que recibía.
“Oh, Dios mío. No pensé tener un público así”, decía para luego sacar su mejor español en un mensaje de esos que hacen sentir especial al fandom.
“México, qué suerte tenerlos aquí esta noche. 15 mil personas en dos noches, son mis conciertos más grandes hasta ahora. Muchas gracias por su apoyo”.

Y sí, lo sabemos… quizá el Pepsi Center no es ni cerca el venue más grande de la CDMX, por lo que puede parecer extraño que un artista considere un show ahí como el más grande de su carrera.
Pero eso es lo que reafirma la figura de Marina Diamandis como una artista pop de culto, de esas que no necesitan llenar recintos masivos y te hacen sentir privilegiado porque aprecias la calidad de su obra.
Una lección sobre aceptar nuestra vulnerabilidad
Otro de los niveles del concierto de Marina en el Pepsi Center, se siente como una especie de reflexión sobre la aceptación. Eso se percibe cuando suena “I Am Not a Robot”, del disco The Family Jewels del 2010 (qué buena onda que aún integre ese disco en sus sets).
Pocas canciones hablan tan frontalmente sobre entender que somos vulnerables, sensibles, y que debemos dejar esa pose de persona sin sentimientos para aparentar que no nos afecta nada.
Una canción algo adelantada a su época, ¿no creen? Después de todo, en esos años todavía no se le daba la importancia debida a la salud mental como ahora.

Un efecto similar llega con “ADULT GIRL”, donde la artista mantiene un diálogo muy confesional sobre los miedos, inseguridades y situaciones que nos pueden seguir hasta la edad adulta…. y no hay que avergonzarse de ello.
Esta debe ser una de las canciones más personales que Marina haya escrito jamás porque la vemos sentarse al borde del escenario para cantarla, con los ojos llorosos, y con las luces del público adornando el momento.
“Muchas gracias“, dijo ella con la voz un poco quebrada que confirmaba lo emotivo de la canción para su autora.

Finalmente, llegaba “BUTTERFLY” y es genial esta cómo esta canción cierra el ciclo en esa parte del set.
Si las dos antes mencionadas eran una reflexión profunda acerca de la vulnerabilidad, esta última es el mensaje de que todas esas experiencias te pueden ayudar a crecer a nivel personal.
Una de nuestras partes favorita del show, por mucho.
Marina, humilde y enorme
Por un momento, Marina habla de lo increíble que le parece que la comunidad que la apoya haya crecido tanto. Que también le parece irreal porque realmente lleva una vida muy normal, y se sorprende cada vez que sube al escenario.
Quizá por eso, los fans conectan tanto con ella, porque sus letras son directas, cotidianas y confesionales.
Te pueden llevar de la mano por este camino de emociones densas, reflexiones, fiesta, empoderamiento, atracción, amor, vulnerabilidad sin rebuscamiento.
Y ahí, es muy curioso cómo pasamos en el último tramo del concierto de “Everybody Knows I’m Sad” para tristear, a “Froot”, “CUNTISSIMO”, su cover a “Hung Up” de Madonna (curiosamente, inspirada en un sample de ABBA) o “Primadonna” que evocan una discoteca ochentera donde todo es diversión.
Mientras unos se desgarran la garganta cantando o vitoreando, otros bailan mientras dejan ver poses y movimientos como si modelaran. Como si cada quien estuviera en su propia sesión de fotos.
Y es que a eso te invita la música de Marina; a dejarte ir sin temor al ‘qué dirán’ y permitirte sentir lo que quieras a flor de piel.
Esa es la importancia de artistas como Marina más allá de si son masivos o de culto… ojalá que este show en el Pepsi Center de la CDMX sea la demostración para ella de que ha marcado más vidas de la que tal vez cree.
Lo mejor del concierto de Marina en el Pepsi Center CDMX
Más allá de que es una cantante talentosa y sumamente carismática, Marina se muestra como una artista humilde. Resulta conmovedora su reacción al ver el recibimiento del público.
A nivel producción, todo genial, muy llamativo pero sin ser exagerado. Y el concepto, agradable… el orden de las canciones por nivel te hace conectar con la temática de cada acto.
Lo que pudo mejorar
Faltaron un par de canciones icónicas como “Blue” o “How to Be a Heartbreaker”. Sin esos temas, sigue siendo un setlist sólido, pero seguro que una buena cantidad de fans esperaban esos temazos de Marina.
Lo malo
El concierto de Marina en el Pepsi Center de la CDMX no tuvo aspectos negativos. Todo cool, verdaderamente.
Setlist de Marina en el Pepsi Center WTC
Princess Of Power
Are You Satisfied?
Cupid’s Girl
Hermit the Frog
Bubblegum Bitch
I Am Not a Robot
Adulti Girl
Buttterfly
Everybody Knows I’m Sad
Hello Kitty
Man’s World
Metallic Stallion / Hung Up (cover de Madonna)
Froot
Cuntissimo
Key to the Castle
Rollercoaster
Final Boss
Primadonna
I <3 YOU

