Lo que necesitas saber:

La Alameda Central tiene más de 400 años de antigüedad, es el jardín más emblemático del Centro Histórico y es considerada como el primer parque público de América.

A los chilangos no nos faltan lugares para el sano esparcimiento. Además de ser el parque más emblemático de la CDMX, la famosa Alameda Central ha visto pasar de frente la historia de México desde la época colonial hasta el terremoto de 1985. Hoy es uno de los mayores atractivos turísticos de la ciudad. Esta es su historia, desde sus inicios hasta la actualidad.

La cautivadora historia de la Alameda Central
La Alameda Central es testigo del crecimiento de la CDMX./Imagen Wikipedia

De hecho, la Alameda Central es el parque público más antiguo de América. Su inauguración se dio algunas décadas después de la conquista y ha acompañado a los capitalinos a través de más de 430 años. Es un lugar poético donde podemos ir a relajarnos y está rodeado de lugares interesantes que también cuentan el pasado de la gran ciudad, entre museos, templos y edificios históricos.

La cautivadora historia de la Alameda Central
Uno de los lugares más emblemáticos para los capitalinos./Imagen Unsplash

A través del tiempo ha tenido diversas modificaciones, remodelaciones y trabajos de mantenimiento. Además de dar una caminata a la sombra de sus árboles, podemos contemplar sus fuentes y esculturas emblemáticas, así como el magnífico Hemiciclo a Juárez. La Alameda Central es un paseo obligado para los que visitan el Centro Histórico. 

Historia de la Alameda Central

Este importante espacio recreativo y punto de encuentro para la sociedad se inauguró oficialmente en 1592 y su creación estuvo a cargo del virrey Luis de Velasco. Se construyó donde había un tianguis azteca, al sur de la Calzada de Tacuba. En un principio tendría forma cuadrangular, una sola entrada, era exclusiva para las clases de élite y estaba rodeada por una acequia o canal artificial.

La cautivadora historia de la Alameda Central
La Alameda era un jardín para las clases altas mexicanas./Imagen Wikipedia

En sus primeros tiempos se plantó un gran número de álamos en este parque dedicado a embellecer la capital de la Nueva España, lo que le dio su nombre, aunque más tarde se les sustituyó con sauces, fresnos y otras especies, pero se le siguió reconociendo como la Alameda hasta el día de hoy.   

Aunque era un lugar concurrido por la socialité, cuando terminó el gobierno del virrey Velasco la Alameda cayó en el abandono, incluso era usado para que pastaran los caballos de los vecinos de los alrededores. Ante esto, la alameda quedó bardeada para evitar que sus árboles y plantas no fueran maltratadas.

La cautivadora historia de la Alameda Central
Este jardín ha tenido varios cambios a lo largo de su historia./Imagen inah.gob.mx

A sus alrededores había varios conventos coloniales y también la desembocadura de un canal que traía agua desde Santa Fe. Años después, este parque se amplió sobre las plazas de los conventos de Santa Isabel y San Diego, que antes llegaron a funcionar como quemaderos de la Santa Inquisición. Ahí se plantaron olmos traídos desde la entonces villa de Coyoacán.

Siglos XVII y XVIII

La Alameda se convirtió en un lugar muy recurrente para las damas y los caballeros de la alta sociedad durante la época en la que predominó el barroco novohispano. Quedó retratada en varias pinturas y biombos de la época, pero en el siglo XVII hubo grandes inundaciones y epidemias que afectaron la ciudad, la Alameda sufrió daños y quedó en abandono. 

La cautivadora historia de la Alameda Central
Parte del mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central” de Diego Rivera./Imagen inba.gob.mx

En ese entonces la Alameda ya tenía tres entradas diferentes y en el siglo XVIII, con la llegada de la dinastía Borbón a la corona española, las ideas de la Ilustración llegaron a la Nueva España. El virrey Baltasar de Zúñiga, Marqués de Valero, transformó el parque en un jardín barroco con dieciséis calzadas, glorietas con fuentes y diferentes portones.

La cautivadora historia de la Alameda Central
A pesar del abandono e inundaciones, la Alameda ha conservado su belleza a través del tiempo./Imagen Wikipedia

Más tarde, se le añadieron esculturas de la mitología griega y glorietas internas y externas. A través de sus pasajes podían transitar tanto carruajes y jinetes como gente a pie. La alta sociedad paseaba elegantemente vestida, acompañada de sus esclavos y sirvientes. La Alameda era uno de los parques más importantes de la ciudad junto con el Bosque de Chapultepec y el Paseo Bucareli.

La Independencia de México

La Alameda Central fue testigo de la entrada del Ejército Trigarante a la capital mexicana en septiembre de 1821. Entonces, este jardín deja de ser un espacio para las elites y queda abierto para todo el público. Desde 1825, el Grito de Independencia se celebró en la Alameda, donde el presidente daba un discurso desde un quiosco. En 1896, con la llegada de la Campana de Dolores durante el gobierno de Porfirio Díaz, la celebración se mudó al Zócalo.

La cautivadora historia de la Alameda Central
Foto de la Alameda en 1898./Imagen La Ciudad de México en el Tiempo Facebook

México vivía el espíritu romántico de la época y la Alameda con sus árboles y flores se vuelve un punto de encuentro para los jóvenes casaderos; las damas se colocaban a un lado del paseo mientras los caballeros daban vueltas por el jardín, pero entre 1847 y 1848, el ejército norteamericano instala su cuartel en sus terrenos, por lo que después volvió a quedar abandonado.

En 1864, con la llegada de Maximiliano y Carlota, se rehabilitan las áreas verdes de la Alameda y se le da el aspecto de un jardín afrancesado, uno de los lugares favoritos de la emperatriz. En 1868, Benito Juárez retira la acequia y las bardas para darle acceso a todos los capitalinos sin importar su clase social, además, introdujo un sistema de iluminación.

La cautivadora historia de la Alameda Central
El Quiosco Morisco en la Alameda Central./Imagen Mi México Antiguo Facebook

Durante el porfiriato se implementaron nuevos sistemas de riego, se pavimentaron las banquetas y se instalaron las esculturas de la mitología grecorromana de Venus, Mercurio, Neptuno y otros dioses y ninfas, así como el Quiosco Morisco, que en 1910 se trasladó a su lugar actual en la Alameda de Santa María la Ribera y en su lugar se construyó el Hemiciclo a Juárez.

El siglo XX

En 1926 la Alameda se remodeló con bancas y farolas de estilo neocolonial. Un año más tarde, se coloca el monumento dedicado a Ludwig Van Beethoven, regalado por la comunidad alemana a México. En la época, el parque también alojó a la Librería de Cristal, instalada en una pérgola que era una extensión del Palacio de Bellas Artes.

La cautivadora historia de la Alameda Central
La antigua Librería de Cristal./Imagen Mi México Antiguo Facebook

En 1947, Diego Rivera pinta el mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central” para el comedor principal del Hotel del Prado de Avenida Juárez, que sufrió varios daños con el terremoto del 85. Entonces, el mural que representa cuatro siglos de historia mexicana, se trasladó al Museo Mural Diego Rivera, ubicado a un costado de la famosa arboleda.

La cautivadora historia de la Alameda Central
El Hemiciclo a Juárez./Imagen Unsplash

Entre otros museos y lugares importantes alrededor de la Alameda Central tenemos el Edificio La Nacional de estilo art decó, el Museo Nacional de Arte (MUNAL), el Museo Franz Mayer, el Museo Nacional de la Estampa, el Laboratorio Arte Alameda, el Museo Kaluz y el de Memoria y Tolerancia, además del Palacio de Bellas Artes, la Torre Latinoamericana y templos coloniales como el de San Juan de Dios, el de San Francisco de Asís o la Iglesia de la Santa Veracruz, entre otros.

Leyendas y actualidad

La Alameda Central es un lugar que no está exento de leyendas, desde la que cuenta que para celebrar su triunfo en 1846, Antonio López de Santa Anna mandó llenar sus fuentes con bebidas alcohólicas para que el pueblo brindara. También se dice que entre sus jardines hay tesoros ocultos de Carlota y no pueden faltar las historias de fantasmas de las víctimas de la inquisición y otras apariciones como la de La Llorona. 

La cautivadora historia de la Alameda Central
La Alameda Central reúne una impresionante colección de esculturas./Imagen Wikipedia

Este jardín capitalino es uno de los epicentros culturales y sociales de la CDMX, tuvo su última remodelación importante en 2012 con la restauración de sus esculturas y el Hemiciclo a Juárez, la reforestación de sus árboles y plantas, la instalación de nuevas fuentes y el cambio de sus pisos. Hoy sigue como uno de los principales puntos de encuentro capitalinos y es un lugar que, aunque está en el presente, nos transporta al pasado con su belleza.

Todo lo que no sabías que necesitas saber lo encuentras en Sopitas.com

Comentarios

Comenta con tu cuenta de Facebook