Lo que necesitas saber:

Los discos de Tool tienen como principal característica la complejidad. '10,000 Days' no es la excepción, aunque también presenta la revelación de alguien que sufre. Maynard James Keenan ha dicho que fue un "error" haberse mostrado tan vulnerable.

En 2006, el mundo escuchó por primera vez 10,000 Days, el cuarto disco de Tool, el cual rompió con casi cinco años de espera de los fans, pero cuyo origen fue un evento que quizás la banda (especialmente Maynard James Keenan) no hubiera querido que llegara… o probablemente sí. Sólo lo entenderán quienes han visto sufrir a un ser querido.   

Tool en la Ciudad de México... una devoción desmedida
Fotografía Facebook / Summa Inferno

10,000 días… 27 años que Maynard James Keenan vio a su madre postrada en una silla

Luego del increíble Lateralus (2001) y una breve gira, la banda que lidera Maynard James Keenan puso freno. Una quietud prolongada. Nada fuera de lo común, pero en el interior de la banda existía un dolor que sólo tenía dos opciones para ser enfrentado: el silencio absoluto… o la creación de una obra de arte. Afortunadamente, Tool se fue por el segundo sendero. Así nació 10,000 Days.

La espera de fans de un nuevo disco de Tool fue respondida con el fin de otra espera: los 10,000 días que, aproximadamente, la madre de Maynard James Keenan pasó postrada en una silla de ruedas, luego de haber sufrido un aneurisma que la dejó completamente paralizada. Durante 27 años el líder de Tool vio a su madre hacer frente con dignidad a una condición que le impidió volver a abrazar a su hijo. Ese sufrimiento acabó en 2003… y comenzó otro. Uno que Maynard dejó plasmado en 11 increíbles canciones.

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Tool / Foto: facebook.com/ToolMusic

“Alto es el camino, pero todas las miradas están puestas en el suelo / Tú eres la luz y el camino del que solo leerán / Sólo rezo para que el cielo sepa cuándo sacarte / Diez mil días en el fuego son suficientes / Vas a casa”, escribió Maynard James Keenan para la canción “10,000 Days” que, en unión con “Wings for Marie”, son un homenaje trascendental a su madre quien, recuerda Maynard, nunca perdió la fe durante los 27 años que estuvo inmovilizada… él, por su parte, no sólo renegó, sino que hizo una total afrenta a ese Dios al que se dirigía su progenitora.   

Sin embargo, al final de los días de Judith Marie Keenan (sí, en ella también se inspiró para “Judith” de A Perfect Circle), Maynard James Keenan acabó cediéndole razón a las creencias de su madre. Resignándose. De eso también hay algo en esta joya que Maynard sólo pudo haber creado con ayuda de Adam Jones, Justin Chancellor y Danny Carey.

Canciones destacables de 10,000 Days

“¡Todas!”, dirán los fans de Tool. Y sí. La cuarta entrega de la banda clasificada como metal progresivo es una obra que sólo puede entenderse en su totalidad. Una completa brutalidad. No sólo musicalmente, sino también letrística y emocionalmente. Una descarga densa que pocas veces se ha repetido en la historia de la música. Y no estamos exagerando (algunos dirán que sí, pero cada quién). Pero bueno, sí vamos a decir cuáles están buenas para escuchar por separado.

“The Pot”

La canción más “digerible” del 10,000 Days… aunque con una lírica que es una total despotricada contra la religión (no apta para la gente de San Luis Potosí que se asusta con Marilyn Manson). “¿Quién eres tú para agitar tu dedo? / Debes haber estado loco (…) Prácticamente resucitaste a los muertos / robaste la tumba para nevar la cuna / y luego quemaste la evidencia”, reclama un furioso Maynard James Keenan, mientras Chancellor asesta una de las más potentes y pegadizas líneas de bajo del disco (y quizás de toda su carrera).

“Jambi”

La canción con la que se acepta completamente el dolor a cambio de que la otra persona no sufra más. “Si pudiera, haría que todo desapareciera”. Más directo no pudo ser. Y mientras se resigna a la perdida (porque la desaparición del dolor es una fantasía… quizás por eso el título hace referencia al genio de Pee-Wee’ Playhouse), Adam Jones deja las cosas por demás tensas con un riff de guitarra que taladra y parece nunca terminar, mientras Danny Carey construye pisos y pisos de sonidos desde su batería. 

“Rosetta Stoned”

Un completo viaje precedido de la invocación LSD que es “Lost Keys (Blame Hoffman)”. En “Rosetta Stoned”, Tool hace todo un recorrido psicodélico en el que aparecen seres alienígenas y la idea de ser “el elegido”… y con ello, la duda de la capacidad de portar un mensaje de esperanza (si es que eso es realmente lo que se le encomienda). Y lo que llega a los oídos: toda una epopeya de rock progresivo en la que el metal se incrusta de manera violenta y deliciosa: mucha furia y alteración de los sentidos provocada sólo por medio de notas. No cualquiera. 

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