Un poeta de Simón Mesa Soto es una de las películas colombianas más aclamadas de los últimos años. Y al ser una producción latinoamericana tan destacada e importante, desde luego que tenía que ser absorbida para tener su respectivo remake.
Un poeta es brillante, y la primera prueba es que se llevó el Premio del Jurado dentro de la competencia Un Certain Regard del Festival de Cannes. La cinta, desde su primera proyección hace apenas un año, no ha hecho más que acumular fans.

Un poeta de Simón Mesa Soto
La historia sigue a Oscar Restrepo, un poeta obsesionado con el quehacer literario que hace muchos años parecía una promesa de gloria. Pero en el presente, esa obsesión lo mantiene sumido en la miseria. Conforme pasa el tiempo, Oscar vive atrapado por el pasado hasta que algo cambia las cosas.
Oscar conoce a Yurlady, una adolescente de origen humilde que posee un talento enorme para la poesía, más grande que el de cualquiera que él haya conocido. Así que su obsesión se traslada hacia ella con la intención de convertirla en una gran poeta. ¿Pero qué pasa si esos no son los planes de Yurlady?
Y el tema de su remake, ahora en manos del director Nathan Silver y la producción francesa de Saïd Ben Saïd —adelantando ya que estará ambientado en Nueva York—, la ha colocado todavía más en el mapa y en medio de un debate largo y un tanto tedioso que llevamos años teniendo.
Los remakes de películas latinoamericanas
Pero vamos por partes. No es la primera vez que una película destacada en un idioma distinto al inglés recibe un remake. Pasó con Un poeta y ciertamente no será la última.
Entre los ejemplos más conocidos está El secreto de sus ojos de 2009, la cinta argentina de Juan José Campanella que, después de ganar el Oscar a Mejor Película Internacional, obtuvo un terrible remake en 2015 protagonizado por Julia Roberts, Nicole Kidman y Chiwetel Ejiofor.

Así como Hollywood se ha quejado de los remakes de sus películas en Bollywood, de este lado pega distinto que rehagan algunas de las obras cinematográficas más importantes de nuestra región.
Y es raro porque el hecho de que una película tenga remake significa, justamente, que es muy destacada. Pero la controversia alrededor de Un poeta, en comparación con otros casos del pasado, viene de varios lugares.
¿Por qué no llegó a Estados Unidos?
Uno de esos factores es el tiempo. Les decíamos que su primera proyección fue apenas hace un año en Cannes. Y este 2026, recientemente, la película llegó al catálogo de streaming de HBO Max, alcanzando nuevas audiencias fuera de Colombia y Latinoamérica.
La otra razón, y quizá la que más duele, es que la velocidad con la que apareció el remake parece decir una sola cosa: el cine latinoamericano casi nunca llega realmente a las audiencias estadounidenses. Y entonces resulta “más fácil” rehacer las historias en inglés para presentárselas a ese público.
Si la visibilidad de una película premiada en uno de los festivales más importantes del mundo ya es limitada… imagínense la del resto de producciones latinoamericanas.

El eterno debate de los subtítulos
También está el tema de los subtítulos, una discusión con la que se ha batallado toda la vida. En Estados Unidos, incluso en 2026, sigue existiendo cierta resistencia a ver películas en otros idiomas, algo que figuras internacionales como Bong Joon-ho han señalado desde hace años, sobre todo después del fenómeno de Parasite en 2019 y 2020.
En defensa del remake
De acuerdo con Deadline, Nathan Silver dijo que después de ver Un poeta, inmediatamente imaginó su versión estadounidense. ¿No habrá pensado también que sería maravilloso que la audiencia estadounidense pudiera descubrir la misma belleza que encontró él?
El remake de Un poeta todavía no tiene protagonista. Pero ya han comenzado a circular, a modo de juego, algunos pósteres hechos con inteligencia artificial imaginando a actores como Bill Murray en la misma posición que Oscar Restrepo: la figura caída del poeta sobre el fondo rojo que se volvió icónica con el póster original.

La controversia se volvió tan grande y las opiniones tan divididas que el propio Simón Mesa Soto habló con The Hollywood Reporter sobre la decisión.
Explicó que Un poeta funcionaría como inspiración para una nueva película y no como una copia directa. Además, señaló que los intereses detrás del director y el productor no responden únicamente a la taquilla.
“Para nosotros, el remake es un síntoma más de la repercusión que la película ha tenido en la gente. Si algo me parece triste de todo esto, es que tenga que justificar nuestra decisión como si hubiéramos hecho algo malo, como si intentar vivir de lo que hacemos estuviera mal”.
Esto último es importante porque Simón habló de cómo la venta de los derechos de adaptación, en este caso de Un poeta, tiene consecuencias para su carrera y el desarrollo de otras cintas.
“A nosotros como productores nos pagan por los derechos de adaptación. No una millonada, como mucha gente podría suponer, pero sí algo que nos permite rentabilizar nuestro oficio después de muchos años de dedicarnos al cine por el puro amor que le tenemos”.

