Lo que necesitas saber:
Gustavo Hernández es un papá de familia, pintor que dejó su trabajo y comunidad para emprender la búsqueda de su hijo Abraham Zeidy Hernández del Razo, desaparecido desde 2024.
El activismo de las familias buscadoras de sus seres queridos continúa en contexto del Mundial 2026 —de Guadalajara a CDMX— y el martes 16 de junio, Gustavo Hernández, padre buscador, publicó una carta destinada a la Selección Mexicana para visibilizar la crisis de personas desaparecidas.
“Los ojos del mundo están sobre ustedes, les ruego que ocupen su voz y su corazón para que todos conozcan los nombres y la historia de nuestros hijos desaparecidos”, publicó el señor Hernández en redes sociales.

La carta de un padre buscador a la Selección Mexicana
Gustavo Hernández es un papá de familia, pintor que dejó su trabajo y comunidad para emprender la búsqueda de su hijo Abraham Zeidy Hernández del Razo, desaparecido desde 2024.
“A pesar de que le dedico mi vida a buscarlo, hasta el momento no he podido encontrarlo. Y no soy solo yo: hay más de 133,000 personas desaparecidas en este país que todos los días son buscadas por sus seres queridos”, expuso.

Después, Gustavo Hernández se dirigió a la Selección Mexicana para pedir un gesto por su causa:
“Ustedes, los seleccionados, son héroes nacionales para millones de personas que tienen la esperanza de verlos campeones. Yo también tengo esa esperanza, pero mi mayor anhelo es verlos campeones con mi hijo de regreso en casa, haciéndole las hamburguesas que me gustaba hacerle antes de que lo desaparecieran.
Les escribo porque sé que ustedes pueden sumar un granito de arena para lograr ese sueño y que mi hijo regrese a casa para que los veamos jugar juntos. Ustedes son héroes nacionales que todo el país admira y escucha, por lo que tienen un gran poder para ayudar a las familias que buscamos a nuestros desaparecidos”.
La carta de Gustavo Hernández es publicada en contexto de las movilizaciones de las familias buscadoras de personas desaparecidas que han visto en el Mundial 2026 una jornada para exponer ante México y el mundo la crisis de desapariciones que nuestro país ha acumulado por décadas.
Un gesto de empatía
En la carta, además del apoyo, pidió a la Selección Mexicana de Futbol que sea la voz para que las autoridades “no nos repriman en nuestras manifestaciones” y la afición que entienda y abrace su búsqueda.
Ahí, Hernández indicó que —durante las movilizaciones en estas jornadas del Mundial— han sido recibidos por granaderos y grupos de choque que les impiden llevar sus mantas a los estadios y acusó que intentan convertir su labor en “enfrentamientos violentos” para desacreditarles.
Aquí la carta completa
“Admirados seleccionados de México,
Soy Gustavo Hernández, un padre de familia, pintor de profesión, que no encuentro a mi hijo desde el año 2024.
Dejé mi trabajo, mi ciudad y mi comunidad para dedicarle mis manos y mi corazón a buscar y encontrar a mi hijo Abraham Zeidy Hernández del Razo.
A pesar de que le dedico mi vida a buscarlo, hasta el momento no he podido encontrarlo. Y no soy solo yo: hay más de 133,000 personas desaparecidas en este país que todos los días son buscadas por sus seres queridos.
Aunque la ausencia de mi hijo me ha convertido en un padre buscador de tiempo completo, también soy mexicano, como todas las familias que buscamos, y sueño con ver a la Selección Mexicana de Fútbol campeona.
Ustedes, los seleccionados, son héroes nacionales para millones de personas que tienen la esperanza de verlos campeones.
Yo también tengo esa esperanza, pero mi mayor anhelo es verlos campeones con mi hijo de regreso en casa, haciéndole las hamburguesas que me gustaba hacerle antes de que lo desaparecieran.
Les escribo porque sé que ustedes pueden sumar un granito de arena para lograr ese sueño y que mi hijo regrese a casa para que los veamos jugar juntos. Ustedes son héroes nacionales que todo el país admira y escucha, por lo que tienen un gran poder para ayudar a las familias que buscamos a nuestros desaparecidos.
Durante las últimas semanas, miles de personas hemos llevado nuestra búsqueda a las inmediaciones de los partidos mundialistas. Ahí estuvimos afuera del Estadio Azteca cuando jugaron contra Sudáfrica y vencieron 2 a 0.
Nos encantaría haber disfrutado el partido, pero la búsqueda de mi hijo y la de miles de seres queridos nos obliga a intentar a usar las cámaras y los micrófonos del Mundial para que se escuche nuestro dolor, para que las autoridades dejen de ignorarnos y resuelvan la crisis humana que intentan ocultar y silenciar todos los días.
No hay lucha más humana y dolorosa en este mundo que tenerle que dedicar nuestra vida a buscar a nuestros hijos para que regresen a casa. A pesar de eso, nos han reprimido en nuestras manifestaciones para intentar silenciarnos.
Cada vez que intentamos llevar la búsqueda de nuestros hijos a las cámaras que cubren el Mundial, somos recibidos por granaderos y grupos de choque que nos impiden llevar nuestras mantas a los estadios, que arrancan las fichas de búsqueda de nuestros seres queridos y que intentan convertir nuestro amor en enfrentamientos violentos para desacreditarnos, el amor de padres y madres buscadores que nunca responderemos a la violencia, ya que nosotros caminamos con la fe y la esperanza de encontrar y abrazar a nuestros hijos.
Aunque quieran empujarnos a ese camino, nosotros siempre seguiremos buscándolos con paz y amor.
Ustedes, los seleccionados, representan mucho más que un equipo de fútbol. Son referentes para todos los mexicanos, son embajadores de nuestro país y voces capaces de llegar a alcanzar micrófonos a los que nuestra voz no logra llegar.
Cada partido, cada mensaje y cada gesto suyo tiene un impacto profundo en nuestro país y en la conciencia de millones de personas.
Por ello, les pedimos que miren hacia una de las heridas más profundas que enfrenta México: la desaparición de miles de personas y la lucha incansable de las madres buscadoras que recorren caminos, campos, desiertos y ciudades tratando de encontrar a sus hijas, hijos, hermanos, esposos y seres queridos.
En un momento en que el mundo observa a México, un gesto de empatía de su parte podría ayudar a visibilizar esta realidad y sí, podría acercarnos muchos pasos a encontrar a nuestros hijos.
Un mensaje, una muestra de solidaridad o un pronunciamiento en favor de las familias buscadoras enviaría una señal poderosa: que el deporte también puede ser un espacio para la dignidad, la memoria y la esperanza; que los seleccionados mexicanos son verdaderos héroes nacionales, no solo porque son capaces de ganar un Mundial, sino porque también son personas humanas, empáticas y solidarias que utilizan su posición para ayudar a sanar este México que tanto ha sufrido.
No les pedimos que resuelvan un problema que corresponde a las instituciones. Les pedimos algo más sencillo y, al mismo tiempo, profundamente valioso: que acompañen con su voz a quienes llevan años buscando a quienes aman.
Que le den un respiro de aliento a las personas que más lo necesitan en este momento. Que le pidan a las autoridades que no nos repriman en nuestras manifestaciones y a los aficionados que entiendan y abracen nuestra búsqueda.
Que usen su poder para pedirle al gobierno que rompa con la impunidad y nos ayude a encontrar a nuestros seres queridos.
Admirados seleccionados de México, Guillermo Ochoa, Carlos Acevedo y Raúl Rangel en la portería; en la defensa: Jorge Sánchez, César Montes, Israel Reyes, Johan Vásquez, Jesús Gallardo y Mateo Chávez; los mediocampistas son Edson Álvarez, Erik Lira, Luis Romo, Obed Vargas, Brian Gutiérrez, Álvaro Fidalgo, Orbelín Pineda, Luis Chávez y Gilberto Mora; finalmente, los delanteros convocados son Roberto Alvarado, César Huerta, Alexis Vega, Julián Quiñones, Raúl Jiménez, Santiago Giménez, Armando “La Hormiga” González y Guillermo Martínez:
Les deseo que consigan la victoria en este gran reto y que lleven a México a convertirse en campeón mundial de fútbol.
Les pido, también, que pongan una mano en su corazón y comprendan el dolor que vivimos quienes no encontramos a nuestros seres queridos. Buscamos a nuestros hijos y a todos los 133,000 mexicanos que nos hacen falta. Ustedes, no me queda duda, tienen el gran poder de ayudarnos a encontrarlos”.

