Lo que necesitas saber:
La publicación de Encinas fue vista por muchos como una indirecta a la postura de la CNDH, al recordar información que ya había sido presentada años atrás.
Tal parece que la polémica alrededor del caso Ayotzinapa está lejos de terminar. Y es que recientemente la CNDH publicó la Recomendación 208VG/2026 sobre la desaparición de los 43 normalistas, un documento que volvió a poner el tema sobre la mesa.

¿Pero qué fue lo que causó tanta polémica?
Bueno, pues todo comenzó porque en la recomendación la CNDH aseguró que no encontró elementos suficientes para responsabilizar al Ejército por la desaparición de los estudiantes.
Además, el documento fue dirigido a varias dependencias, pero dejó fuera a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y a la Secretaría de Marina (Semar), algo que no pasó desapercibido.
Ante esta situación, el exsubsecretario de Derechos Humanos y actual representante de México ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), Alejandro Encinas, respondió desde su cuenta de X con un hilo junto al texto “Ayuda para la memoria”.
En ella compartió documentos en los que se confirma que Julio César López Patolzin era un soldado del Ejército que estaba infiltrado en la Normal Rural de Ayotzinapa como parte de labores de inteligencia y que, la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014, desapareció junto con los otros estudiantes.
Pero… ¿Esto es nuevo?
Esta información no es nueva. Desde 2022, Encinas había dado a conocer que el último reporte enviado por López Patolzin fue alrededor de las 10 de la noche del 26 de septiembre. Después de eso, no volvió a saberse nada de él.
De acuerdo con lo presentado en ese entonces, los superiores del soldado no activaron el protocolo de búsqueda que se aplica cuando un militar desaparece, a pesar de que ya no tenían comunicación con él.
Y es que los documentos compartidos por Encinas también muestran que, antes de desaparecer, López Patolzin informó a sus superiores que los autobuses en los que viajaban los normalistas ya iban rumbo a Iguala, por lo que el Ejército tenía información sobre parte de los movimientos que ocurrieron esa noche.
Otro de los detalles que llamó la atención es que, incluso días después de su desaparición, la Sedena siguió depositando su sueldo a su familia.
Además, en un informe interno se señala que hasta ese momento seguían las labores de búsqueda y que su paradero continuaba siendo desconocido.
La publicación de Encinas fue vista por muchos como una indirecta a la postura de la CNDH, al recordar información que ya había sido presentada años atrás y que, para él, no debería dejarse de lado.
A casi 12 años de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, el caso sigue generando posturas encontradas entre las autoridades, mientras las familias y organizaciones continúan exigiendo verdad y justicia.

